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1909

“Venezuela era entonces un país pobre, despoblado, desintegrado, con una estructura administrativa reducida y una presencia internacional mínima y muy débil. Esas características las compensaban, parcialmente, ciertos escasos personajes de exquisita cultura y de reconocido valor.

Como ya han transcurrido más de 80 años y durante ese tiempo el país fue transformado radicalmente, poco se recuerda que para 1909 en Venezuela casi no existía gobierno, pues el aparato administrativo y político de la República era apenas un pequeño ejército, un escaso Cuerpo Diplomático y consular, algunos centenares de institutos educativos y centros de recolección de impuestos y contribuciones.

Las actividades del Presidente de la República prácticamente se concentraban en manejar ese ejército y disponer el destino de las pequeñas cantidades que quedaban en el Tesoro, una vez pagados los gastos militares y atendido el servicio (pago de intereses y abonos a capital) de la deuda externa.

Algunos organismos y servicios comenzaban tímidamente a aparecer, como el telégrafo, la estadística y el registro de la propiedad industrial.

Los servicios sanitarios casi inexistentes; las comunicaciones terrestres estaban en mal estado o reducidas a viejos caminos y unos pocos y maltrechos ferrocarriles, restos del tiempo guzmancista, que circulaban entre algunas ciudades.

La preocupación política oficial era, hasta entonces, una sola: combatir cualquier intento de derrocar al Gobierno.”

Todo lo antecedente es un extracto libre de una magnífica obra de Tomás Polanco Alcántara, titulada “Juan Vicente Gómez – Aproximación a una biografía” de la Editorial Grijalbo (1990).

Tal vez ofendería al lector y a su inteligencia, si pretendo señalarle el paralelismo entre la situación descrita por Polanco Alcántara, en la Venezuela de 1909, y la que nos ha tocado vivir, más de un siglo después, a los venezolanos que todavía permanecemos en Venezuela, misma que ha obligado a muchos compatriotas a emigrar.

Pero, si me lo permiten, creo que vale la pena recalcar el último párrafo copiado, que se refiere al afán del dictador de turno por mantenerse en el poder como objetivo primordial. Después de 109 años hemos vuelto a caer en lo mismo (tal como también ocurrió a mitad de la distancia cronológica con Marcos Pérez Jiménez) Después de 40 años de democracia, hemos vuelto a caer en lo mismo.

Y, peor aún, hemos vuelto a la Venezuela de 1909: Servicios públicos casi inexistentes, vías de comunicación inservibles, alimentación deficiente de la población, educación primitiva, enfermedades erradicadas que han vuelto para atormentar aún más a los venezolanos.

Las carencias de 1909 se debieron a la pobreza del país, entonces dependiente de magros ingresos provenientes de la rudimentaria producción agrícola y pecuaria, que proveía a las Antillas Holandesas principalmente. El campo estaba arrasado, su población mermada por medio siglo de guerras civiles.

Las carencias de hoy tienen otro motivo, al cual no le cabe justificación. Los avances en la infraestructura del país, financiados por la inmensa renta petrolera, se han perdido por la falta de mantenimiento, los recursos para ello esfumados por la rapiña de sus administradores.

Los pueblos de América del Sur están cobrando: Kirchner, Lula, Pinochet, Fujimori, son expresidentes que están figurando en los medios informativos, caídos en las redes de la justicia. Es un buen indicio.

Es que la “revolución bonita” y sus saqueadores han hecho retroceder al país 109 años.

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@peterkalbers

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