Nuevos retos

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Al finalizar la Segunda Guerra Mundial la Unión Soviética emergió como potencia mundial apoyada en lo que se llamó el bloque socialista constituido por los países de la Europa del Este y la República Popular China. Ese tiempo de disminución de acosos y presiones por parte de los grupos imperiales sirvió para que la URSS desarrollara con éxito la carrera espacial así como el campo misilísticos y obtuviera mejoras en el rubro agrícola, que elevaron el nivel de vida de sus ciudadanos. Todo esto sucedía en una etapa enmarcada en la llamada Guerra Fría que se supone debió finalizar con la extinción de los gobiernos de la Europa del Este  en los años ochenta pero que a veces con los actuales desplantes de EEUU y UE parece que está aún está viva y coleando.

Viene al caso este comentario por las similares características de acoso y guerra no declarada que persigue como objetivo aniquilar el gobierno legítimo y constitucional del Presidente Nicolás Maduro. Frente al enemigo que escoge la vía de hambrear a los venezolanos no queda otro camino que garantizar los productos básicos en la mesa de nuestros compatriotas. En este accionar el gobierno nacional ha marcado logros que son necesarios reforzar. El enemigo ha escogido como meta principal el terreno alimentario por el impacto psicológico que representa. Hay un trabajo minucioso que desarrollan los laboratorios de guerra sucia que buscan irritar y cansar a nuestros compatriotas y cuyo malestar desemboque en un nuevo caracazo. La experiencia del paro sabotaje de 2002 y 2003 y lo que hasta ahora va de guerra económica nos hace pensar que a diferencia del pasado el venezolano de hoy tiene grado de conciencia. Está consciente de los beneficios que ha obtenido en estos años de chavismo y que en el pasado se le invisibilizó o marginalizó, como le gustaba decir a los sociólogos adecos y copeyanos. Hoy son ciudadanos y ciudadanas con derechos plenos.

Pero en esta etapa de transformación de la sociedad nacional encontramos rasgos de dependencia que debemos ir superando. Hay obstáculos que nos toca sortear, que pesan en nuestro comportamiento  desde hace unas cuantas décadas y que obviamente no van a desaparecer de la noche a la mañana: visión de país petrolero, contrabando de extracción, producción en las áreas  industriales, agrícola y pecuaria por debajo de las expectativas, una hiperburocracia que bloquea decretos y providencias trascendentales, la presencia de una burguesía importadora, con rasgos  parasitarios, amparada a la sombra del Estado petrolero, así como la puesta en marcha de un rediseño en el campo educativo que dé vigencia a las propuestas Robinsoniana. Gracias a Chávez es mucho lo que hemos adelantado en estos años pero el fragor de la lucha cotidiana y  el acoso permanente de la derecha, por momentos nos hace ver las cosas cuesta arriba. Son los momentos de inercia que para Trosky finalizaban cuando sentíamos el latigazo del enemigo y volvíamos entonces al combate. Nos crecemos en las dificultades pero da la impresión que a veces el día a día de los obstáculos que describimos arriba nos atrapa para confundirnos.

Los retos que nos impone la realidad venezolana y continental deben ser asumidos por la vanguardia revolucionaria pero también por el Pueblo, cívico- militar, por las alianzas con la clase obrera, con el campesinado. En la unión del Pueblo y de su Vanguardia está la vida de la Revolución Frente al acoso de la derecha redoblemos la vigilancia y vayamos a la ofensiva. 

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