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Miércoles, 19 de Junio de 2013

Columnistas del día

06/07/2012 11:42:00 p.m.

Cordón

El lunes pasado estuvimos de discurso. Y en honor a la verdad, pronunciarlo fue para mí un momento maravilloso, inolvidable. Un regalo de esta Valencia tan nuestra, tan íntima como el pulso de nuestra vida y tan de todos como la luz que sale de sus entrañas para alumbrar su propio camino en la historia. El discurso fue con motivo de imposición de la condecoración Orden Gran Cordón del Concejo Municipal de Valencia. Orden creada en el año 2008, en conmemoración del Libertador Simón Bolívar por la creación e instalación del Primer Concejo Municipal venezolano nacido, precisamente en Valencia, después de la Batalla de Carabobo. Una de esas páginas que la historia, por el peso de los años, suele sepultar en la desmemoria para que nadie lo sepa. Por ello, y en honor a la verdad, el acto nos pareció (si así vale decirlo) “hermoso, como el día de la primera comunión”. Hermoso y sencillo, emocionante, inolvidable. La condecoración la recibieron numerosos hijos de Valencia que se han destacado notablemente en su vida y le han servido a su ciudad y al mundo con nobleza, desinterés, inteligencia y, sobre todo, con mucho amor. Y en la selección de los homenajeados, hubo, sin duda, no solamente acierto sino un alto sentido de valoración humana. Deportistas, escritores, músicos, obreros, universitarios, comerciantes, servidores públicos: toda la gama posible de oficios y sensibilidades presentes en los hijos de la ciudad. ¿Y cómo nombrarlos a todos?, se pregunta uno. Don Alí Escorihuela, de todos conocido y admirado, así como el doctor Manuel Zambrano, cuya dignidad política y profesional es inmarcesible… Oswaldo di Lorenzo, revolucionario y consecuente universitario desde su adolescencia. Mary Swazemberg, Begoña, Emir… Rafael Simón Hurtado, brillante como periodista y narrador llamado por la historia desde cuando era un adolescente… En ellos, por razones lógicas, los nombro a todos, porque en verdad esa fue una verdadera fiesta del espíritu. Con razón el toque de alegría se inició con ese mito inolvidable que es Eddy Castro, y se cerró con ese fantástico, irrepetible y genial músico cuyo nombre popular es, sencillamente, “Ñema”… Es decir, el Concejo Municipal premió, en el mejor sentido, a un grupo de valencianos inovidables, dignos… para que queden, como dignas inolvidables de la ciudad en el tiempo…

Una hermosa fiesta. Gracias, Honorable Municipalidad, por haberme permitido compartirla.


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