Africa en el proceso de empobrecimiento global (II)

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Giovanni Arrighi, en un artículo publicado en la Revista New Left Review, en 2002, analiza la crisis africana también llamada la “tragedia africana”, que comienza a finales de los años 70 y que la mayoría de las interpretaciones responsabilizan a las élites y gobiernos. El autor cita el informe Berg, del Banco Mundial, de 1981, que señala a los gobiernos africanos de impedir el desarrollo de la producción agrícola, para las exportaciones. Otro informe de 1981, de Robert Bates, coincidía con el anterior. La referencia a los funcionarios públicos de los países africanos, fieles al control económico que utilizaron los regímenes coloniales beneficiaron “a las élites urbanas y en primer lugar y sobre todo a sí mismos”. Sin embargo, los gobiernos de los países africanos reunidos en Lagos, en 1980, ya habían atribuido la crisis a los impactos externos. Se trataba del proteccionismo de los países ricos ante las exportaciones africanas, el alza de las tasas de interés y el servicio de la deuda. Posteriormente, una nueva cumbre de gobernantes africanos elabora, para llevar a la ONU, un nuevo documento que culmina en un “pacto” con la “comunidad internacional”, el Programa de Acción de Naciones Unidas para la Recuperación y el Desarrollo Económico de África, 1986-1990. En la práctica, al señalamiento del impacto externo en la crisis africana, se volvió a insistir en la actuación de los gobiernos.

Pero, entre el impacto externo y la actuación gubernamental en que se plantean las polémicas acerca de la “crisis africana”, Arrighi hace referencia, en una nota al pie de de la página 10, del artículo mencionado anteriormente, acerca de dos posturas del diario The Economist. Mientras en 1997 señalaba: “el África subsahariana está en su mejor momento”, en 2000 consideraba a África como “un continente sin esperanza”. Luego de lo cual pasaba a peguntarse: ¿Tiene África alguna deficiencia de carácter inherente que explique su secular atraso y que la haga incapaz de acometer el desarrollo? Evidentemente, la postura colonial queda expuesta claramente y ella pasa del continente a sus habitantes: África es la región del mundo más empobrecida. 

Jeffrey D. Sachs, en 2005, en su texto: El fin de la pobreza. Cómo conseguirlo en nuestro tiempo, en los diez años que pasa en África, entre 1985 y 1995, resalta el rol de los países occidentales, a través del FMI y el BM, en contra del nacionalismo africano. Se encuentra a África, a comienzos del siglo XXI, mucho más pobre que en los años 60. Considera que la política no explica la crisis económica africana, porque países bien gobernados, en África no logran prosperar. Tampoco, tanto el legado colonial como el período poscolonial explican la crisis de desarrollo a largo plazo. No fue pasiva su estadía en África. En un enfrentamiento con el FMI logra crear la Comisión de Macroeconomía y Salud de la OMS que presidió por dos años y que publica, a finales de 2001 el informe: Invertir en salud en pro del desarrollo económico. Así su actividad, la Asamblea de Naciones Unidas aprueba un fondo para combatir el Sida, la Malaria y la Tuberculosis, que luego respalda el G-8.  

Señala Sachs, que tanto la derecha como la izquierda están cargados de prejuicios, para analizar el desarrollo económico. Nos recuerda que Adam Smith, en 1776, atribuía la pobreza africana, a la escasez de ríos navegables. Por sus vivencias, Sachs prefiere atribuir la pobreza a enfermedades (Sida y Malaria), sequía y distancia respecto a los mercados mundiales; al agotamiento de los nutrientes de los suelos, al aislamiento y la falta de infraestructuras básicas. Puede añadir la carencia de transporte, telecomunicaciones y clínicas. Para así concluir: “La combinación de geografía adversa y pobreza extrema que se da en África origina la peor trampa de pobreza del mundo”.

En 2009, el Informe sobre el desarrollo mundial. Una nueva Geografía Económica, publicado por el Banco Mundial, insiste en integrar a los países pobres con los mercados mundiales. Para África oriental, central y occidental sugiere un pacto que incluya a los gobiernos regionales y la comunidad internacional  para mejorar infraestructura. El organismo multilateral considera que, la carencia de ayuda extranjera y las inversiones internacionales presentan obstáculos al desarrollo. Además, los mil millones de personas más pobres (el 12% de la población mundial) tienen menos del 1% del PIB de los países desarrollados. En un continente fragmentado en África del Norte, África Central, Oriental, Occidental y Suráfrica, van a encontrarse realidades distintas. Racialmente, la separación de África del Norte como árabe y, el resto de África como negra, coloca en desventaja a esta última. Es África negra la estigmatizada como pobre.

Reflexionando, en el proceso de empobrecimiento africano, si bien nos parece importante resaltar la malaria, el sida y la tuberculosis, por parte de Sachs, nos distanciamos del mismo, cuando explica el empobrecimiento africano como problema de gobernanza y élites; y nos colocamos del lado de Chossudovsky, cuando asigna la relevancia al giro de la economía alimentaria a la economía comercial. De la misma manera, coincidimos con Arrighi quien considera que, algunos de  los pueblos africanos tienen que soportar los costos del funcionamiento del mercado mundial.

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