Actividades del día a día que te envejecen más rápido

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Redacción Internacional, 29 mayo 2014.- ¿No pasas de los 30 y llegas al final del día con los dolores y quejas de una mujer de 78? Créelo: no estás sola. Nuestra sociedad actual es achacosa desde temprana edad, gracias a lo sedentarios que somos, los niveles de estrés a los que estamos sometidos y las dietas bajas en nutrientes. Es impresionante ver cómo más y más mujeres de nuestra edad están sufriendo males que nuestras abuelas comenzaron a experimentar a los 60-70 años.

Cosas como alta presión sanguínea, dolor de cuello y espalda, problemas en la postura y en la visión son síntomas comunes que comparten cada vez más mujeres jóvenes, y todos estos están asociados a gente de la tercera edad. Hay que aceptarlo: nuestro estilo de vida nos está envejeciendo antes de tiempo. Te facilitamos esta guía práctica para que identifiques qué es lo que estás haciendo mal:

Encorvarte cuando ves tu celular

Celular, tablet, laptop, monitor de la computadora… cualquiera que sea el dispositivo en el que estás leyendo esto, seguro lo estás haciendo encorvada, trayendo un mundo de tensión a tu cuello, nuca y hombros, sin mencionar tensión en brazos y manos.

Por supuesto, entre más usas esos aparatos, más haces los movimientos incorrectos y mayores son tus posibilidades de desarrollar dolores crónicos, joroba, estrés en los músculos, fatiga, espasmos y hasta dolores de cabeza por estrés.

La solución es intentar tener una mejor postura. ¿No has visto que en revistas vintage o en shows como Mad Men, todo el mundo tiene una postura de concurso? Párate derecha con los pies juntos y la barbilla en alto. Cuando te sientes, endereza la espalda y mueve los hombros hacia atrás. Mantén las rodillas dobladas en un ángulo recto y asegúrate que tu trasero esté bien firme en la silla. Deja ambos pies sobre el piso y, lo más importante de todo, no estés pegada a ninguno de estos aparatos todo el día. Sal, da una vuelta, mira algo hacia lo lejos en la ventana… desconéctate.

Dejar que los aparatos de limpieza hagan todo el trabajo

Entre los lavaplatos automáticos y las aspiradoras-robot, somos 30% menos activas que nuestras abuelas, mientras estamos en la casa. En los años 20 y 30, las mujeres quemaban alrededor de 1000 calorías limpiando.

Acá tienes dos opciones:

1)    No veas las tareas del hogar como el fastidio que sabemos que son. Pon música, haz una hoja de deberes para cada día, baila mientras barres y estírate mientras doblas la ropa.

2)    Aprovecha el tiempo para ir a una clase de pilates, hacer yoga en tu sala o trotar por la cuadra. Ya que la casa se está limpiando sola, utiliza la tecnología para hacer tiempo para ti.

No le prestas atención a las temporadas de la comida

Esto no aplica para algunos países dichosos de tener los mismos productos durante todo el año, pero en los países con estaciones, las cosas que se comían solían depender de los productos que se estaban dando en ese momento.

Ahora, con la tecnología, se pueden comer todos los productos que se quieran durante todo el año, pero esto no significa que eso es lo que deberíamos hacer. Si las frutas se dan en ciertas estaciones, es porque esos son los nutrientes que necesita el ser humano durante esos meses del año y consumir otro producto que no se esté dando en ese momento, indica que ha sido procesado con antioxidantes, minerales y preservativos que al final nos hacen más daño.

La solución es comer tus frutas y verduras de acuerdo a la temporada. No solo estarás consumiendo alimentos con mayor contenido nutricional, sino que probablemente te saldrá más barato porque no te cobran todo el proceso de preservación por el cual pasaron los alimentos durante meses.

No recuerdas la última vez que tuviste una conversación sin emoticones

Los emoticones resuelven, pero poco a poco van deteriorando nuestro uso del idioma. Además que vamos perdiendo la capacidad de reacción cuando tenemos un encuentro cara a cara. Las expresiones faciales, los gestos de la mano y la velocidad de respuesta no son iguales y eso poco a poco atrofia nuestra capacidad de comunicación con los demás.

La solución está clara: guarda tu teléfono y disfruta de una merienda, un vino o un café con tus amigas, tu novio, mamá, papá y demás gente de tu entorno. Además de relajarte y calmar tu sistema nervioso central, estamos claras que no hay nada más sabroso que contar un chisme en vivo y directo.

No le das mucha importancia al cáncer de piel

Quizás es que sientes que eso les da a las ancianitas arrugadas que tienen un lunar raro y no te pones a pensar que si sigues usando la cama de bronceado o si, cuando vas a la playa, insistes en tirarte bajo el sol de mediodía como una lagartija en la arena, es momento que sepas que ese planteamiento es la definición de errado.

El melanoma es uno de los diagnósticos más comunes entre mujeres jóvenes y esto se debe a que las camas de bronceado traen consigo, entre 12 y 15 veces más radiación UV que el sol, por lo que eres más propensa a que te salgan arrugas, manchas, piel gruesa y, por supuesto, cáncer.

Entonces olvídate de las camas de bronceado y cuando vayas a la playa, deja de tomar sol a las 10 de la mañana y retoma después de las 2 de la tarde.

Ignoras el estrés en vez de aprender a manejarlo

No tienes ni idea de cuánta energía te consume suprimir una emoción. Porque el estrés sigue ahí, así te esfuerces muchísimo por ocultarlo. Además, lo malo del estrés crónico es que pueden afectar tu ansiedad haciéndote comer de manera nerviosa, secan tu piel, la brotan y te privan de sueño.

Debes encontrar maneras sanas de lidiar con el estrés. Meditar, hacer yoga, tomarte una copa de vino en silencio al final del día, relajarte con una taza de té, leer, tomar un baño, intentar un hobby. Pasar tiempo en paz contigo misma.

Estás pegada todo el día al escritorio

Estar sentada todo el santo día, a la larga, es considerado un riesgo mortal. Aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares y lo peor del caso es que así hagas tus 30 minutos de ejercicio al día, no es suficiente, porque sigues sentado, casi inmóvil por el resto del día.

Nuestras mamás lograban mantenerse activas todo el día. Cocinando, jugando con nosotros, arreglando, limpiando, trabajando en el jardín… nunca estaban echadas con la laptop en la barriga viendo series en Netflix.

Y la idea no es que renuncies a eso, pero que hagas cosas para mantenerte activa, como por ejemplo, ir caminando a la oficina, estacionarte más lejos, caminar mientras lees emails o hablas por teléfono, regar las matas, ir hasta el puesto de uno de tus compañeros de trabajo en vez de mandarle un email… en fin, hay millones de soluciones para este problema. Simplemente muévete.

 

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