Albersidades

Want create site? Find Free WordPress Themes and plugins.

Predicando en el desierto

No es la primera vez que me siento frente al teclado sin saber sobre qué escribir para llenar el espacio que me reserva “Notitarde” los viernes. Uno siente que quienes leen las “Albersidades” son personas que concuerdan con la esencia, si es que la tiene, de su contenido. Es como asistir a una conferencia donde uno concurre sabiendo que va a comulgar con todo lo que diga el conferencista. Uno no es el que hace falta allí; deberían estar los que disienten, para que él los haga cambiar de opinión. ¿Qué se gana empeñándose en convencer a alguien, bajo un aguacero, de que está lloviendo? Insistir, a menos que el interlocutor sea tarado, es “llover sobre mojado”, y nunca tan apropiada la metáfora.

Y mucho más inútil será opinar sobre el increíble deterioro que ha causado la jauría de hambrientos de poder y dinero (que lo fueron una vez) sobre la economía venezolana. Está a la vista de todos los que lo sufren: La escasez de alimentos y medicinas causadas por una hiperinflación provocada por la especulación y el monopolio de los escasos productos importados en manos de una clase poderosa, que no está precisamente compuesta por los llamados alguna vez “amos del valle”, sino por una mafia cívico-militar (o castro-cívica) que domina el mercado de alimentos y medicinas a su antojo.

Como nunca visto en nuestra historia, los venezolanos hemos emprendido una huida en masa hacia otros países donde haya lo que antes teníamos dentro de nuestras fronteras, y que se ha perdido gracias a la perversidad de quienes propiciaron una “revolución del siglo 21” de la que todavía se cuelgan quienes atribuyen su fracaso a una inexistente “guerra económica”.

La oposición no parece encontrar un rumbo orientador de la masa que no está de acuerdo y reniega del régimen y sus desmanes; cada quien parece halar la sardina para su sartén, en una desbandada donde dirigentes de partidos deciden apoyar al guabinoso Henri Falcón e inmediatamente son desautorizados por los superiores de la misma organización. Y toda la lista de candidatos es un catálogo de personas que no se conoce hayan hecho nada por justificar su candidatura, y cuya complicidad se sospecha, desde un principio, con quienes han armado toda la comedia electoral que se pretende montar el 20 de mayo, para darle visos de legalidad al viciado e inoportuno proceso.

Lo que más indigna es el cinismo de quienes detentan ilegítimamente el poder. No solamente afirman, sin el menor rubor, que este es el pueblo más feliz del mundo o que nuestras instalaciones hospitalarias son un ejemplo de modernidad y atención médica, que todo está de maravilla. Un notable personaje, orondo, acaba de afirmar que “no hay chavista corrupto”.

Por otro lado, los que todavía no nos hemos ido luchamos para sobrevivir a pesar de las manipulaciones económicas realizadas por individuos cuya meta para tales desacertadas acciones uno no sabe si son intencionales, producto de su crasa incapacidad o de su mucha ignorancia sobre manejos financieros. Los augurios, tras la debacle que sufre el país, no son nada buenos. Si se viera por algún lado algún viso de cordura entre quienes se han auto erigido como líderes de oposición, podríamos animarnos a sumarnos a algún esfuerzo común que acabe con esta pesadilla, pero como las gallinas cuando amenaza el gavilán desde la altura, autoconsagrado líder huye hacia donde mejor le parece.

Como decían los habitantes de un país sureño que alguna vez sufrió algo parecido a la ruina venezolana: “El último que apague la luz…”

[email protected]

@peterkalbers

Did you find apk for android? You can find new Free Android Games and apps.