¡Qué contrariedad! Las calles lucen vacías y los mercados llenos

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Notitarde.- Un Contraste. Mientras las calles de Valencia parecieran denotar el reflejo de un país que cada vez se queda con menos ciudadanos, los mercados populares y algunas zonas de ventas del centro de la ciudad muestran tumultos de personas que deambulan, algunas con bolsas de compras en manos, a la par que otras con rostros consternados observan qué pueden adquirir, con tan altos precios.

El contraste de dos Venezuela

Dos realidades en contraste, lo que se pudo percibir en un recorrido del equipo Web de Notitarde. Personas que están aprovechando en comprarles estrenos para sus hijos y comprando comida sin limitaciones, pero a la vez hay quienes apenas pueden adquirir una sola pieza para sus pequeños; son esas que están pensando cómo estirar el dinero o simplemente no podrán comprarles nada por la alta inflación, estimada en 800 mil por ciento por la Asamblea Nacional.

Vías y autopistas de Valencia vacías, reflejo de un país en contraste. /Foto: Douglas Correa

Quienes están comprando, definitivamente, deben estar recibiendo remesas de algún familiar radicado en el extranjero, es lo que piensa el común de la gente. “Con estos sueldos que percibe la mayoría, aún a pesar del ajuste, no da ni para lo esencial en comida”, comenta Rosa Monasterio, cuando recorría con su hija de 14 años un mercado popular al sur de Valencia, en busca de un “jeans barato”.

¡Pero, Qué va!, los jeans más económicos oscilan entre 5 a 7 mil bolívares soberanos. Y también quienes lo pueden hacer están aprovechando sus tarjetas de créditos que por estas fechas ofrecen extra financiamiento; pero los comerciantes están haciendo su “agosto”, porque cobran un porcentaje entre el 15 al 20% más del precio fijado.

En busca de la economía

Cuando Rosa buscaba el ansiado jeans, contemplaba como otra señora acordaba con su hija que se probara unos cuantos para luego ir por los zapatos. “Yo solo puedo comprarle el pantalón, pero no me alcanza para el calzado, será poco a poco”, dijo lamentándose.

Un par de zapatos, de precio promedio, está entre 9 a 11 mil bolívares soberanos.

Así que de todo hay en la Viña del Señor. Que contrariedad de realidades; pero la hija de Rosa se fue contenta con su solo pantalón, se conformó con lo que su madre pudo. Realidades contrastantes que se perciben también en el centro de la ciudad, donde casi a diario siempre hay personas comprando, otras  comparando precios y otras que se espantan ante los precios.

mercados populares los más buscados en esta temporada.

Aún así, los comerciantes se quejan que las compras de todas maneras no son las mismas que otros años; “la gente está comprando desgraneado, el descenso ha sido del 70% de las ventas”, manifestó Andrés Torres, encargado de una tienda en el mercado Goajiro.

También los mercados populares de comida, se visualizan cada día con personas que van adquiriendo lo que pueden conseguir a su paso, preparándose para “guardar” para meses venideros, “porque como van las cosas, los precios se disparan ya ni semanalmente, sino en cuestión de días”, es en lo que coincide la mayoría.

En el centro de Valencia, aunque se observa tumultos de personas, hay quienes están aprovechando ofertas de ciertas cadenas de ropa, pero aun así no llegan a formar grandes colas como las vistas antes del aumento salarial. El aumento en estas tiendas se elevó al 100 por ciento.

Estas dos Venezuela que caminan, una con bolsas llenas, y otra contando los reales para ver cómo puede rendirlos, evoca la típica canción navideña de que unos van contentos y otros van llorando, pero en el fondo cada venezolano aguarda la esperanza de tiempos mejores, y que todos puedan pasar unas Navidades con lo más esencial, sobre todo que no falte el amor y el cariño en familia, lo más preciado en cualquier época del año.

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