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Lunes, 20 de Mayo de 2013
29/06/2012 11:50:00 p.m.

Habla la Conciencia

Misión compasión

Llegado el ansiado momento para la inscripción de la candidatura, queda ahora la tarea de convencer a quienes en anteriores comicios votaron con ciega credibilidad por su líder, tomando en cuenta que de hacerlo ahora -con su incapacidad física- sería por compasión, ya que la obra de gobierno ante los ojos de los venezolanos ha arrojado el más vergonzoso fracaso. Han sido casi catorce años de ventajismo, corrupción, violación de los derechos humanos, encarcelamientos políticos, exilio, cierre de medios de comunicación, despilfarro de los recursos y la implantación de esa figura de las misiones, que además del paternalismo caritativo cuyo fin ha perseguido la captación de la gente de mayores necesidades, contribuyó a acentuar el asalto más descarado de los dineros públicos.

Un gobierno que con el mayor desparpajo se desentendió del pueblo merece ser desplazado. No hay mensaje -por más adornado de palabras o estrategias engañosas- que desvíe el desencanto de quienes en carne propia han vivido los rigores de esta suerte negra a la cual han sido sometidos por quien les ofreció el paraíso, cuando su intención no fue otra que implantar el comunismo en nuestro país, pretendiendo gobernar de por vida con los venezolanos arrodillados.

No hubo nada sorpresivo en la inscripción de la candidatura, si tomamos en cuenta la asistencia obligada que ha sido norma de este gobierno con los empleados públicos; pero no hay comparación posible por lo desigual entre una y otra, ya que siendo tan pobre la del gobierno en cuanto a espacios ocupados y recorridos, la de Capriles fue calificada de gigantesca no solo por los diez kilómetros que recorrió trotando, sino por los ocho puntos masivos distribuidos en la ciudad para llegar a la plaza Caracas, que resultó insuficiente.

Para los conocedores de la ciudad caraqueña, no hay truco posible de cámaras que aumente la asistencia o amplíe la distancia. La cuenta es muy sencilla. De Miraflores a Bolero, el candidato Chávez lleva una; luego viene Camino Nuevo, Solís, Marcos Parra, y vamos por cuatro; siguiendo hacia Junín o cruzando para el Calvario, la distancia es la misma y hablamos de cinco; luego viene la plaza Oleary constituyendo una cuadra más para seis, y con un alcance menor de dos cuadras tenemos la plaza Caracas que fue el final de esta agotadora travesía de Hugo Chávez montado en su carroza.

Frente a la exagerada inversión de los dineros del Estado, el número excesivo de autobuses -y tratándose de aquella parafernalia montada con ocho puntos de agitación donde sobresalieron los show artísticos y todo ese aparataje de seguridad movilizado para acompañar la carroza que llevaba a aquel hombre impedido de caminar entre la gente- es para imaginar que siendo tan pobre la concentración de la inscripción de la candidatura es porque ha comenzado el derrumbe definitivo del gobierno y su líder. Sin embargo, quienes conocen de lo que son capaces para disfrazar su fracaso, saben que esto es apenas el principio, porque de aquí en adelante el trabajo político y electoral se apoyará en la Misión Compasión. Cada esperanza abrigada en la solución de una necesidad, debe complementarse con una muestra de compasión.

Por muchos velos que oculten el rostro de la enfermedad, esta pasó a ser un secreto a voces; pero el venezolano no anida revanchismo ni guarda rencores, solo tiene el propósito de pasarle la factura el siete de octubre. Cada ser humano tiene un signo en su destino, nadie tiene porque desearle mal a alguien. Hugo Chávez, en su minuto final, dejará en la tierra recuerdos muy ingratos; pero no le faltarán misas ni procesiones ni una vela encendida de algún humilde cristiano que le manifieste su compasión.



luirgarr@hotmail.com


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