Cómo recomponer al país (Parte VI)

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En los primeros años del Gobierno de Hugo Chávez, muchos historiadores, sociólogos, psicólogos, siquiatras, en fin todos aquellos que se creen en la capacidad de definir la personalidad de un ser humano, se dieron a la tarea de definir según su criterio la personalidad del Comandante. Él, Hugo Chávez, nunca reconoció ser un comunista, no se declaraba marxista pero tampoco antimarxista, solo en una ocasión señalo que si hacer lo que él hacía era ser comunista, entonces él era comunista. Fuera de allí más bien siempre negó serlo. 

Chávez, como muchos llaneros era un hombre sagaz, popular, y por efecto de su formación castrense, profundamente militarista. La formación que reseñan algunos autores sobre su vida, lo definen como un hombre inquieto por lo social, lo que le lleva a definirse sin tapujos como un hombre de izquierda. Hasta allí se mantenían las coincidencias con todos aquellos que han militado en esa postura ideológica, pero le fue llegando el momento en que debía de asumir posición frente a lo económico, tomando partida en favor de esa izquierda fracasada donde “El Hombre está en función del Estado”, donde el Estado es el dueño y señor del capital y de todas las fuerzas de producción de una nación. Las primeras decisiones en función de un modelo del Estado Capitalista, genero la “Huelga Nacional”   que condujo a los sucesos del 11 de abril. 

A raíz de estos sucesos y con la asesoría de los hermanos Castros y el Gobierno Cubano, comenzó una serie de medidas dirigidas a paliar las necesidades de los estratos sociales  más deprimidos pero a un costo económico bien alto. Hasta ese entonces el país en su gran mayoría solo entendía que éramos un país rico porque efecto del petróleo, hierro y muchos otros minerales, pero no entendía realmente la importancia de los ingresos por estos y especialmente por el petrolero, en el presupuesto de la nación. Si en el país había abundancia era porque la gestión del Presidente de turno era buena, pero si no había abundancia sino sacrificio y desempleo la gestión del Presidente era mala. No se paseaban por analizar en épocas del alza petrolera si las inversiones y el manejo de los fondos públicos del país eran lo más acorde para desarrollar una economía productiva y estable, que nos llevara a un progreso sostenido que nos permitiera salir del tercer mundo. Pues bien, esa comparación lastimosa para definir a los adecos en el gobierno “roban y dejan robar”, parecía una máxima, porque en fin a la mayoría de los sectores productivos, sociales y populares, lo que le interesaba era tener plata en los bolsillos, sin pensar que dichas políticas eran “pan para hoy y hambre para mañana”.

Con esta premisa comenzó Hugo Chávez esta nueva etapa de su gobierno a partir del 2002. Compromete el petróleo venezolano para conseguir apoyo internacional en organismos como la OEA y  ONU, especialmente. Al mismo tiempo desarrolla una serie de políticas públicas dirigidas a subvencionar a los sectores más desposeídos a costa del presupuesto nacional, con el objeto de mantener el respaldo popular. El alza internacional en el valor del barril de petróleo le da a Venezuela unos  ingresos como nunca en su historia, se hace verdad el que “Venezuela tiene dinero pa´regala”. Aparece entonces el nuevo Hugo Chávez y su chequera. Un populista más.

Continuaremos

 

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@miguelparrag

 

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