sal de la tierra  y luz del mundo (Mt. 5,13-16) (28630)
12:15 p.m. 05-02-11

sal de la tierra y luz del mundo (Mt. 5,13-16) (28630)

El evangelio de este domingo nos presenta a Jesús hablándole a sus apóstoles y discípulos, en la continuación del llamado “Sermón del Monte” y les dice que ellos son la sal de la tierra y luz del mundo. Con estas imágenes Jesús quiere dejar claro a sus seguidores que ellos están llamados a un testimonio de vida que pasa por el servicio y entrega a los demás, especialmente a los más pobres y necesitados de este mundo. Como bien sabemos, la sal sirve para dar gusto y conservar los alimentos. La sal está en todo y por todas las culturas es conocida. Aparte de su uso habitual, en el mundo judío la sal simboliza la sabiduría. Una comida sin sal no tiene gusto, su presencia discreta le da sabor a los alimentos, pasa desapercibida, pero cuán importante es. Por eso, es muy bueno el ejemplo que utiliza Jesús para hablar a sus discípulos, diciéndoles que son sal de la tierra. Ellos están llamados a dar gusto, sabor de Cristo a la vida del mundo, llevar por doquier la Buena Noticia del amor de Dios y demostrarlo con el ejemplo, a llevar felicidad y alegría, a no permitir que los hombres vivan sumergidos en el camino de la oscuridad, llevar y ser esperanza, proclamar el optimismo ante la derrota y el aburrimiento existencial de tantos hermanos que viven deprimidos y todo esto porque él vive sumergido en esa experiencia espiritual de la vida en Cristo. Hoy tantos jóvenes pierden el horizonte de sus vidas, son esclavos y víctimas de muchos vicios, despertando a la vida paradójicamente ya no le encuentran sentido a la misma; es allí donde el cristiano que ha conocido lo que significa vivir en Cristo está llamado a ser sal, a dar sabor, a conservar y rescatar a aquellos que andan extraviados, sin alegría, sin felicidad, ni paz. El cristiano está llamado también a ser luz, es el otro ejemplo que Jesús utiliza para comparar la vida de quien le sigue. Sabemos lo importante y necesaria que es la luz, más en estos tiempos de grandes avances tecnológicos; sin luz, prácticamente la vida se detiene en nuestro tiempo. Sabemos también lo que significa la oscuridad, lo negativo que es estar en tinieblas externas o internas. Por eso, el cristiano que ha sido iluminado por la luz de Cristo está llamado a iluminar la vida del mundo con la luz de su Señor y Maestro; tiene el compromiso de alumbrar a otros el camino que lo conduce a la felicidad, debe llevar la luz del consuelo, del amor, de la palabra oportuna, de la compañía discreta, del servicio desinteresado y del apoyo a quien lo necesite. Jesucristo se ha llamado así mismo la “Luz del mundo”, por eso el cristiano necesita proclamar esta luz a sus hermanos los hombres. Cristo muerto y resucitado se convierte en luz para el mundo y para la vida de cada hombre. El cristiano católico de hoy, necesita ser testigo de la luz, como dice el Señor, “no se enciende una lámpara para meterla debajo de la mesa”; Jesús apela a las buenas obras de sus discípulos, a vivir haciendo el bien, para que los otros puedan descubrir de verdad dónde está la luz; pero para esto el discípulo necesita estar conectado a su Señor en la vida de oración, a través de los sacramentos, de la meditación de su Palabra. Sólo así, lo que haga estará marcado por el amor y la Gracia de Dios. Para poder ser sal de la tierra y luz del mundo, necesitamos comprometernos a realizar en nuestro entorno las actitudes básicas que nos recuerdan las Bienaventuranzas que meditamos el domingo pasado, llevándolas a acciones concretas en nuestro camino existencial, con aquellos que nos toca vivir. Pidamos al Señor que nos conceda la gracia de dar sabor y luz a nuestra propia vida para luego, en su nombre, con la Luz que nos viene de su Resurrección, poder dar gusto y alumbrar la vida de tantos hermanos que han perdido el sabor de vivir y viven sumergidos en las tinieblas de su existencia vacía. Que sean nuestras buenas obras las que hablen y señalen a los hombres y mujeres que encontremos por el camino donde está Aquel que nos hace realmente felices y plenos como personas. IDA Y RETORNO: El 11 de febrero en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (FACES) de la UC se realizará un taller sobre el programa: ¿Por qué ser católico? Que contará con la presencia del Padre Alejandro López y estará abierto a todos aquellos que forman parte de las pequeñas comunidades de vida o quieren integrarse a ellas y el 16 y 17 de febrero se realizará un taller de cristianismo y santería en la misma Universidad de Carabobo, con el fin de que los cristianos católicos que hacen vida en nuestra Universidad conozcan mejor su fe y sepan lo que significa la santería, como contraria a la fe cristiana. Los interesados pueden buscar mayor información en la Capellanía Universitaria ubicada cerca del estacionamiento de la Facultad de Ingeniería. Todos los viernes a las 11:00 am, en la Capilla Universitaria se celebra la Santa Misa. Se invita a los estudiantes, profesores y personal administrativo a participar de la misma. Pjoel_15895@hotmail.com