A los 83 años de su fallecimiento Gardel “Canta mejor que nunca”

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Vicente Gramcko
Vicente Gramcko

Las naciones tienen sus ídolos. La historia nos habla de ellos, en todas las facetas de la vida. Uno de estos, Carlos Gardel, encarnó el sentimiento no sólo de una nación, sino de todos los latinoamericanos, en el inicio de la era del disco, la radio y el cinematógrafo.
Al extremo, que sus seguidores, que aún los hay por millares, continúan afirmando que el llamado Zorzal Criollo, “canta hoy mejor que nunca“, aunque este 24 de junio se cumplan 83 años de su injusto fallecimiento.

Un francés con acento de “Pibe”

Pocas personas se han percatado de que el más grande ídolo de los argentinos no haya nacido en esa nación del cono sur, sino que en realidad vio la luz por vez primera en la ciudad de Tolousse en Francia. Fue a fines del siglo XIX, cuando su madre, doña Bertha Gardés, salió embarazada de su hijo unigénito. Como era soltera, espero que su niño tuviera unos dos añitos, para irse con él a Buenos Aires, a donde migraban muchos europeos en esos años.

Una vez en suelo argentino, se estableció en la zona conocida como El Abasto, llamada así porque estaba ubicada en los alrededores de un mercado municipal, de esos conocidos como “periféricos”. En ese lugar, el niño pasó su infancia y comenzó a cantar desde muy “pibe”.

Para la época en la cual Charles Romualdo Gardés, como era su verdadero nombre, comenzó a cantar tangos, este género pertenecía a los arrabales. Era considerado vulgar y no entraba a los mejores establecimientos y casas de Buenos Aires.

El morocho del abasto, como también fue conocido, cambió su apellido por Gardel e inició una vida artística, haciendo un dueto junto a su amigo de apellido Razzano. La segunda década del siglo XX, sorprendió a un Gardel aún inmaduro, formando parte de ese dúo.

Un Gardel solista 

Al tiempo, Razzano pierde la voz y no puede seguir cantando con Gardel; pero, continuó trabajado con él como su mánager. No le quedó más remedio a Gardel que cantar como solista. Para esta época, su voz había tomado el matiz y la tesitura que se le conoció en sus mejores años.

Como Carlos Gardel tuvo oportunidad de estrenar los medios de comunicación social que comenzaban a darse a conocer, luego del invento de la electricidad. A saber, el disco, el cine y la radio. Y ya, el tango dejó de ser del arrabal.

En el campo de las grabaciones, Gardel grabó con la RCA Víctor, la mejor cada discográfica del momento, que distribuyó sus discos por todo el continente y aún más allá.
Gardel, además de cantar, componía también muchos de sus temas; sin embargo, sus mejores canciones fueron escritas a cuatro manos con el periodista Alfredo Lepera, a quien conoció en una de sus frecuentes visitas a París.

Lepera había nacido en Brasil y era hijo de padre francés y madre argentina. Era novelista, poeta y además políglota. Cuando se entrevistaron por primera vez, él hacía traducciones de las películas francesas al castellano y viceversa; y era bien remunerado. Lepera escribió las letras de los mejores tangos de Gardel y además fue el libretista de todas las películas del zorzal criollo.

Sus discos sonaban en todas las emisoras de radio de América y de Europa. Hay que recordar que Buenos Aires fue la primera ciudad en la que se realizó la primera transmisión de un programa de radio en América Latina.

Pero, como si no fuera suficiente, la popularidad de Gardel aumentó cuando comenzó a salir en la pantalla grande. En Argentina, protagonizó la primera cinta cinematográfica sonora de la historia sureña, en la cual cantó diez canciones.

Pro, hubo mucho más. Gardel fue un ídolo latino fabricado por los norteamericanos. Resulta que después de muerto Rodolfo Valentino, ídolo latino del cine mudo, ellos buscaban un sustituto y lo encontraron en Gardel quien, se negó de buenas a primeras, porque se sentía viejo (contaba con poco más de 40 años) como para ser galán de películas; pero, su resistencia duró poco y aceptó filmar seis producciones con la Paramount Pictures, las cuales fueron rodadas en Hollywood.

Habiendo estrenado estos tres pilares de proyección (el cine, la radio y el disco) Gardel fue el más grande ídolo latinoamericano de la historia.

Un accidente acabó con el sueño

Después de una carrera de éxitos de envergadura, Gardel murió el 24 de junio de 1935 en el aeropuerto de la ciudad de Medellín, cuando el avión en el que se desplazaba iba rumbo a Buenos Aires.

Gardel estaba en medio de una gira que lo había llevado a visitar Venezuela y Colombia. Luego, iría a Puerto Rico, para después dirigirse a los Estados Unidos; pero, decidió pasar antes por Buenos Aires, para ver a su mamá.

Fue uno de los accidentes más extraños en la historia de la aviación, pues su aeroplano – que todavía no terminaba de despegar – se estrelló contra otro que tampoco lo había hecho. Es decir, ambos aeroplanos chocaron en el piso del aeropuerto. Increíble ¿no?
Ahora, cuando recordamos 83 años de su adiós, recordamos lo que sus seguidores aún dicen: “Gardel canta hoy mejor que nunca”.

Será hasta la próxima.Cualquier comentario pueden escribirlo al correo [email protected]

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