Espacio Publicitario

buscar
Miércoles, 17 de Septiembre de 2014

La Costa

14/08/2013 06:35:22 a.m.

Investigación criminal

Al verdugo sangriento de Pto. Cabello se lo llevó la muerte (237021)

Aunque creía que se había burlado de la justicia de los hombres y que “se las sabía todas”, un presunto depredador criminal, ex recluso de Tocuyito apodado “El Weffer”, tuvo que rendir finalmente cuentas ante el tribunal del destino. El pasado sábado 10 de agosto (exactamente a un mes de cumplirse 7 años de la masacre de Puerto Cabello), la mismísima muerte en persona los arrastró a él y a su novia, Jhenny Hernández, al mundo de las sombras, cuando se desplazaban en una camioneta por el sector Los Yabos, carretera vieja hacia Carora, estado Lara.Este sujeto, identificado como Mauricio Weffer Oria, era conocido como “el verdugo sangriento de Puerto Cabello”, pues junto a su primo Osmil Weffer ejecutó a sangre fría a 5 personas en un terrorífico suceso ocurrido el 10 de septiembre de 2006 en Puerto Cabello.Ese nefasto día, varios hombres de la banda “Los Weffer”, comandados por ambos primos, llegaron a una fiesta que se realizaba en el sitio y masacraron sin piedad a sus víctimas pegándoles tiros en la cabeza y en otras partes del cuerpo. Dejando además al menos una decena de heridos. Quienes sobrevivieron a esa escalofriante matanza nunca podrán olvidar que la sangre corrió como ríos; que la pólvora fue la mortaja desgarrada que lo cubría todo. Los gritos, el dolor y el llanto martirizado. De sus mentes no se borrará cómo los diabólicos asesinos celebraban su “hazaña”, caminando entre cadáveres, así como entre heridos que levantaban sus manos en sangre.“Era aterrador. Como las matanzas perpetradas por los sádicos criminales nazis de las SS en las fosas de campos de extermino en toda Europa durante la Segunda Guerra Mundial”, comentaría otra persona de la zona, recordando la matanza. “Rolo e’ criminal”,pero le dieron un beneficio No era necesario ser un juez para darse cuenta de que “El Weffer” era extremadamente peligroso. Su perfil criminal era el de un verdadero psicópata. Un asesino en serie. Tenía “un pliego romano” de antecedentes criminales, entre los que figuraban homicidio calificado, homicidio en grado de frustración, porte ilícito de arma de fuego y agavillamiento.Por la masacre de Puerto Cabello, él y su primo fueron detenidos en 2006 y enviados al Internado Judicial Carabobo, también conocido como Penal de Tocuyito, donde se esperaba que pasarían “miles de años” tras las rejas. En la lóbrega prisión, su maldad no disminuyó, sino que aumentó sustancialmente. Se hizo más despiadado, llegando a convertirse en el pran indiscutible del pabellón donde estaba recluido.Pese a ser lo que era, y a la gravedad de sus crímenes cometidos, en septiembre de 2008 a él y a su primo les concedieron libertad condicional para ser juzgados fuera de la cárcel, hasta 2009 cuando otro tribunal les revocó el beneficio y volvieron a prisión. Posteriormente (no se sabe cuándo exactamente) “El Weffer” estaba en la calle nuevamente gozando de un régimen de presentación con prohibición de salir del estado Carabobo. Como experto en violar las leyes, las prohibiciones “le resbalaban” y era por eso que el pasado sábado 10 de agosto de 2013 se encontraba con su novia, Jhenny Hernández, viajando hacia Carora a bordo de una camioneta Toyota Runner color gris, placas AB958AL. Acribillados con fusiles R-15Al parecer, “El Weffer” había cometido otras de sus atrocidades, y por eso presuntamente estaba huyendo hacia el estado Lara el pasado fin de semana. Según sospecha del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc), sus enemigos le habían estado siguiendo el rastro hasta que lo alcanzó la garra de la muerte. Aunque otra versión indicaba que iban a “negociar” el carro en Lara, pues su novia se dedicaba a esos negocios. Sea como fuere, sus asesinos fueron tan despiadados como él mismo. Utilizaron fusiles AR-15 y cuando “El Weffer” los vio, intentó gritarles desesperadamente que no lo asesinaran, ¡que no quería morir!; pero todo fue inútil. Su karma lo había alcanzado. Los criminales acribillaron el vehículo, arrancándole chorros de sangre con jirones de ropa, piel, huesos con las balas que perforaron la carrocería. Tanto él como su novia quedaron en los asientos “nadando en lagos de sangre”, como los que él había desbordado a través de su vida dedicada a la muerte. Para los investigadores del Cicpc, el doble homicidio de Mauricio Rafael Weffer Oria y Jhenny Jeisa Hernández Cegarra fue producto de una venganza contra el sujeto, ex recluso de la cárcel de Tocuyito, en el estado Carabobo. Como se informó, los cadáveres de ambos, con orificios de proyectiles, fueron localizados la mañana del sábado en el sector Los Yabos, carretera vieja hacia Carora, a un lado y dentro de una camioneta Toyota Runner color gris, placas AB958AL. Las primeras investigaciones hacen presumir que el o los autores del doble crimen utilizaron fusiles AR-15, pues en el lugar se encontraron varios casquillos de los proyectiles de ese tipo de arma. La joven era nativa de Valencia y, supuestamente, se dedicaba a la compra y venta de vehículos, presumiéndose que la Toyota en la que se movilizaban estaba en ese proceso. Mauricio Rafael Weffer Oria, de acuerdo a voceros policiales, formó parte de una banda conocida como “Los Weffer”. Los funcionarios del Eje de Homicidios de la delegación Lara del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas están recabando toda la información relativa al elemento para tratar de llegar a quienes le asesinaron junto a su novia. No se descarta que la pareja haya llegado al estado Lara huyendo de quienes, para arreglar cuentas, buscaban al hombre en el estado Carabobo e ignoraban que los estaban siguiendo.

Espacio Publicitario


Espacio Publicitario

 Más buscados

 Edición Impresa - ePaper

Edición MetropolitanaEdición La Costa

 Columnistas del Día

 Lectura Tangente

 Miércoles Criminal

Encuesta

¿Usted cree que el cierre de los diarios pone en riesgo la libertad de expresión en nuestro país?

  • A. Definitivamente. Mientras no haya papel, no habrán diarios que muestren la verdad.
  • B. No necesariamente. Los periódicos deben evolucionar con el internet y la versión web.
  • C. No. Los ciudadanos aún tienen plena libertad para expresarse, con o sin periódicos.

 Más Secciones

Más leídas

  • Hoy
  • Ayer
  • Semana
  • Mes
  • Año

Espacio Publicitario


Todos los Derechos Reservados. © Copyrigth 2001 Editorial Notitarde, C.A.