Casi dos mil bolívares mensuales cuesta preparar la lonchera escolar

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Valencia, enero 6 .- “¿Qué llevará el niño hoy para la escuela?”, se preguntan cada mañana las madres cuando están desde tempranito en la cocina armando la lonchera con el desayuno de sus hijos. ¿Arepa? No se consigue la harina. ¿Cereal? Tampoco se encuentra leche en los supermercados. ¿Sandwich? No se compró el jamón porque está caro. 

Y es que en la actualidad, preparar la lonchera para que los niños reciban la energía y los nutrientes necesarios para que su organismo rinda durante la jornada escolar, representa una preocupación en los hogares venezolanos. 

La escasez de algunos alimentos ha ocasionado que muchos padres prefieran comprar comida fuera de casa, originando así gastos que superan sus presupuestos, además de las consecuencias negativas en la nutrición de sus hijos. 

Tal es el caso de la señora Evelyn Castillo, quien todos los días compra para el desayuno de su hija una empanada en 25 bolívares y una malta en 22 bolívares; también una galleta en 15 bolívares. Los días que se permite variar le prepara un sandwich de jamón y queso, en el que puede gastar más de 50 bolívares, con un jugo de medio litro, que cuesta alrededor de 25 bolívares, y una fruta de hasta 60 bolívares, como las peras y manzanas. 

Mensualmente invierte casi dos mil bolívares únicamente en el desayuno y merienda de su hija. Ella sabe que no es la alimentación más adecuada, ni más variada, pero tiene que enfrentarse a la situación económica que afecta desde hace tiempo sus bolsillos. 

Variedad para una lonchera ideal

A pesar de las dificultades que se presentan a la hora de preparar la lonchera, hay padres que con ingenio y creatividad buscan solventarlas, pues saben que así contribuyen a crear los hábitos alimenticios que acompañarán a sus hijos a lo largo de su vida. 

Que el desayuno es una de las comidas más importantes del día y jamás se debe omitir, no es un mito. Una arepita rellena con queso más un jugo natural y de merienda un yogur con cereal; o dos rebanaditas de pan, con una tortilla de huevo con vegetales y un cambur o una mandarina, son ideales para la lonchera de todo niño. 

Para Ángela Lagioia, médica cirujana con maestría en Nutrición Clínica, del Instituto Docente de Urología, combinar las proteínas (pollo, pescado, carne, huevo) con los carbohidratos (arepa, pan, cachapa, panquecas, verduras) es un desayuno completo. Y a pesar de que hay muchos niños a los que no les gusta comer vegetales, es un plato que debe irse incorporando poco a poco para que conozcan nuevos gustos.

Las cantidades tienen que ser acordes a la edad. Un sandwich con una lonja de queso, jamón, lechuga, pepino o tomate resulta adecuado para un niño de diez años. A las arepas, con el fin de aportar fibra al organismo, puede añadírseles afrecho o avena. Igualmente es importante incluir un termo con agua y una ración de fruta.

Lagioia señaló que cuando el niño tiene una edad justa para sentarse a la mesa, lo correcto es que comparta con su familia, en lugar de comer viendo televisión, dentro del cuarto o en la sala. De esta manera puede adaptarse a la variedad de comida que ve en los platos de sus padres o hermanos; igual es imprescindible establecer horarios similares con el fin de habituarlos. 

Añadió que muchos padres tienen que entrar muy temprano a trabajar y por ello deben dejar a sus hijos antes en la escuela. Lo ideal es que los niños, antes de salir, se tomen un vasito de leche o una taza de leche con cereal, para que eviten mareos debido a las largas horas que tendrán sin ingerir algún alimento. 

Nutrición en las escuelas también resulta afectada por la escasez

En los colegios, especialmente los públicos, donde se ofrece desayuno, los maestros son quienes supervisan que los niños coman lo que se les sirve. Allí los docentes se encuentran con distintas realidades en cuanto a la alimentación de los alumnos. 

En una escuela ubicada al sur de Valencia, la subdirectora encargada Ana Padrón comentó que por lo general los niños llevan en sus loncheras jugos de cartón y empanadas. Por otra parte, quienes están acostumbrados al Programa de Alimentación (PAE) llevan únicamente en sus loncheras alguna galleta, mientras que son pocos los que llevan leche y cereal para merendar. Hay niños que no llevan nada porque en sus casas no cuentan con los recursos.  

Pero la escasez de igual modo ha afectado la calidad del PAE en los planteles, pues aunque constituye un menú variado, cuando todavía existía la leche -refirió Padrón- podían preparar avena, atol o maicena. Ahora solo pueden servir una arepa con queso o jamón y un jugo de frutas naturales. “Nunca les falta la comida, pero no es mucha la variedad porque son pocos los alimentos que se consiguen para dotarnos”. 

Al respecto, la doctora Lagioia expresó que lo recomendable es que exista un especialista encargado de revisar la cocina y que supervise que el desayuno sea completo. Sin embargo, la subdirectora comentó que no hay, al menos en el colegio que representa, ningún nutricionista que tenga como función preparar los menús, sino que entre todos los docentes deciden qué se les dará de comer. 

Alternativas para la crisis

Es cuestión de que los padres se organicen y no pierdan la calma, aun cuando cada visita al supermercado signifique encontrarse con que los vegetales o las frutas subieron de precio. Si bien es cierto que garantizar la alimentación balanceada de los niños significa invertir dinero, existen alternativas para combatir la crisis. Según Lagioia, preparar los alimentos en casa es fundamental. 

El comprar una empanada y una malta, quizás porque sea lo más práctico para vencer el factor tiempo, es un hábito inadecuado. Su recomendación es que en lugar de gastar dinero en maltas, gaseosas o jugos de cartón, inviertan en las frutas de temporada, que por lo general se encuentran más económicas, y preparen jugos bajos en azúcar. “Lo que se gasta en un jugo de cartón o en maltas es mejor invertirlo en frutas frescas”. 

Por su parte, aquellos que prefieren comprar los pastelitos o tequeños al mayor para buscar la economía, pueden cocinarlos al horno para así evitar el exceso de grasas por las frituras, al mismo tiempo que se ahorra el aceite, producto que suele desaparecer de los anaqueles. 

Exhortó a evitar la frecuencia de los cachitos, chucherías, colorantes y chocolates: éstos productos deben ser sustituidos por alimentos ricos en vitaminas  y minerales de una merienda saludable.

Aunque Lagioia reconoce que cuesta ofrecer herramientas a aquellos papás que no cuentan con los recursos necesarios para realizar una compra completa, teniendo en cuenta que actualmente la carne y el pollo escasean, los vegetales son costosos y no rinden tanto como un plato de pasta o de caraotas, por ejemplo, para el almuerzo, sí insiste en que al menos una comida al día cuente con sus componentes completos y brindar los nutrientes que requieren los niños.

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