Cero bueno, full malo

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Peters Albers
Peters Albers

Albersidades

Que el zamuro  coma carroña no es culpa del zamuro, sino de sus genes, cree uno. Que la hembra del zancudo le transmita la malaria a uno, no es culpa de ella, sino de sus genes, cree uno. Y uno cree que en los seres que piensan (o supone uno que piensan) no influye solamente la genética sino lo que ven en su entorno a medida que crecen. En los seres humanos influye como en ninguna otra especie ese instinto de imitación de lo que los niños ven en sus padres. Padres que no leen, que se pasan los ratos de ocio tirados sobre un sofá (o una silla, o en el suelo, según) viendo las deleznables películas que “el imperio” produce, repletas de truculencia, ordinariez, violencia y lugares comunes, pues eso será lo que verán los hijos. Total, “hijo de gato caza ratones”. Cero lectura, full vulgaridad.

Si un niño ve, cuando lo llevan a la escuela, que la madre va a toda velocidad, embistiendo a quien le interfiera el paso, saltándose las luces rojas de los semáforos y haciendo, en su desacato, correr a los peatones que osen atravesar la calle sobre el rayado, pues cuando esté años más tarde detrás de un volante hará lo mismo. Los niños observan más de lo que uno cree. Cero respeto, full agresividad.

No es gratis que los ciudadanos de países destino de emigración de los venezolanos los vean como seres vulgares, gritones, ordinarios y delincuentes. Su generación anterior no les ha enseñado otra cosa. Y a su vez, la anterior a aquella tampoco les ha enseñado otra cosa. Honrosa excepción son nuestros jóvenes músicos, producto de un sistema que se ganó el respeto y la admiración del mundo entero, y los que han demostrado su inteligencia y la excelente educación que se impartía en nuestro sistema educativo de hace veinte años. Fuera de eso, cero cultura, full materialismo

Y así como los padres no pueden inculcar a sus hijos lo que no saben ni practican, tampoco los dirigentes pueden hacer que los venezolanos sean otra cosa que lo que saben hacer: robar, extorsionar, abusar del poder, matar. Cero justicia, full degradación social.

Y si los encargados de vigilar por los derechos de todos son los primeros en violarlos, ¿Cómo se puede esperar del resto que no hagan lo mismo? Nos asustamos cada vez que vemos un uniforme verde o camuflado de campaña. Nos asustamos cuando vemos un uniforme cubierto con un chaleco antibalas; agréguele unas botas de cuero de excelente fabricación, y por remate una gorra, y el miedo subirá unos cuantos puntos. Cero protección, full extorsión.

Mucho nos va a costar a los venezolanos (los que se queden y los que regresaremos, si Dios nos da vida hasta allá) retornar a la decencia, al respeto a las leyes, a la convivencia pacífica, al poder caminar por nuestras calles sin sobresaltos, al poder estacionar nuestros vehículos en la calle, sin dar de antemano por perdidos batería, un par de cauchos y hasta el aceite del motor. Cero tranquilidad, full estrés.

Y no será reuniéndonos con gente tramposa para negociar lo irrenunciable, cediendo derechos inalienables en secretas reuniones lejos de nuestras fronteras, como lograremos volver a ser un país decente y recomendable para propios y extraños. Cero turismo, full reclusión.

Ni tampoco será anunciando candidaturas para jugar una partida que ya, como “contando los pollos antes de nacer”, está perdida, con los árbitros que se tienen. Saludos sospechosos, venias hipócritas, diálogos tras bastidores. Cero sacrificio, full ambición.

Gente que vende su alma a cambio de un jugoso contrato. Cero dignidad.

 

 

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@peterkalbers

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