José Antonio Gil Yepes, director de Datanalisis: “los partidos no pueden seguir desconectados de las necesidades de la gente”

Si gobierno y oposición cambian las políticas y sus actitudes saldrían fortalecido

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Janet Yucra M.

Tras las elecciones del pasado 20 de mayo, la lectura de los resultados no puede limitarse a los números, sino que debe ir más allá e incluir que la abstención no solamente le dio una lección al Gobierno, sino que envió un mensaje claro, y es que los partidos políticos y sus dirigentes han errado el rumbo y se han desconectado de las necesidades de la gente.

A esta conclusión llegó el director de Datanalisis, José Antonio Gil Yépez, quien conversó para este Desayuno en la Redacción con Lisandro Casaña, reportero gráfico y quien suscribe.

Además, el entrevistado está convencido de que la solución a la crisis del país pasa porque, tanto el Gobierno y la oposición “cambien las políticas y las actitudes , además de algunos preceptos ideológicos pésimos de extrema izquierda y de extrema derecha”.

– ¿Cuál es el balance que usted hace, a tres semanas de las elecciones?

– Es curioso que a tres semanas de las elecciones todavía no se conozcan los verdaderos resultados, porque hay un exit poll que dan 17% de participación, otra fuente de adentro del Gobierno que da 32%, algunos expertos analistas que dan 40% y finalmente la cifra oficial que habla de 49%. Entre tantas cifras, realmente no se sabe cuál es el resultado y eso es insólito. Ahora, que el presidente Nicolás Maduro ganó la elección, con la cifra que haya sido, no se puede negar.

Además, en Datanalisis siempre advertimos que a más abstención, más posibilidades tenía el Gobierno de ganar, porque los abstencionistas desperdiciaron una oportunidad de 80 votos potenciales contra el Gobierno, frente a 20 votos a favor.

-¿Qué se ganó con la abstención?

– Nada. Los opositores que no votaron no tienen un pan B para poder responder ante una derrota y esa respuesta efectivamente no sé está viendo. Lo que estamos viendo es la respuesta masiva, pero desde afuera, a través de gobiernos extranjeros.

Tenemos una oposición que, al menos a estas fechas, está dividida como en cuatro o cinco partes: lo que queda de la Mesa de la Unidad (MUD), el Frente Amplio, el grupo de Henri Falcón y los grupos que han sido más insistentes y controversiales para enfrentar al Gobierno , como Vente Venezuela y Voluntad Popular. Y una quinta parte que son los grupos no articulados y que aglutinan una proporción importante de esa oposición.

Otro elemento del balance postelectoral es una situación económica que ya está alcanzando niveles inigualables en el mundo. Venezuela tiene 17 trimestres consecutivos de caída del PIB. Eso es muy difícil de encontrar fuera de una situación de guerra, con una hiperinflación que ya tiene varios meses y amenaza con prolongarse.

Frente al esto el Gobierno no ha tomado ni una sola medida que tienda a corregir el problema económico, con una crisis humanitaria por detrás. Solamente ha optado por una reconversión monetaria totalmente maquillada que ni siquiera pudo concretar en la fecha anunciada, sino que tuvo que posponer, porque no estaba lista. Esa reconversión solamente es la impresión de nuevos billetes que para nada van a resolver el problema de fondo que es la inflación. Pata citar un ejemplo: si hoy un billete de 100 bolívares compra una cosa, dentro cuatro meses voy a necesitar cuatro de esos billetes para comprar lo mismo. Una situación de este tipo viene ocurriendo desde marzo para acá.

– ¿Cómo ve la situación de Venezuela?

– Muy grave. El Gobierno va decidido a mantener unas políticas que destruyen la fibra socioeconómica del país, la fibra moral y la fibra político institucional. Pero, añadido a esto, hay una oposición dispersa. Asumiendo que haya un cambio de Gobierno ¿quién toma el gobierno en Venezuela? ¿Quién tiene capacidad para asumir la gobernabildad? Lo único que yo veo es que podría asumirla una pequeña fracción del sector militar, porque de resto, los civiles no estamos organizados para poder garantizar esa gobernabilidad.

– En medio de este panorama ¿cómo evalúa usted la respuesta de la gente ?

– La población está postrada por falta de articulación y falta de movimientos políticos. Individualmente es difícil montar una protesta y expresarse políticamente. Eso no existe aquí ni en ningún parte del mundo.

– ¿Cuál es la posición del Gobierno?

– Está acudiendo a una política para mantener su estatus quo, donde insiste en que el triunfo electoral ha relegitimado al Presidente y que hay una guerra económica que ha causado la crisis, cosa que es mentira, porque esto se venía venir ya desde la época de Hugo Chávez. Aunque Chávez logró sortear dificultades y pudo superar algunos tropiezos, Maduro no lo ha hecho, porque Venezuela nunca ha logrado desarrollar su economía de una manera diversificada.

Por el lado político, el Gobierno insiste es que el imperialismo norteamericano es responsable, cuando Estados Unidos ha sido bastante tolerante, primero con Chávez y ahora con Maduro.

Lo que estamos viendo es un Gobierno empeñado comunicacionalmente en convencer a una población que está pasando necesidades muy graves, de todo lo contrario, porque 80% dice que la gestión del Gobierno es muy mala y 94% dice que es mala.

Sin embargo, vemos que el Gobierno también apuesta a que la oposición siga dividida y que los efectos de las sanciones internacionales no tengan suficiente contundencia, de manera que se puedan mantener en Venezuela, como un enclave cada vez más aislado, tipo Cuba

– ¿Qué ganan manteniéndose en el poder en un país en crisis?

– El poder por el poder mismo. Además, todavía hay mucho dinero de por medio, que cualquier país quisiera tener un millón 300 mil barriles diarios de producción petrolera. No es despreciable lo que queda en Venezuela, aunque lo estemos pasando tan mal.

Oposición para la coyuntura

– Es este contexto en el cual la oposición esta debilitada ¿en qué momento cree usted que el antichavismo perdió la fuerza que tenía?

– Lamentablemente la fuerza que tenía la oposición se ha manifestado para las conyunturas, como cuando se eligió a Henrique Capriles candidato en el 2012 o como cuando hubo una avalancha de votos contra la reforma constitucional en el 2007 y más recientemente en el 2015 con las elecciones parlamentarias . En estos momentos estamos hablando de grandes coaliciones.

Pero, lo ocurrido en el 2014, durante las protestas y también en el 2017 no fueron grandes coaliciones de partidos, sino estudiantes y Voluntad Popular en su mayoría. Aunque en las manifestaciones fácilmente pudo haber un millón de personas en las calles de Caracas.

Sin embargo, vimos como un grupo de líderes decide que se va a negociar con el gobierno, en lugar de irse por la vía del revocatorio que era los más lógico y tenían posibilidad de ganar 80-20. No, se fueron a negociar unas elecciones generales que no están contempladas en la Constitución.

El Frente Amplio llegó tarde

Gil Yépez sostuvo que “desde el 2016 comienza a caer dramáticamente la autodefinición de antichavista de 40 puntos a 20 puntos en un mes. La identificación con los partidos, en el caso de la MUD que funciona como un partido, que era bien vista, también comenzó a bajar en la medida en que se vio que el Gobierno estaba jugando con la oposición en República Dominicana. Luego se llegó a un acuerdo con cuatro puntos y los mismos no se cumplieron. Después vino la Constituyente que no fue reconocida, pero en la elección de gobernadores la oposición fue dividida y AD ganó 4 de las 5 gobernaciones. En fin, los momentos de la oposición articulada han sido muy cortos y para coyunturas. Nunca se dio lo que ahora plantea el Frente Amplio. Ir más allá de la coalición de partidos. La MUD ha debido convocar en todos estos años a representantes de los sectores organizados de los empresarios, sindicatos, estudiantes, para que estuvieran dentro de la MUD y que las estrategias fueran coordinadas por todos y que si se llegaba al poder, llegaría ese conglomerado plural, porque si llegaban solo los partidos al poder, iban a reproducir la partidoracia del pacto de Puntofijo. Allí está el error de la MUD y es que los partidos solos quieren llegar al poder, cada partido quiere llegar al poder y los líderes de esos partidos también quieren llegar a poder”, afirmó.

– ¿El Frente Amplio llegó tarde?

– Sí. Y aunque esa es la solución, desafortunadamente no ha calado en la gente. Arrancó muy bien y hubo buena aceptación. No obstante, cuando los partidos se movilizaron para sumarse, trataron de controlarlo y allí está el problema. Varios integrantes del Frente manifestaron molestia porque los partidos intentaron controlarlo.

Hay una pugna por el control del Frente Amplio, cuando el problema no es ese , sino quién cambia las políticas.

Porque si el Gobierno cambiara las políticas, frente a una oposición débil, se fortalecería de inmediato. Y las posibilidades de que eso suceda son enormes, porque Venezuela es un país donde la gente no se quiere ir y tiene demasiadas oportunidades si se maneja un poco mejor de lo que la manejaron AD y Copei y mucho mejor de lo que lo han

hecho Chávez y Maduro. Si Venezuela se maneja de una manera organizada y negociada y donde el Gobierno no sea un vigilante, un prohibidor de lo que puede hacer la empresa privada, ni un demagogo que se encarga de inflar las leyes para hacer costosísima la creación de fuentes de trabajo, habría posibilidad de inversiones.

En la medida que se logre superar la desconfianza entre los partidos y las empresas se podría pensar en soluciones. Mientras eso no ocurra seguiremos en un país mediocre como el del Pacto de Puntofijo y lo que es peor , en un país muy malo como el de ahora. No hablo solamente del PSUV sino de todos los partidos que al final han causado este daño. Esto empeora porque la oposición no ha sido lo suficientemente buena como para convencer a la gente de no votar por Maduro.

– ¿Entonces el país está entre el Gobierno, la oposición y la gente a la que ni uno ni otro le dice nada?

– Eso es correcto. Pero queda un cuarto actor que es el factor internacional que a su vez está dividido entre oriente y occidente. Este último liderado por Estados Unidos y Canadá, más gran parte de los países de América Latina y Europa que han tomado posiciones políticas y son los que han aplicado las sanciones, frente a Rusia, China, Irán, India, Turquía, entre otros que no asumen posiciones políticas, pero sí económicas, por las enormes posibilidades y recursos que tiene Venezuela, además de las deudas por cobrar.

Se ve más la presión de occidente y esto afecta al Gobierno, porque ni China ni Rusia han respondido desde el punto de vista del otorgamiento de los créditos y recursos que el Gobierno necesita.

– ¿Cómo ve lo que ocurre en la OEA?

– Una contradicción desde el punto de vista de la actuación del Gobierno, porque si ya había tomado la decisión de retirarse, la OEA no debería ser un foro para el Gobierno. Creo que el discurso de Jorge Arreaza no fue el más acertado, porque al generalizar y atacar a los demás cancilleres originó la respuesta del canciller de Chile quien lo dejó en evidencia, al decir que así como los trataba a ellos, el Gobierno debe tratar a los venezolanos. Eso es un punto perdido y un autogol.

– ¿Como se interpretan las señales del Gobierno al liberar a políticos presos y al aceptar las sugerencias de la banca para postergar la reconversión monetaria?

– El Gobierno está debilitado por la situación económica y social que es muy grave y por las sanciones internacionales. Está buscando

recomponerse y rehacer algunas relaciones. Sin embargo, lo está haciendo llamando a un diálogo y no a una negociación que debería ser la esencia de ese diálogo. Hemos visto concesiones como las liberaciones, pero han sido a medias. ¿Se ha reunido con empresarios? A medias , lo hizo con la banca que le dijo que la reconversión no era posible el 4 de junio y ante la opinión pública quedó como que accedió a las peticiones del sector. Pero en realidad no es así. No ha habido verdaderos acercamientos con los gremios que generan empleos y desarrollo. Las liberaciones también han sido a medias.

¿Cuál es la voluntad de resolver el problema? Insisto, si el Gobierno cambia sus políticas, escucha a los expertos, respeta a los empresarios y a sindicalistas, arreglaría el problema socioeconómico rápido y llegarían los inversores a Venezuela. En consecuencia, sin que haya un cambio de Gobierno, la crisis se resolvería. Si de verdad el Gobierno accediera a dolarizar la economía, de manera correcta, en un mes la inflación se acaba. Es cuestión de voluntad que no hay.

– ¿ Estamos sufriendo de una apatía contra las instituciones?

– No. La apatía es contra esta clase política. Al Gobierno le va mal y a la oposición le va mal. ¿De dónde crees que salió la abstención? O es que solo la oposición no salió a votar. El chavismo tampoco salió a votar. La apatía no es contra las instituciones, la gente quiere que haya más democracia, que haya un CNE neutral, que el Gobierno respete a la AN, la mayoría quiere que se cese la conflictividad con las empresas. No es a las instituciones, son esos partidos a los que rechaza la gente. Nos estamos quedando sin estructuras que garanticen la gobernabilidad en un eventual cambio de Gobierno en Venezuela. ¿Dónde están las organizaciones que van a garantizar eso?

En la medida en que los partidos no toman en cuenta a los demás factores nos estamos debilitando internamente y estamos abriendo la puerta a la influencia de factores extranjeros. Venezuela, bajo ese esquema, tiende a ser un tutelado de… alguien de afuera. O evolucionaremos a una situación tipo Siria, sin guerra, gracias a Dios, pero en donde las potencias de oriente y occidente competirían por espacios económicos. Y allí si perderíamos la soberanía.

La solución es que como sociedad nos tracemos un rumbo, donde los partidos no deben jugar solo para llegar solos al poder. Por eso se vinieron abajo AD y Copei o de ¿dónde creen que salieron los votos que llevaron al chavismo al poder?

-¿En un eventual cambio de Gobierno, qué pasará con el chavismo?

– Debe ser reconocido como una fuerza importante. El meollo del asunto está en el reconocimiento del otro. Pero no puede ser un chavismo rabioso y confrontacional y tampoco una oposición revanchista. La reconciliación implica el perdón. Un ejemplo a citar es lo ocurrido en Sudáfrica. Nelson Mandela perdonó a sus carceleros y a su vez él tuvo que cambiar. En Sudáfrica hubo un proceso de reflexión y de toma de conciencia de que por el rumbo que iban no iba a ganar nadie. También tuvieron que asumir que un iban a cambiar un régimen de apartheid de blancos por uno de gente de color. Al ser electo presidente, Mandela tuvo que enfrentarse a su propio entorno familiar que no estaba de acuerdo con el perdón y la reconciliación.

Entre la sociología, la administración, el deporte y la escritura

Janet Yucra M.

José Antonio Gil Yépez es sociólogo y administrador de empresas, graduado en la Universidad Central de Venezuela, con doctorado en las dos carreras en North Western University, en Illinois, Estados Unidos.

Relata que vino a parar en el mundo de las encuestadoras, porque le compró Datanalisis a un amigo que fue el fundador de la empresa que ya tiene 35 años de trayectoria en los estudios de opinión. En principio compartió la propiedad con el Grupo IBC, en manos de Marcel Granier, pero luego decidió comprar la totalidad de la empresa. Luego conoció a Luis Vicente León, cuyo aporte le pareció extraordinario, y posteriormente se incorporó el tercer socio, Carlos Jiménez, que es otro economista. ”Yo fui presidente de Datanalisis durante 20 años, pero ahora les toca a los muchachos, por eso solamente soy un director. Pero Datanalisis tiene una cosa muy curiosa, nunca se ha tomado una decisión por mayoría, sino por consenso total”, indicó.

-¿Cómo toman las críticas, cuando Datanalisis habla bien del Gobierno?

– No podemos hacer nada, los resultados de los estudios son los resultados. Sabemos que a mucha gente no le va a gustar si decimos que si el Gobierno toma las medidas correctas y se acerca al empresariado y cambia sus actitudes, se puede recuperar rápidamente, más si tiene una oposición debilitada. La calentera no debería ser conmigo. (Risas)

El entrevistado tiene seis hijos y es un apasionado de hacer ejercicios, por salud y también como una forma de desestresarse. Trota, juega

tenis, hace aerobics, practica en la escaladora y en la máquina elíptica. También siente pasión por la escritura y desde el año 1978 ha escrito unos 10 libros, “siempre rondando el mismo tema, que es buscar la manera de tener un mejor país y un mayor entendimiento entre los venezolanos”.

-¿Usted se iría del país?

– No, no me iría, creo que vamos a tener un mejor país.

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