Canadá desbanca a EE UU como el país con la clase media más rica del mundo

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Redacción Internacional, 03 mayo 2014.- El crecimiento feroz de la desigualdad de renta y el estancamiento del ascensor social en Estados Unidos han socavado a la american middle class. Un concepto en ocasiones difuso pero que casa a la perfección con el ideal del sueño americano, ese de que cualquiera que trabaje duro tiene una oportunidad de prosperar en este país. La mitificada clase media se tambalea. La esencia identitaria estadounidense de la tierra de las oportunidades se difumina. Y quien protagoniza este cambio -el tiempo dirá si puntual o permanentemente-, quien asesta el golpe al orgullo es el vecino del norte, al que los estadounidenses valoran muy positivamente pero que tienden a ignorar y desconocer.

Canadá ha desbancado a EE UU como el país con la clase media más rica del mundo. Así lo revela un estudio del LIS, un instituto de Luxemburgo que ha analizado la evolución de los ingresos tras impuestos de varios países avanzados en los últimos 35 años, con la novedad que los segmenta en capas de riqueza de la población. Esto permite extraer una mediana -correspondiente a la capa de la mitad- en vez de un promedio. Mientras en PIB per cápita el dominio de EE UU es avasallador -un 15% superior al de Canadá en los últimos 25 años- porque la hiperconcentración de ricos infla el promedio, en la mediana de ingresos EE UU se ve sobrepasado por Canadá.

En 2010, el último año con datos, ambos países empataron en 18.700 dólares por persona -75.000 dólares en una familia de cuatro- y desde entonces la mediana de ingresos canadiense ha superado a la estadounidense, según pronostican el instituto y otros análisis gubernamentales. El motivo es que en los últimos tres años los sueldos en el vecino del norte han crecido más que en el del sur. "EE UU no está perdiendo terreno, sino que simplemente está siendo alcanzado", explica por teléfono Diane Francis, profesora en la escuela de 'management' de la universidad de Ryerson en Toronto y que tiene la nacionalidad de ambos países.

El ‘sorpasso’ se ha cultivado en la última década. Los 18.700 dólares de ingresos en EE UU en 2010 suponen un incremento del 20% respecto a 1980, pero apenas una variación desde 2000. En cambio, entre 2000 y 2010 los ingresos medianos canadienses aumentaron un 20%, lo mismo que en Reino Unido y un poco más que en Holanda (14%) en ese intervalo. La clave del declive estadounidense no recae en las rentas medio-altas y altas, pues los acaudalados -desde el 60% más rico hasta el 95%- lo eran en 2010 mucho más que sus equivalentes canadienses, según los datos del LIS recopilados por el ‘New York Times’.

Sin embargo, en los segmentos medio-bajos los ingresos son mayores entre los canadienses. Y si se desciende aún más en la escalera de renta, los estadounidenses más pobres son ampliamente superados no solo por canadienses sino también por suecos, noruegos, finlandeses y holandeses. "La clase media es probablemente la misma en los dos países, pero la baja vive ligeramente mejor en Canadá", sostiene Francis, que vive entre Toronto y Nueva York.

No siempre fue así. En 1980 los estadounidenses eran los más ricos del mundo en todas las capas de renta excepto la más baja, la del 5% más pobre, que dominaban los noruegos. Desde entonces, no obstante, la hegemonía de EE UU se ha ido reduciendo gradualmente y solo se ha mantenido entre las capas altas. "Es el resultado de unos sueldos planos o negativos en términos reales", sentencia Jacob Kirkegaard, investigador del instituto económico Peterson en Washington. Al mismo tiempo, los ricos se han hecho más ricos por las suculentas ganancias en bolsa.

Los expertos atribuyen el empobrecimiento de la clase media principalmente a dos factores. Por un lado, al deterioro académico fruto de las diferencias de inversión pública entre países. Según la OCDE, mientras los estadounidenses de 55 a 65 años tienen habilidades por encima del promedio de sus pares en países avanzados; los de 16 a 24 años se sitúan por debajo de sus equivalentes en Canadá, Australia, países escandinavos o España.

Y por el otro, tanto el Estado como las empresas hacen muy poco por redistribuir los ingresos. Todo lo contrario que en Canadá y en muchos países europeos donde se pagan más impuestos pero a cambio de más servicios, como sanidad y educación pública de calidad. En Canadá ha sido el Estado el que ha promovido el desarrollo del país, mientras en EE UU ha sido el dinamismo privado asistido por el Gobierno el que lo ha aupado a la cima, pero con la contrapartida de dejar más de lado la harmonía de ingresos entre la población.

En EE UU los altos directivos ganan mucho más, el sueldo mínimo es más bajo y los sindicatos se han debilitado enormemente. Todo ello confluye en un cóctel devastador: en 1983 la diferencia entre el salario medio de un consejero delegado y el de un trabajador era de 46 a 1, en 2013 fue de 331 a 1. No sorprenderá, por tanto, que la desigualdad de ingresos esté en su nivel más alto desde 1928.

Para combatirla, el presidente de EE UU, Barack Obama, ha propuesto aumentar el salario mínimo federal de los 7,25 dólares actuales por hora a 10,10; pero de momento ha topado con la oposición republicana en el Capitolio, que aduce que podría provocar un reguero de despidos. En Canadá, el sueldo mínimo general equivale a 9,30 dólares y en junio subirá hasta los 10. Pero ese no es el único motivo de que su clase media sea ahora la más rica del mundo.

Coincidiendo con el declive de la primera economía mundial, la undécima ha experimentado sus propios avances. "Canadá fue inteligente en evitar que su sistema financiero colapsara, pero tuvo suerte con la revalorización de las materias primas", sostiene Francis. Desde 2003 vive un boom petrolero, que le ha permitido duplicar su producción y generar empleos.

Pero no todo es tan idílico al norte del paralelo 49. "La clase media y baja tiene que pagar un 50% más que en EE UU para comprar una casa", subraya. Algo en lo que coincide Kirkegaard, que vaticina una burbuja inmobiliaria y un descenso de precios en uno o dos años. Eso, prevé, afectaría a la clase media y haría recuperar a EE UU el trono pero "sin la gran ventaja" de antaño.

De hecho, en su libro 'Merger of a Century', Francis sostiene que ambas naciones tienen mucho más en común de lo que parece, hasta tal punto que propone que se fusionen. Su tesis es que, si se excluyen la provincia de Quebec en el este de Canadá y los estados del sur de EE UU que lucharon en la Guerra Civil, los restantes habitantes de ambos países tienen "valores muy similares" y comparten una ideología política centrista.

La profesora argumenta que Quebec y el sur de EE UU se caracterizan por tener unos valores tan profundamente homogéneos entre sus poblaciones que logran inclinar las respectivas políticas nacionales hacia sus postulados: Quebec hacia la izquierda y el sur hacia la derecha. Incluso, hay quienes ven al primer ministro canadiense, el conservador Stephen Harper, más como un republicano moderado de EE UU y a Obama más como un progresista canadiense. Lo que sí es seguro, por ahora, es que el vecino del norte ha dado la vuelta al concepto de la ‘american middle class’.

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