Crónica Roja: Un ángel de la muerte (y no un antojo) mató a Rosmary

En la historia de la embarazada, que tras un antojo de madrugada perdió la vida a manos de un delincuente, había muchos cabos sueltos.

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Notitarde.- La primera versión llenó de tristeza a una conmocionada sociedad que creyó aquella historia de la chica embarazada que pidió a su esposo, una madrugada, que le llevara a complacer su antojo de hamburguesa, para terminar encontrando la muerte de manos de unos antisociales.

Pero, realmente, esta historia tuvo un final más cruel, más turbio, y el desenlace llegó de mano de los investigadores del Cicpc, quienes en pocos días realizaron un impactante descubrimiento.

La noche en que ocurrió todo, el 7 de mayo de 2011, Rosmary Cordero Zerpa, de 18 años, no quiso que su esposo la llevara a la calle del hambre. Tampoco se llegaron a Paraparal (Los Guayos, Carabobo) a un sitio de comida rápida ni unos sujetos descendieron de un vehículo para robar a la pareja.

El disparo no provino de un antisocial que desistió del robo y, en su escapada, acabó con la joven y su bebé.

En busca de la verdad

Es que la policía científica se encontró con detalles que no cuadraban en aquel relato. Tenía muchos cabos sueltos, muchos aspectos que no terminaban de cuadrar… Las versiones no se correspondían.

Por ello, decidieron interrogar de nuevo al esposo de Rosmary. Resulta que el 10 de mayo, tras las pesquisas de rigor, Ángel Alexander Gutiérrez Graterol, el viudo de 30 años edad, resultó convocado nuevamente y se le pusieron las cartas sobre la mesa.

Algún detective le habrá dicho: “Mira Ángel, es que la historia que tú cuentas no nos cuadra” y “Llegó el momento de que nos digas qué pasó realmente”. Por supuesto que, a esas alturas, la policía ya manejaba una hipótesis de lo acontecido.

Tras arduos minutos de espera, y visto que ya se sentía totalmente acorralado, Gutiérrez Graterol comenzó a confesar.

Una asombrosa confesión

La madrugada del crimen, el hombre llegó a su vivienda y sostuvo una acalorada discusión con Rosmary. No se conoce muy bien que motivo el conflicto, pero todo se salió de control lo suficiente como para que Ángel tomara en sus manos una pistola calibre 7,65 y disparara a la víctima a la altura del abdomen.

La bala alcanzó al feto en la región encefálica, lo que le ocasionó la muerte instantánea, y colocó en un cuadro de suma gravedad a la embarazada. Inmediatamente, Gutiérrez Graterol trasladó a Cordero Zerpa al Hospital Central de Valencia y, al menos momentáneamente, pudo salir del lío legal sin gran complicación.

La principal testigo de lo ocurrido no podría incriminarlo y, de paso, la historia forjada en un escenario de inseguridad social que ya es rutinario en el país, le permitiría escapar de la policía y del brazo de la justicia.

Al menos eso pensó este sujeto que, de paso, se desenvolvía como funcionario de Derechos Humanos de una ONG presuntamente adscrita a la ONU. Con esas credenciales -se habrá dicho a sí mismo- quién podría ponerlo bajo sospecha. 

Nada permanece oculto

Pero entre cielo y tierra no hay nada oculto, y no pasaron sino tres días para que las autoridades descubrieran toda la trama fatal.

Crónica Roja: Un ángel de la muerte (y no un antojo) mató a Rosmary
Confesó que asesinó a su esposa, con la que apenas llevaba un año de relación / Foto: WebNotitarde, archivo

Tras confesar que asesinó a su esposa, con la que apenas llevaba un año de relación, realmente se le vino el mundo abajo al ángel de la muerte: mató a su esposa, a su hijo y, de paso, fue a parar a la cárcel por tan absurdo hecho. Se supo que se le recluiría en el penal de Tocuyito, aunque el centro de reclusión pudo haber cambiado.

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