Ante un obligado diálogo, solo se deberá escuchar

El país que queremos.

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El gobierno está tocado, requiere con urgencia que referentes sociales, económico y políticos acepten dialogar con él. La invitación producida en el transcurso de un discurso postelectoral no tuvo la debida acogida en razón al lenguaje y en recuerdo a un comportamiento poco amistoso. Es difícil aceptar una invitación a una casa donde en diversas oportunidades te han lanzado los perros y no te han atendido el timbre. Recibe entonces el gobierno una cucharada de su propio chocolate. Consciente de su necesidad de generar el diálogo, comienza la persecución, aumenta la presión y se oyen los ruegos. Dada la poca receptividad por la invitación, el gobierno resuelve proponer un tema que hace difícil la negación a conversar, “la libertad de los presos políticos”, único tema a tratar.

Quienes desde hace tiempo vienen manteniendo tanto nacional como internacionalmente este asunto con el gobierno, han visto con buenos ojos la libertad de Pastor Estadounidense, Joshua Holt, ello sin duda es un gesto que aunque a muchos les extrañe, tiene un significado importante, es un hombre puesto en libertad, lo que induce a que puedan venir más. La libertad tiene un valor fundamental en la vida de los hombres, en Venezuela es hoy un tema sensible, influye en toda la sociedad. Consciente de ello, el régimen asume este tema como punto inicial para promover el diálogo, poniendo a los diferentes sectores en la difícil situación de tener que aceptarlo. Como siempre el gobierno juega duro, pero el asunto es bien delicado para negarse a oír y constatar, habiendo sido incluso una de las condiciones para la participación electoral de sectores de la MUD.

Se dice que el gobierno ha decidido disponer de la libertad de ciento cincuenta (150) presos políticos de al menos cuatrocientos (400) que se contabilizan existen en diversos centros de reclusión. La sociedad pide por todos, no hace diferencia, civiles y militares deben de salir de las cárceles, aunque vayan efectuándose por partes,  pero con el compromiso de que salgan todos. La historia patria así lo ha reseñado incluso en tiempos de Juan Vicente Gómez. Los negociadores esto deben de lograr, y los sectores al menos escuchar.

Surge una gran pregunta, es esta una señal de buena voluntad, es la duda que todos tienen. El gobierno ha jugado con la buena disposición opositora, por lo que  nada se ha podido lograr hasta ahora. También surge otra pregunta, esta medida en cuanto ayuda o favorece a la población con respecto a su situación social y económica. Es el tema central que el gobierno no se ha atrevido a tocar. Será entonces esta decisión sobre la libertad de los presos políticos una demostración de sana intención. No se puede por ahora afirmar, pero en todo caso, de hacerse efectivo este hecho, sería un avance, para ver si se toma en serio la invitación a dialogar.

BAJO CONFIANZA VIGILADA

En la situación en que se encuentra la oposición venezolana, a las primeras de cambio a una invitación a dialogar con el gobierno, la respuesta debiera ser NO, un rotundo y contundente NO. Frente al tema a tratar, lo más inmediato serían asuntos de índole económico y social, muy especialmente la hiperinflación  y el canal humanitario, estos dos puntos conforman sin lugar a dudas, los dos elementos esenciales de la crisis social venezolana. Conocida la primera intención sobre el tema por parte del régimen, se hace difícil no aceptar, pero por la reputación del gobierno no se puede asistir sino bajo confianza vigilada. El oír, el escuchar, para luego ver y constatar, no legitimara para nada a este gobierno, pero sí al menos se podrá comprobar la firme buena voluntad de una dirigencia seria, que no pone reparos si se trata de lograr la plena libertad de los presos políticos venezolanos. Por ahora solo sería el ir a escuchar

@miguelparrag

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