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Lunes, 28 de Julio de 2014
02/02/2013 11:15:50 p.m.

La ex magistrada del Tribunal Supremo de Justicia asegura que en el país no hay independencia de poderes y, por lo tanto, el Gobierno solo exhibe una “careta” de democracia

Blanca Mármol: "En Venezuela la justicia dejó de existir" (163669)

Felipe González Roa*

Casi 38 años de su vida los dedicó Blanca Rosa Mármol a la tarea de impartir justicia. Su caso es extraño en Venezuela porque ha sido uno de los poquísimos jueces (por no decir el único) que han completado la totalidad de la carrera judicial, comenzando por juzgados de primera instancia hasta llegar a la máxima cúpula: el Tribunal Supremo de Justicia.“Aunque estemos en el Tribunal Supremo de Justicia, estamos hablando de jueces. Y los jueces se hacen, no se improvisan. Creo que lleva mucho tiempo hacer un juez. Eso lo he comprobado cada vez más”, comenta la ex magistrada de la Sala Penal, quien, en compañía de la editora-jefa de la Corresponsalía de Caracas del diario Notitarde, Lucy Gómez; el periodista Jesús Castro; el reportero gráfico Lisandro Casaña y quien suscribe esta nota, compartió sus impresiones sobre el Poder Judicial venezolano, viéndolo ahora desde el otro lado de la ventana. “Veo que al que llega al Tribunal Supremo sin haber sido juez antes, con honrosas excepciones, le es más difícil la visión para aproximarse a la justicia”, añade. Ya sin las limitaciones que podía implicar su alta envergadura, Mármol ahora no duda en criticar el sistema judicial venezolano. “En Venezuela la justicia dejó de existir, yo diría que está muerta. Si no es independiente, no existe”, acota. “Careta democrática”La ex magistrada sostiene que ni siquiera se puede hablar de la vigencia de un sistema democrático, sobre todo tomando en cuenta que para este tipo de régimen es fundamental la independencia entre los poderes públicos. “La independencia de poderes asegura el control del Ejecutivo y el Legislativo por el Poder Judicial. Lo que estamos viviendo es todo lo contrario. El Poder Judicial es controlado por el Ejecutivo y por el Legislativo. Si no hay autonomía de poderes, no puede haber democracia. Esto podrá ser un régimen que tenga una careta democrática, pero en el fondo no lo es”, apunta.Mármol recuerda que este Gobierno, cuando recién tomó el control del poder, se trazó como objetivo inicial hacer una limpieza dentro del Poder Judicial. -Casi todos los jueces que tenemos ahora son nuevos y por ende improvisados. Entraron de una vez sin tener la percepción completa de lo que eso significa.-¿Pero la Constitución y las leyes no señalan que se debe abrir un concurso y evaluar méritos de los magistrados, por ejemplo, que son los más altos jueces de la República? ¿Eso no se ha cumplido?-No te puedo garantizar que se haya cumplido en su totalidad. Hubo casos de magistrados que fueron designados sin tener los méritos. Sé de un par de ellos que tuvieron que apresuradamente, como no tenían estudios de postgrado, improvisadamente, inventarse uno en universidades “amigas”. Sí, creo que hay mucha improvisación, no solo con los jueces de primera y segunda instancias, sino también con los magistrados.Aponte Aponte-No es nuestra intención personalizar, pero una situación que llamó la atención fue la del ex magistrado Eladio Aponte, su ex compañero de la Sala Penal. Se descubrió que supuestamente estuvo involucrado en irregularidades y presuntos nexos con el narcotráfico. -Además de dolorosa, esa situación fue la mejor demostración de lo que estamos viviendo en el Poder Judicial. Eso demuestra lo que es imponer a una persona para magistrado. Él venía de ser fiscal militar y no sé si al momento de ser designado tenía estudios de postgrado, aparentemente no. Lo que vale la pena destacar es que desde que llegó le encomendaron la presidencia de la Sala Penal, le dieron una especie de poder omnímodo sobre la jurisdicción penal. Este caso demuestra que en estos tiempos hay un manejo del Poder Judicial que no tiene nada que ver con la judicatura. Se ha utilizado a los presidentes de los circuitos penales como una especie de jefes de los jueces, y los jueces no pueden tener jefes más allá de la ley y su conciencia.Siempre tuve buena relación con Aponte en la Sala Penal y lamento mucho lo que sucedió, pero sí, yo veía más o menos cómo se encaminaban las actuaciones. Él daba órdenes y los presidentes de circuito se las transmitían a los jueces. Y cuando el escándalo estalló no pasó nada. No se llevó a Sala Plena. Cuando todos estábamos esperando una reacción la presidente del Tribunal Supremo, Luisa Estella Morales, se limitó a decir que eso era doméstico. -¿Qué incide para que no haya independencia en el Poder Judicial? Tenemos un altísimo porcentaje de jueces provisorios, y por lo tanto no tienen estabilidad en su cargo y son de libres nombramiento y remoción. ¿Qué pasó con los concursos? ¿Por qué no se han llevado a cabo como establece la Constitución?-Este régimen entró con la firme idea de destruir el Poder Judicial y pasar para uno “nuevo”, que dependiera completamente de lo que el Ejecutivo quisiera. Y así lo hizo. Lo primero que vimos fue la destitución masiva de jueces, cuando salía Manuel Quijada con sus “partes de guerra”. Después siguieron con jubilaciones masivas y hasta implementaron jubilaciones especiales. El resultado fue que de los jueces que teníamos no sé si nos quedarán más de seis. Las autoridades no han hecho los concursos y por lo tanto los jueces siguen siendo provisorios. Tengo información de que en el área laboral, por ejemplo, hasta se tuvo jueces contratados. Como la idea del régimen era controlar completamente el Poder Judicial, tenemos que la Constitución estableció que los jueces no podrían asociarse. Con eso el régimen se protegía para que no hubiese una defensa gremial por parte de los jueces. Somos los únicos ciudadanos en Venezuela que no pueden asociarse. No hay carrera judicial porque no interesa. El “Efecto Afiuni”Mármol considera que la detención y el enjuiciamiento de la jueza María Lourdes Afiuni demuestran las intenciones del Gobierno frente al Poder Judicial. “Ella es una demostración de fuerza del Ejecutivo sobre el Judicial. Eso nos pone en peligro a todos. No sé si la ciudadanía tiene conciencia de eso. En el país donde los jueces tienen miedo los ciudadanos no pueden dormir tranquilos. ¿Qué tranquilidad puede tener un ciudadano al que lo llevan ante un juez que no se atreve? Son jueces que no vacilan en entregar la libertad de otras personas a cambio de su estabilidad en el cargo. Eso es trágico”, comenta. La ex magistrada recalca que tras este caso se ha generado el llamado “efecto Afiuni”, es decir, profundizar el temor de los jueces. Según anota, ésa era la intención del Gobierno. “Todos vimos cómo el Presidente pidió 30 años para Afiuni. Y vemos cómo continúa detenida”, acota. Jubilaciones “a juro”Además de incentivar el miedo, la jurista estima que otro objetivo que se trazó el Gobierno fue lograr un control absoluto del Tribunal Supremo de Justicia, el cual, según señala, se logró ahora con la decisión de la Sala Constitucional, que ordenó la jubilación de los magistrados cuyos períodos vencieron el año pasado, sin esperar que la Asamblea Nacional designara a quienes ocuparían sus cargos. Dentro de este lote de retirados se encuentra la misma Mármol. “A esa sentencia el término político le queda grande. Yo creo que es politiquera, infame”, apunta. La ex magistrada asevera que sus intereses no pasaban por perpetuarse en el máximo juzgado y precisa que tenía conocimiento de la finalización de su gestión. Sin embargo, cuestiona la manera como la Sala Constitucional resolvió el tema. Especialmente critica que se haya aplicado un criterio diferente para favorecer a Arcadio Delgado, Marcos Tulio Dugarte y Francisco Carrasquero, quienes, al haber entrado a la alta corte como suplentes para completar períodos, también debieron abandonar la institución a finales de 2012. “Nuestra salida persigue decisiones unánimes, por ejemplo ante la perspectiva de solicitud de junta médica, de nuevas elecciones ante una ausencia que a todos luce permanente”, anota. “Rivalidades” en el TSJMármol no afirma rotundamente que este veredicto esté vinculado también con rivalidades internas entre magistrados y pugnas por hacerse con el poder dentro del Tribunal Supremo de Justicia. No obstante, no descarta esta posibilidad. “Yo nunca participé de esas reuniones y nunca me comentaron nada. Los doce años estuve excluida, cumpliendo con mi deber de tomar decisiones e impartir justicia. De esas pugnas de poder que tienen ellos nunca tuve conocimiento. Pero te puedo decir que yo nunca pude ser presidenta de la Sala Penal, es una demostración de la exclusión. Algunos magistrados jubilados se fueron muy felices, y se comenta que tienen un nombramiento para embajadas”, señala.-¿Usted era incómoda para el Tribunal Supremo?-No sé si para todos, pero al menos sí para la Presidenta del Tribunal Supremo. Hay una necesidad de que todo sea unánime. No se admite el disentimiento. Me llegó el comentario de que había muchas molestias con los votos salvados y desagrado por tolerar la presencia de ciertos magistrados. Eso corrobora lo que hemos percibido. Las acciones hablan. “La sentencia”La ex magistrada también critica la sentencia de la Sala Constitucional que avaló la tesis de la “continuidad administrativa” y permitió que el vicepresidente Nicolás Maduro asumiera las riendas del Ejecutivo Nacional ante el permiso otorgado al presidente Hugo Chávez, quien aún permanece en Cuba tras ser sometido a una operación para tratar el cáncer que padece desde hace año y medio.“Es una sentencia que no resiste el menor análisis jurídico. Es completamente contradictoria, atropelladora de nuestros derechos y un fraude a la Constitución”, apunta. Califica como “apresurado” el veredicto dictado por el máximo juzgado y cuestiona que se haya aprobado como una “ponencia conjunta”. “Creo que como una protección o expresión de solidaridad con el régimen”, añade. “La decisión de la Sala Constitucional es una corroboración de que es el brazo jurídico del régimen. Legitiman permanentemente las actuaciones de los otros poderes, bien sea el Poder Ejecutivo o el Poder Legislativo”, comenta.Maduro usurpa el poder-¿Dentro de estas circunstancias se podría hablar de un golpe de Estado? ¿Usurpación de poder? -Absolutamente, hay usurpación de funciones por parte del Vicepresidente. Su período está concluido. Terminó junto con el del Presidente. Debería estar encargado el Presidente de la Asamblea Nacional. Además deberíamos tener ya una certeza de si puede o no el Presidente asumir su mandato. Si no puede asumir, hay que ir a elecciones. -Si la Constitución es clara al señalar un camino, ¿por qué se ha intentado dar tantas vueltas? ¿Cuál es el objetivo final?-Creo que el objetivo final es gobernar a través de la Sala Constitucional. La Sala Constitucional se ha autoerigido como una especie de traductor más que intérprete de la Constitución. No hay una línea de la Constitución que podamos leer sin que salga la Sala Constitucional a “interpretarla”. En Venezuela gobierna la Sala Constitucional junto con el Ejecutivo. Lo que el Ejecutivo no puede ordenar la Sala Constitucional nos lo “interpreta” y “legitima”.Mármol advierte que, según el texto de la Carta Magna, toda autoridad usurpada es ilegal y son nulos los actos que realice, situación que, según dice, podría acarrear problemas a la República en el futuro. Sin embargo, más allá de la sentencia de la Sala Constitucional y de la función asumida por Maduro, para la ex magistrada lo más preocupante es que, seis semanas después, el país aún no tenga mayor información sobre la condición del presidente Hugo Chávez. A su juicio, ya la demanda a las autoridades no debe ser para la designación de una junta médica, sino para la presentación de una fe de vida. Se debe exigir una “fe de vida”“En la situación en la que estamos no hemos podido determinar si es falta temporal o absoluta, así que ahora debemos exigir una fe de vida. Esto ya traspasó los límites. Agrupaciones juveniles han pedido a la Cruz Roja que intervengan para que nos den fe de vida porque llegamos a un momento en el que de verdad hasta de eso dudamos. El Gobierno da ‘partes’, pero ésos no son dados por médicos. Yademás ése no es el punto. El punto es en qué condiciones se encuentra el Presidente electo. ¿Puede o no puede gobernar? Ése es el punto”, acota. Mármol recalca que, en este caso, ya se agotaron todos los recursos jurídicos dentro de Venezuela, por lo que lamenta la respuesta dada por la Organización de Estados Americanos. Sin embargo, sostiene que los ciudadanos no deben dejar de presentar sus planteamientos ni de seguir los caminos de la protesta pacífica.“Creo que ha habido mucha preocupación, pero poca eficacia. Nos falta fuerza. Creo que tenemos unión, creo que la MUD hace un esfuerzo. Tenemos la reacción de los estudiantes, han reaccionado los abogados. Podemos decir todo, menos que seamos indiferentes. Pero creo que todavía nos falta fuerza”, comenta. “Siempre insisto en que las acciones deben ejercerse porque es necesario dejar testimonio. Uno no debe entregar sus derechos. Si se cree que se tiene un derecho, debe ejercerse”, agrega. El sistema es una trampaLa administración de las cárceles no depende del Poder Judicial; pero, sin duda, se trata de un tema que tiene una próxima conexión con justicia, especialmente de la jurisdicción penal. La ex magistrada asegura que se trata de un problema muy complejo, el cual, según anota, se agrava ante los pocos recursos de los que dispone el Estado para atender la situación. Sin embargo, recalca que no es justo que los presos deban sufrir por las ineficiencias de las autoridades. “Es un hecho que en las cárceles venezolanas las personas tienen 20 veces más riesgo de morir que en la calle. Aunque nuestra Constitución prohíbe la pena de muerte, en la práctica tenemos una pena de muerte aleatoria”, acota. Mármol no duda de la existencia de mafias que, al pretender mantener el control de las cárceles, enturbian más el panorama. También cuestiona la falta de voluntad para atender el problema. Considera necesario descentralizar la administración de las prisiones y clasificar a los presos. Destaca la importancia de mantener un control estricto sobre el personal penitenciario. Tras la reciente masacre que se registró en la cárcel de Uribana, saludó que las Naciones Unidas hayan hecho un llamado de atención. “No me toca a mí discutir la buena voluntad de la Ministra, pero creo que es hora de que se sienten y hagan un balance para que se den cuenta de que es absolutamente negativo. Si hemos tenido esa cantidad de víctimas, de personas que han muerto, es hora de detenerse y cambiar. Es hora de llamar a los que sí saben”, recalca.También critica la actitud asumida por la Fiscalía, la cual, según asevera, se ha valido de la figura de la admisión de los hechos para intentar favorecer sus estadísticas. “La persona cae en una trampa, literalmente. Y ésos también son casos resueltos por la Fiscalía. Y cuando no es por amenaza es por desesperación. Hay personas que dignamente dicen que no, ‘si no cometí el delito, no tengo por qué admitirlo’. Pero pasan los años, la persona no aguanta más, y dice ‘vamos a admitir los hechos para ver cómo consigo uno de esos llamados beneficios que dan los tribunales de ejecución’. Pero eso tampoco se produce porque cuando llega al tribunal de ejecución se empiezan a poner trabas para que eso nunca se consiga. Todo el sistema en realidad es una trampa. Y no vacilo en decirlo porque me consta”, acota. Presos políticos y torturadosLa jurista no lo duda: en Venezuela sí hay presos políticos. Califica como “cínico” y “sarcástico” que se pretenda dar otros calificativos a esta situación, como la de “políticos presos”. Confiesa sentirse molesta cuando ve que personas inocentes se ven obligadas a solicitar indultos y amnistías para recobrar su libertad. Sin embargo, asegura que se debe seguir este camino si es la única opción que se presenta. Lamenta que la gran mayoría de los presos políticos presenten trastornos de salud, dolencias que, según señala, se deben a las pésimas condiciones de reclusión. Afirma que no solo se trata de presos políticos, sino también de torturados.“Es tortura someter a una persona, como Simonovis, a que no tenga acceso a la luz solar. Es tortura llevarlo a las condiciones en que tenga osteoporosis”, concluye.*jfelipegr@gmail.comTwitter: @feligonzalezroaA pesar del vértigo, la Magistrada se siente “libre”“Es el momento de los abogados”Dejar el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), contrario a lo que imaginaba, le ha llevado a tener igual o más actividades aun; para Blanca Rosa Mármol de León, “la transición ha sido de vértigo”. “Pensé que tendría un espacio para la reflexión, pero no”, afirmó mientras esbozaba una sonrisa la jueza, abogada y también madre de cuatro hijos.Su retorno a la vida fuera del TSJ no le ha dado ni un minuto libre, debido a que participa en todo lo que puede ayudar, señaló. “Estoy dedicada a la lucha en Venezuela”, añadió antes de indicar que cada día debe dar charlas, entrevistas, ir a asambleas de ciudadanos y cuanta actividad considere debe participar o le soliciten su presencia para explicar los acontecimientos sui generis que vive la actualidad venezolana.Para Mármol, colaborar no es una opción, sino un mandato de su conciencia, destacando que por su condición de conocedora de las leyes debe comunicar sus apreciaciones. En tal sentido, instó a todos los abogados a echarle una mano a la ciudadanía y estar atentos a los acontecimientos de la nación, en especial a la protección de los derechos que subraya “se están conculcando” en el país por el actual régimen político.Para la ahora ex Magistrada, “éste es el momento de los abogados porque son quienes tienen conciencia de los derechos, su defensa, y deben apoyar a toda la población”.Aunque afirma que el miedo siempre ha existido y existirá, se debe procurar luchar por evitar los abusos. A su juicio, “la tendencia a abusar siempre ha existido, sólo que ahora la han llevado al límite”.“No debemos dejar que la desesperanza cunda, eso no sirve para nada; es un lujo la desesperanza, es un lujo que no podemos darnos. La depresión sólo beneficia a quien está abusando”, recalcó la jurista.Ante la “tergiversación” de la esencia del derecho, manifestó además que los derechos no se entregan y debe lucharse para preservarlos.“Recuperé la libertad”A pesar de sentirse bien entre el vértigo y la lucha por los derechos, Mármol también espera ese momento de silencio, de paz que aún no llega, pero ansía aparezca.Mientras tanto, conocedora de sus capacidades y conocimientos, con otra sonrisa en su rostro afirma creer que la presidenta del TSJ, Luisa Estella Morales, quizás considere que habría sido mejor que la ex Magistrada continuara en su cargo de la Sala Penal del máximo tribunal venezolano.“Ahora soy abogada en ejercicio, ciudadana de este país. Recuperé mi libertad”, expresó, mientras dijo ver una Venezuela llena de esperanza y que pasará este momento.No se retiró de la redacción sin decirle a la nueva legión de abogados que deben medir bien lo que tienen en sus manos, para poder impartir la mejor justicia, con conciencia.Mientras espera ese espacio de tranquilidad, se despidió subrayando: “en este momento no pienso, actúo”.Jesús Castro

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