Conoce algunos trucos para engañar a tu mente y comer menos

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aracas, 08 de febrero – Noticias24) Sin duda alguna una de las principales preocupaciones que tiene la mujer es lucir bella y conservar su figura alejando esos kilos demás, por esta razón decidete a poner tu mente a trabajar con el propósito de perder peso.

A continuación los 20 trucos:

Comer menos cantidad. Una de las bases de una dieta efectiva para perder peso es ajustar las cantidades al gasto energético real. A menudo comemos mucho más de lo que necesitamos. Pero hay trucos con los que engañar a la mente para reducir la ingesta.

Un capricho en cuartos. Cuando quieras darte un capricho hipercalórico, por ejemplo, comerte un croissant, divídelo en cuatro trozos y separa uno de ellos. Saborea los tres restantes lentamente e invita a alguien al cuarto o deséchalo directamente. Sin darte cuenta, puedes haberte ahorrado un montón de calorías.

¿Es hambre o sed? La sensación de hambre puede confundirse con la sed. Sobre todo entre las comidas, cuando notes que tu estómago comienza a movilizarse, bebe agua, y solo después, al cabo del rato y cuando sigas notando las ganas de comer, toma algo.

Espera 15 minutos. Si tienes unas ganas irrefrenables de comer algo entre horas, por ejemplo, un dulce o un snack, prueba a esperar 15 minutos antes de llevártelo a la boca. En muchas ocasiones, esa ansiedad por comer habrá desaparecido.

Las raciones justas. Un truco muy efectivo para seguir una dieta estricta sin concesiones es repartir toda la comida del día en recipientes. Hazlo al comienzo de la jornada o la noche anterior e incluye incluso los tentempiés de media mañana y media tarde. Así te concienciarás de que solo puedes comer lo incluido en los tupper.

Usa la mano no dominante para comer. Cuando al comer usamos la mano no dominante (si eres diestro, la izquierda; y si eres zurdo, la derecha), tomamos un 20% menos de comida. Usa este truco cuando no quieras pasarte, por ejemplo, fuera de casa.

Ojo con los refrescos azucarados. Una de las trampas con peor resultado cuando tienes hambre y no quieres comer es tomar un refresco azucarado. Puede que te calme momentáneamente, pero te provocará un pico de insulina muy rápido y, enseguida, hambre de nuevo, con lo que acabas comiendo más. Si tomas refrescos, que sean sin azúcar.

Calma tu ansiedad. En muchos momentos, no se come por hambre sino por ansiedad. Identificar cuándo es así ayuda en el proceso de pérdida de peso. Si estás nervioso o decaído, antes de lanzarte a la comida, párate e intenta relajarte con una infusión, respirando profundamente, dando un paseo o practicando meditación, yoga u otra disciplina de forma habitual.

Pon un espejo en tu cocina. Es uno de los trucos que mejor funcionan. Por un espejo decorativo en tu cocina, o uno pequeño en el frigorífico y mírate cuando vayas a tomar algún alimento hipercalórico y cuando escojas uno saludable. Tu mente te recompensará cuando elijas los alimentos más sanos y tenderás a hacerlo más a menudo.

Fotografía lo menos saludable. Si tienes una tentación irresistible para caer en un capricho culinario no permitido por tu dieta, párate antes y hazle una foto. Al ver la imagen en tu teléfono o en tu cámara es muy probable que te lo replantees.

Menos variedad. Si quieres comer menos, pon menos variedad. Cuando tenemos delante muchos tipos distintos de alimentos, es difícil resistirse a la tentación de probarlos todos, sobre todo en un aperitivo. En este caso, la monotonía es una buena aliada para no comer de más.

Mastica chicle de frutas. Si te gusta mascar chicle, opta por una variedad de frutas, en lugar de por uno de menta. El chicle de menta hace que luego los alimentos saludables sepan peor, así que tómalos de frutas.

Platos rojos. Utiliza una vajilla roja cuando estés a dieta. Se ha demostrado que, inconscientemente, se tiende a comer menos cuando la comida está en platos de este color, tal vez porque el cerebro lo asocia a la señal de stop.

El dulce, nunca para picar. Tomar algo dulce para saciar el hambre a media mañana o a media tarde es el camino más fácil para acabar comiendo de más. Los alimentos dulces sacian en el momento, pero provocan picos de insulina muy pronunciados que te harán comer de nuevo en muy poco tiempo y mucha más cantidad de la necesaria.

Utiliza vasos alargados. Cabe mucho más en un vaso ancho que en un vaso alargado, por eso, cuando estés a dieta, utiliza vasos alargados. Tendrás la sensación de llenarlo igual, pero llevará menos cantidad.

Elige platos pequeños. Escoge siempre platos pequeños para comer. La misma cantidad de comida te parecerá mucho más abundante en un recipiente pequeño que en uno grande, lo que te ayudará mentalmente a limitarla.

Deja reposar los cubiertos. Después de cada bocado, deja sobre el plato el tenedor o la cuchara. Es una excelente forma de comer más despacio y conseguir alargar tu comida a 20 minutos, que es el tiempo en el que el cerebro puede entender que está saciado tras ingerir alimentos.

Cinco o seis comidas al día. Comer más veces al día es una fórmula infalible para ingerir menos cantidad. Toma desayuno, tentempié de media mañana, almuerzo, merienda, cena y si pasa mucho tiempo desde la cena hasta la hora de irte a la cama, acaba el día con un vaso de leche o un yogur desnatado.

Prioriza el desayuno. Aunque estés a dieta, el desayuno sigue siendo la comida más importante del día. Un buen desayuno debe incluir una pieza de fruta, un lácteo desnatado y una porción de hidratos de carbono (mejor integrales). Gracias al desayuno deberías obtener un 25-30% de la energía para todo el día, lo que te ayudará a no picotear innecesariamente.

Apaga el televisor. Comer viendo la tele hace que tomes hasta un 15% más. Por lo tanto, dedícate a hablar o a leer (si comes en solitario), pero nunca lo hagas viendo la televisión. 

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