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Viernes, 24 de Mayo de 2013
20/07/2012 12:10:00 a.m.

“Suicidio del pueblo”

“Venezuela está pues gobernada por otra nueva clase temporal a la que su propio líder les implora que dejen de comprar autos de lujo (Hugo Chávez 12/03/2009) y que ha batido el récord de Rolls Royce comprados, la que ostenta el mayor número de yates, la que rompió el récord de ocupación en las primeras clases de las líneas aéreas y la que de forma suicida sextuplicó la importación per cápita en todos los rubros. Una nueva clase alimentada al sustituir a los empleados públicos y duplicar la nómina inorgánica de un millón a casi dos millones y medio de empleados, que consumen el 60% del presupuesto y que ha logrado hacer que 140 mil millones de dólares se fugaran, que la desinversión internacional llegara al 35% y que aumentara la deuda externa en 168% solo para satisfacer su costosa forma de vida y lujos sin producir ni un tornillo. No se trata de un “Gobierno del Pueblo” sino de un verdadero “suicidio del pueblo”. A alguien deberá tocarle la noble y ardua tarea de recoger los pedazos de lo que nos dejen de nuestro pobre y mancillado país” Thays Peñalver, 19/07/2012, El Universal



En la cola

Vivo muy cerca de varios super mercados, unos mejores que otros ya sea por el precio y calidad de los alimentos, aun cuando se insista en que los mismos están regulados por el poder popular y el BCV declare en que gracias al descenso de los precios en los alimentos, vivimos como en otro mar de felicidad. Por la vecindad a un super mercado de propiedad portuguesa en el cual los vegetales y frutas compiten con los muy elegantes, suelo entrevistar a las amas de casa en la cola hacia la caja. Por lo general las amas de casa compran todos los días de “a poquito” , es decir 4 papas, un kilo de arroz, una botellita de aceite, un kilo de harina Pan y pare de contar, se terminó el presupuesto del día: cien bolívares. A los días regresan para comprar un pollo, dos zanahorias, un kilo de auyama, medio kilo de carne molida .Y de cien en cien llegan a fin de mes después de haber gastado la pensión de la abuela, el sueldo del jefe de familia, el aporte de la hija que trabaja en una tienda y no le sobra ni siquiera para ir al cine. No deducimos aquí los pagos en tarjetas de crédito, el teléfono, la luz, el condominio, las medicinas.

Me estoy refiriendo a gente de clase media disminuida que habita en Altamira abajo, en Los Palos Grandes y en Chacao. La mayoría de estas familias han tenido que alquilar habitaciones para poder completar su presupuesto que no es como lo supone el Banco Central de Venezuela, cuando afirma que con el descenso de los precios en los productos de consumo diario, la inflación está por los suelos y los venezolanos hemos regresado al tiempo del “tá barato, dáme dos”. Piensen no más en el resto del pueblo, el que vive en lo que llaman las ciudades dormitorio, en donde la vida comienza en la madrugada y sigue montada en el autobús, el tren o el metro cuando funcionan. Tienen subsidios, sí, pero de risa.

Desde luego que hay otra clase para la que cada día se abren nuevos centros comerciales , lujosas boutiques, estupendos restaurantes a la que acude solo la clase privilegiada de los grupos que reemplazaron a los pdvesas eliminados por la furia del gobernante. Y hay también proyectos millonarios que no terminan de ser efectivos como es el caso de Corpolec y Cantv, para mencionar solo lo que mayor número de quejas generan en la población por los continuos apagones y comunicaciones interrumpidas.

Parecería un cuento de realismo mágico . En los Mercales cada semana tiran en grandes mesas el cochino, los vegetales, el pescado a buenos precios , no regalados, como se cree. El hecho es que el pueblo, a quien el gobierno dice favorecer sigue en las mismas y los ricos que ahora son los chaveburgueses, gastan el patrimonio nacional, empezando por el propio jefe que ahora anda en carrozas para sus desfiles por el país y llena autopistas y muros con gigantescas vallas y afiches que muestran al joven que en el pasado gozaba de una indiscutible popularidad y hoy no solo engaña con un rostro que ya no posee sino con la mentira de que su salud es un canto a la inmortalidad.



22 muertos en Cárcel de Mérida

Lo que ha ocurrido en el Centro Penitenciario de la Región los Andes en Mérida, rebasa los límites de la indolencia oficial. En un mes han muerto 22 personas, jóvenes la mayoría, víctimas de tiroteos entre las fuerza oficiales y los rebeldes que se han negado a ser trasladados a otro penal. En la madrugada de ayer, una mujer dio a luz a una niña. La madre permanecía autosecuestrada con los reos, desde hacía 30 días. Por la falta de información apenas sí se sabe lo que ocurre dentro del penal por lo que asoma el ente oficial y lo que comentan familiares de los muertos. Se espera que los internos depongan las armas y entreguen más heridos. Un Pran, llamado Ever, entró armado a la cárcel y además armó a los suyos. ¿Con ayuda de quién ? A un mes de la tragedia, el gobierno pensará hoy viernes en una mesa de diálogo. Dicen que dentro del penal hay cadáveres sin enviar a la morgue. Dicen, dicen. Los muertos no hablan.


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