Comunicación familiar

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En todas mis charlas, asesorías individuales o grupales, insisto en la comunicación como elemento de vital importancia para la correcta armonía y desarrollo tanto personal como social de cualquier persona.

La comunicación efectiva construye, la ausencia de ésta o las discusiones estériles destruyen. Es por ello que en donde caminemos observamos el lenguaje verbal y no verbal, es una necesidad diaria el interactuar con otros, los maestros y alumnos conversan en la dinámica del proceso educativo; las parejas se comunican para tratar de entenderse y los hijos con sus padres para expresar sus necesidades, deseos o simplemente expresan sus inconformidades en la convivencia familiar.

Parafraseando al autor R. Yagosesky, expresa que existen dos tipos de conversación que yo en lo personal comparto:

La conversación catártica: se centra en la intencionalidad de disminuir tensiones y se dirige hacia el desahogo, es una conversación ligera sin profundidad de ningún tema; su objetivo es solo descargarse, vomitar emociones reprimidas. Recordando que desahogar no es violentar al otro de ninguna forma.

La conversación concreta: Como su nombre lo refleja, va hacia algo concreto, persigue un objetivo determinado distinto al mero desahogo o distracción, conlleva a pensar, analizar, proponer, establecer empatía, se debe atender cada detalle para cuidar el resultado deseado.

Por ello, si internalizamos estos dos tipos de conversación sin caer en explicaciones más complejas, que no es el objetivo de este artículo, sino recordar la importancia que tiene la comunicación y específicamente la familiar en donde los hijos son bombardeados diariamente con una cantidad de mensajes, muchos de ellos en formas de racimos que los confunden, atemorizan, los impulsan a actuar, hablar, vestirse de tal o cual manera; los padres solo se angustian, culpan a otros o simplemente a la televisión, que si bien es cierto la TV es un modelador de conductas por excelencia, también es cierto que la decisión de prender y sintonizar ese aparato es nuestra elección.

Todo mensaje tiene implícita una forma de comportarse, si los hijos reciben diariamente en esa dinámica de la conversación 300 mensajes (o muchos más), sin que puedan procesarlos, analizarlos; ¿cómo aspiran los padres a tener hijos comunicativos?, que no caigan en vicios, malas compañías y promiscuidad sexual junto a la ignorancia de la prevención y la dificultad para comunicarse efectivamente en el núcleo familiar.

En consecuencia, esta realidad aborda muchos hogares de todos los estratos sociales, unos más graves que otros, los jóvenes no pueden dar lo que no tienen, lo que no se les enseña, y cuando tengan su mayoría de edad es responsabilidad de ellos en la conformación de su personalidad y su propia experiencia vivida, actuar y responder de acuerdo a los valores que les hemos inculcado; existen padres que son extraños en sus propios hogares, no solo son los que tienen exceso de trabajo, no; los que viven y pasan con sus hijos horas y horas en sus casas, pero no existe para con ellos una conversación efectiva sea ésta catártica o concreta que les modele desde pequeños; que cuando quieran desahogarse o hablar algo concreto hayan ejercitado desde el hogar que este tipo de conversación los fortalecerá ahora y siempre para enfrentar en mejor posición que nosotros a su edad el reto que les demarca el futuro, ya que son solo ellos los que transitarán los episodios de su vida, tendrán que vivir sus propios capítulos de su existencia, pero tendrán un gran atenuante a su favor, la conversación efectiva como una habilidad o herramienta para enfrentar los retos que se les presenten.

Ésta debe ser en mi opinión la herencia más importante que debemos desarrollar juntos con nuestros hijos en este siglo XXI, un siglo cargado de necesidades emocionales que determinan concretamente el alcanzar el éxito, ser personas prósperas o emprendedoras. Por ende, el que piensa que está ajeno, aislado, o que posee un chaleco antiemoción y que nunca a él o a su familia le afectará esta carga emocional, déjeme decirle que solo expresan un mecanismo de defensa, resistencia al cambio o solo viven en un constante miedo.

En mi opinión particular, si me lo permiten, producto de mi experiencia personal y profesional VALORO más a una familia que tuvo un gran problema y logró superarlo saliendo fortalecida que a aquella familia que esconde o aparenta una relación efímera llena de vanidad. Suerte. Éxitos.

(*) Orientador-terapeuta.

[email protected]                                                                                             Instagram: _simongarcia.

 

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