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Miércoles, 23 de Abril de 2014
13/09/2010 11:00:59 p.m.

Consejos

El atentado al Libertador de 1828 (10618)

Las pruebas están a la vista en miles de documentos. Trataron de matar a Bolívar varias veces, y la ocasión en la que los asesinos estuvieron más cerca de lograr su cometido fue una noche de septiembre de 1828 en Bogotá. Llegaron a la puerta de su cuarto, mataron al coronel Ferguson, su edecán, cuando Bolívar descansaba con la Manuela, “la Libertadora del Libertador”, su mujer, la quiteña inmortal, la rosa roja insepulta, como cantó Neruda. Era roja Manuela, era grande Manuela, era coronela Manuela.Ella le dice a alguien con una claridad espeluznante, en una carta: “no me gané los títulos de Coronela en la cama con Bolívar, me los gané en el campo de Ayacucho”. Manuela la revolucionara, aquella que le escribe a Bolívar angustiada en 1828 ó 1829 “Simón, Simón, Simón, si nuestros indígenas siguen pidiendo limosna en las calles, ¿de qué sirvió la independencia?”. Pues Manuela aquella noche salvó la vida de Bolívar. Sabemos la historia, él quería salir espada en mano a enfrentar a los conjurados, pero ella, mujer al fin, le quitó la espada y lo convenció para que se lanzara por una ventana y huyera para salvarse de la muerte. Entre el bullicio ocasionado por los tiros en la puerta, la muerte de Ferguson y los gritos ¡muera Bolívar!, ¡muera el tirano!, ella sale, espada en mano, y detuvo a los conjurados y los confunde: “aquí no está Bolívar”.Frenaron el proyecto bolivariano; hay muchas evidencias que quedaron regadas por las calles de Bogotá de 1828 ó 1829, acerca del papel que habrían jugado los enviados de Washington, aliados con el general Santander, para liquidar físicamente a Simón Bolívar. Ya lo habían liquidado moralmente, ya lo estaban liquidando políticamente, sólo les faltaba darle el tiro de gracia. Lo liquidaron, lograron frenar el proyecto bolivariano, quebrarlo en pedazos; lograron las oligarquías en todos estos países imponerse al fin, y que la frase de Manuela quedara pendiente: “Si los indios y los pobres siguen pidiendo limosna, ¿de qué sirvió, Simón, esta independencia?”. Esa frase, hoy, está pendiente y suspendida a los cuatro vientos de la América Bolivariana. El atentado al Gran Mariscal de Ayacucho. De igual manera, estuvieron detrás del asesinato del Mariscal Sucre en Berruecos. El más firme general bolivariano y el de mayor proyección política. Había sido presidente fundador de Bolivia, y de qué manera gobernó Sucre a Bolivia, que hoy le siguen rindiendo tributo al cumanés los pueblos indios y los pueblos enteros de la Bolivia hermana, y no sólo había fundado a Bolivia demostrando una gran capacidad política, sino que además era un gran general el Mariscal de Ayacucho. Bolívar había dicho: “donde está el Mariscal Sucre, está el alma del Ejército”. Sucre tenía una gran capacidad de liderazgo y de estadista, y lo había demostrado. Apenas tenia 35 años cuando la mano asesina lo alcanzó el 4 de junio de 1830, en la selva de Berruecos. América para la élite imperialista. También quedaron evidencias acerca de la participación del Gobierno de Míster Danger en el asesinato del Gran Mariscal de Ayacucho, en la división entre la Nueva Granada y Venezuela, en la división de la América del Sur y en el fracaso del Congreso Anfictiónico de Panamá, que era la vía para la integración de estos pueblos en el proyecto que Bolívar llamara la liga de unión perpetua entre las nacientes repúblicas de la América antes Española. De esta forma se impuso el proyecto monroísta, América para los Americanos, es decir, América para la élite estadounidense, para la élite imperialista. Lo que ha ocurrido en estos años, lamentablemente, no ha sido sino la confirmación de la profecía de Bolívar. Para confirmarla veamos la historia de hechos que han sido denunciados a finales del siglo XIX, la agresión contra Cuba, y toda la batalla que dio Mar tí contra el imperialismo; y en todo el siglo XX, la agresión contra Centroamérica y su división, la ocupación de Panamá, el asesinato de líderes y el terrorismo de Estado contra los pueblos de la América latino caribeña.Ahí están frescos los rastros para entablar el juicio histórico de estos 200 años de agresiones e invasiones contra el proyecto. Uno podría preguntarse cuál sería hoy la realidad en este continente y en el mundo, si no hubiesen ocurrido algunos acontecimientos que se han sucedido a lo largo de estos 200 años.“Vamos a luchar para triunfar, y triunfar para compartir”.

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