Nuestra realidad económica (179055)
10:11 p.m. 13-04-13

Nuestra realidad económica (179055)

Luis Izquiel

El país se encuentra en una grave situación económica. La devaluación de 46% ha acabado con el poder adquisitivo de los ciudadanos. Hoy los alimentos, la ropa, el calzado, los repuestos y en general todos los bienes y servicios están más caros. A esto se suma la escasez de la harina, el arroz, la azúcar, el aceite, el café y otros rubros básicos de la dieta de los venezolanos. El aparato productivo nacional se encuentra muy disminuido y en la actualidad casi todo lo que se consume en el país es importado. Podemos afirmar que no existe soberanía alimentaria en Venezuela. El precio del petróleo venezolano ronda hoy los $100, pero este nivel pareciera ya no ser suficiente. Las reservas internacionales han caído de forma importante en los últimos meses. Nuestra economía no se ha diversificado y seguimos dependiendo casi exclusivamente de la exportación del crudo, lo que representa una situación de alto riesgo para el país. La inflación de este año lleva una proyección oficial cercana al 30%. En Venezuela el aumento de los bienes y servicios de un mes promedio, muchas veces supera la inflación anualizada de muchos países. Hoy solo Argentina presenta problemas similares en nuestro Continente. La única forma de revertir esta situación es aumentando la producción interna. Para que sea posible atraer inversiones nacionales y extranjeras, es necesario generar un ambiente de confianza y seguridad jurídica. Otro elemento esencial para detener la inflación es la disciplina en el gasto público. El Ejecutivo Nacional no puede continuar imprimiendo dinero inorgánico, es decir, el que no goza de ningún respaldo. Por eso es tan necesario que el Banco Central de Venezuela tenga la suficiente autonomía en su actuación. Éste es el único camino posible para que nuestra moneda pueda llamarse realmente bolívar fuerte. De conformidad con las estadísticas oficiales, un poco más del 40% de la fuerza laboral de Venezuela se encuentra en la informalidad. Son ciudadanos que salen todos los días a ganarse la vida en las calles del país, sin gozar de los beneficios de un empleo estable, es decir, prestaciones sociales, caja de ahorro, vacaciones, aguinaldos, seguros colectivos o una futura jubilación. Además de esto, existe alrededor de un millón de desempleados. La deuda pública, externa e interna, ha aumentado exponencialmente en los últimos años y hoy la mayoría de los economistas la ubican alrededor de los $180.000 millones. Cada vez le resulta más oneroso a nuestra nación colocar papeles en los mercados internacionales. Los últimos bonos en dólares que emitió el país tienen que pagar un interés de 12,75%, una de las tasas más altas del mundo. En esto tiene que ver mucho el nivel de riesgo país que nos otorgan las empresas calificadoras internacionales. Igualmente, muchas demandas contra la nación, introducidas por empresas transnacionales expropiadas, cursan en tribunales extranjeros y esperan por decisión. Pdvsa no ha aumentado la producción en los niveles previstos. Hoy la estatal petrolera se ha visto hasta en la necesidad de importar gasolina para cubrir los requerimientos del consumo nacional. Asimismo, su deuda se ha incrementado significativamente. Muchas de las refinerías de Pdvsa no reciben el mantenimiento debido, lo que la ha convertido en una de las empresas petroleras con mayor índice de accidentes en el mundo. Hay que cuidar a nuestra “gallinita de los huevos de oro”. Ésta es someramente nuestra situación económica actual. Una realidad nada halagadora. Cualquiera de los candidatos presidenciales que gane hoy va a tener que enfrentar estas duras circunstancias. Pero hay que ser optimistas. El país cuenta con la suficiente reserva material y moral para superar esta crisis. Yo apuesto a Venezuela. Twitter: @luisizquiel