Alejandro Sanz dedica su nuevo tema "No madura el coco" a Venezuela

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Valencia, 1 mayo 2015.- Llegó la primavera y con esta el nuevo disco de Alejandro Sanz, que orgulloso nos presentó en Madrid (España). Como anfitrión, uno de los mejores, y como compositor e intérprete, lucía radiante, pues su nuevo trabajo titulado Sirope es un reflejo del momento que vive y de sus pensamientos. 'Este es un álbum positivo, familiar y romántico. Estoy muy feliz, enamorado, tranquilo y en un instante muy bueno'.

Sin embargo eso no significa que este sea un álbum rosa y mucho menos un Cd en el que el intérprete no alce la voz. Una de las canciones incluidas, de las 40 que tuvo en la baraja, es No madura el coco, cuya letra fácilmente transporta al oyente a Venezuela, el país al que el mismo Hugo Chávez lo invitó cuando era presidente.

'La última vez que fui lo hice directamente porque Chávez quiso y me puso, de hecho, su seguridad personal. Me dijo que quería que viajáramos para que no pensáramos que viven en un Estado de derecho, pero obviamente el que no vea que aquello es una dictadura es que no quiere mirar. Es una dictadura totalmente, y además es una pena que estén así'. 

Sin titubear, con algo de dolor y con el acento de su tierra, que en ocasiones pareciera imperioso para los extranjeros, el artista dice: 'Vi un documental sobre Venezuela y en este había señoras mayores haciendo cola por más de cinco horas para comprar harina o arroz y un chavista decía que no estaban peor que en otros países como España, por ejemplo'.

'¡Qué ridículo! Le venden la propaganda a la dictadura tanto de derecha como de izquierda y siempre promueven esa cosa de que en otros lados están peor, de que eso es lo normal, y no lo es. Lo normal es que la gente pueda acceder a alimentos, medicinas… Allí hay 25.000 muertos en un año, y para mí eso es Siria'.

Los españoles no necesitan visa para ir a Venezuela, ¿pero cree que pueda regresar?

No creo que me dejen entrar. No puedo poner las manos en el fuego porque me dejaran ir. Te pueden dar la visa y todo, pero se encargan de que no te sirva nadie; de que no te den habitaciones en los hoteles…

¿Y quisiera volver?

¡A mí me encantaría! ¡Claro que quisiera ir! Tengo mucha gente allí que anhela escucharme, incluso me escriben por las redes sociales. Muchos no tienen la culpa y solo quieren oír mi música. Cuando canté esa vez les dije que eso era todo, y pregunté cuál era el problema si cantar era lo único que iba a hacer allá. Iba a presentarme y no a derrocar a nadie ni mucho menos. Pero sí voy a decir siempre lo que piense y lo que vea. Veo un país que está realmente destruido, que cuando lo conocí era una maravilla. Había corrupción como la hay prácticamente en todos los países, pero por lo menos la gente podía comer y tenía acceso a los servicios, y había seguridad… era la ‘Perla de América’.

¿Haría la gestión para ir a cantar su nuevo tema a Venezuela? Lo logró con Chávez como presidente….

Este es mucho más torpe que Chávez. Sus actuaciones denotan que intenta imitarlo, pero es una mala copia.

‘No madura el coco’ es una letra muy diciente, con un mensaje implícito…

Es increíble porque el subconsciente también escribe y no quería hacer ninguna referencia política. De hecho la canción empezó a hablarme una noche. La había escrito y a veces cuando uno se pone a trabajar en los arreglos se olvida de la letra y entonces dejé de oír la música para centrarme en la composición, que en realidad no habla de política sino de la tierra que se queja y pregunta qué le han hecho, de cómo es posible que no haya cordura en todo eso, pero definitivamente el subconsciente también escribe y No madura el coco es una frase que salió así, que es caribeña (como Venezuela).

Alejandro Sanz se tomó su tiempo para componer, por eso este no es un disco elaborado a la ligera. De hecho hace tres años no publicaba un trabajo inédito, pues lo más reciente que había sacado al mercado fue La música no se toca, disco con el que dejó claro que las canciones no se negocian y perduran en el tiempo.Lleva media vida cantando y está tan comprometido con su profesión que para la posteridad dejará también El silencio de los cuervos, el tema con el que espera generar conciencia por un mundo distinto, por un futuro mejor. “Siempre comento que es un villancico y la gente se ríe. Y en verdad lo que digo es que al año que entra yo le pido que mis hijos puedan vivir en un mundo mejor, en un planeta vivo; que nos olvidemos de tanta sangre, que no nos matemos, que no destruyamos la Tierra. Es una carta a los Reyes Magos”.

A comienzo de este 2015, precisamente, usted también les pedía a los Reyes: salud, conocimiento y olvido. ¿Qué quiere olvidar?

Hay que olvidar algunas cosas. Si en España no se hubiera dado un poco de olvido no habría sido posible esa transición de una dictadura a una democracia; o cuando uno pasa en una relación de ser pareja a ser amigo, por ejemplo, algo de olvido y recuerdo debe haber. Combinarlo en las dosis adecuadas es un buen indicio.

¿En verdad está convencido de que el perdón se puede combinar con el olvido?

No puede haber perdón sin olvido. Las mujeres a veces se guardan esa cosita por allá en el fondo, y si no la olvidan, en cualquier momento van a sacarla.

¿Y usted cómo es?

Puedo decir las cosas inmediatamente, y lo que no puedo es quedarme parado en algo hasta dentro de un tiempo. Yo paso páginas y ya está. Me es imposible quedarme contra la pared.

A propósito de los hijos, acaba de hacerle un tema a su niño Dylan, de tres años, e incluso se le escucha a él en esa canción….

Efectivamente, le dediqué Capitán Tapón a Dylan, quien es un personaje tal cual como lo cuento en la canción. El tipo ya me ha quitado mi silla, me cambia el partido y me pone a Bob Esponja y se cree que manda con tres años. Es una cosa increíble, y sé que a los padres les va a tocar mucho. Es la misma admiración que todos los papás sienten por sus niños. ¡Nuestros hijos son lo más grande que tenemos! Hasta que no amas a un hijo no sabes lo que es el verdadero amor. Hay una puerta que se abre y nunca más se cierra.

Está criando de nuevo porque Manuela y Alexander, hijos mayores, ya están grandes, mientras que Dylan y Alma son unos niños…

Alma es demasiado chica; apenas va a cumplir un año y aún no interactúa. De broma digo que le falta personalidad porque nada más come y duerme, pero la verdad es que Dylan es un capitán. Ya habla cinco idiomas: árabe, ruso, inglés, español y chino. Los aprendió con un sistema educativo que Raquel (Perera), mi esposa, descubrió en Estados Unidos y ya hay escuelas en México, y ella ha abierto una en Miami y ahora quiere abrir una aquí, en España.

¿Cómo es el Alejandro papá?

Soy un buen papá. ¡Creo que me graduaría! Me gusta pasar tiempo con mis hijos, jugar con ellos, soy permisivo y para dar un ‘no’, pues está la mamá. Simplemente hago el papel más cómodo, que es el del bueno y no el del malo. Es una parte que hay que hacer.

Seguro muchos padres llorarán con esa canción. ¿Cómo fue el proceso de hacerla?

Me encanta la composición porque estoy solo, libre de todo prejuicio, de toda mirada, y me emociono mucho con lo que voy escribiendo. Es como subirte a una gloria de emociones. Son diferentes sentimientos y de repente encuentro la palabra adecuada… ¡Es maravilloso! Escribí esta canción con las emociones a flor de piel. Solo era recordar y anotar cuando Dylan ha llegado a cierta edad y he visto su personalidad, cómo es; me he dado cuenta de que se cree el rey del mundo y me hace mucha gracia.

¿Qué dijo Raquel al escucharla?

Él subía casi siempre al estudio antes de acostarse y le gustaba tocar un poquito el piano y jugar conmigo. Un día le puse el micrófono y empezó a hablar, y me hizo mucha gracia porque grabé primero la canción y cuando hice esto, sus frases demostraron que él era exactamente lo que estaba explicando en el tema. Obviamente cuando Raquel escuchó todo se emocionó y lloró.

En este álbum usted deja claro que es un hombre al que no le importan los prototipos de belleza preestablecidos. ¿Cómo trata este tema con Manuela, su hija adolescente?

Es una niña muy lista, muy inteligente, de hecho me corrige a veces. Tiene 13 años, vive en Italia y es muy sensible. No necesito inculcarle nada y no creo que ella se vaya a ir por los derroteros preestablecidos de belleza. Como toda niña, es coqueta, le gusta maquillarse, pero confío mucho en ella. La canción está explicando que le da igual cómo se vea o como sea y que a él lo que le gusta es cuando solo huele a champú y está andando descalza por la casa. Eso es lo que a él le gusta, y para estar bella no se necesita ningún extra.

¿Qué piensa de esos prototipos?

Me parece que si todas las mujeres fueran exactamente iguales, todas 90-60-90, esto sería un aburrimiento. A mí me gusta la mujer natural. Me gusta que se sientan seguras de sí mismas, y no estoy en contra de nada. Si alguien necesita operarse algo porque no le gusta, me parece perfecto, pero normalmente se abusa mucho de ese tipo de cosas y… no sé, cuando se pasan los límites ya ni se reconocen las personas, y lo hemos visto con varias actrices de Hollywood. Creo en la belleza natural de la mujer por encima de todo.

El primer bocado de este Cd que les dio a sus ‘fans’ fue ‘Un zombie a la intemperie’, éxito rotundo y número uno en Colombia, España y prácticamente en toda Latinoamérica, y además una letra con un alto contenido romántico…
Más que hablar de una relación en concreto, lo que quería decir era que muchas veces cuando encontramos la felicidad huimos creyendo que hay otra cosa mejor, y entonces lo que pasa es que afuera encontramos que hace mucho frío y que estamos solos como zombis, deambulando a la intemperie. Tiene un toque de humor diciendo que al final donde estás bien, es donde encuentras la felicidad.

¿Se ha sentido así?

Sí. Muchas veces.

¿Qué ha hecho?

¡Rendirme! La gente solo habla de victoria, pero la rendición también es buena a veces.

El video lo hizo en un monasterio, ¿Cómo le fue con los monjes?

No sé qué tengo con los monjes porque ya una vez entré en el monasterio en el que estuvo Carlos V, y el padre de ese monasterio, que es de clausura y en el que las mujeres no pueden entrar, me mostró su música y tenía todos los discos de cantos gregorianos y el mío. En este caso fue igual; uno de ellos me dio su disco para que se lo firmara.

¿Salieron del monasterio en algún momento de la grabación?

Fueron muy discretos y no querían tampoco estar ahí en medio. Son ocho monjes los que viven allí y cuidan el monasterio para que no esté en ruinas. Solo me saludaron y no más.

En este disco, en otra canción, también dice: “Soy el que te ama, perdemos los dos si te vas”. ¿Habla de un espejo?
Digo: “a que no te vas, a que no te vas, a que te enamoro una vez más antes de que llegues a la puerta…”.

¿Y eso le funciona en casa?

Sí. ¡A mí me funciona en mi casa!

¿Por qué quiso volver a sus inicios?

Otro de los temas suena al Alejandro de ‘Si tú me miras’ o ‘Pisando fuerte’…
Pero tú es un pequeño homenaje a esas baladas de los primeros discos, a mi carrera, sin embargo los arreglos los he hecho muy distintos. No tienen nada que ver con los que hice en otra etapa de mi vida.

La tarde amenaza con caer y, antes de la despedida, el hombre que ya no tiene el ‘corazón partío’ confirma que visitará Colombia el año entrante. Es uno de los países por los que siente gratitud y, además, confiesa que le encanta venir.

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