¿Cuánta felicidad nos produce comprar?

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Aunque pocos lo admitirían abiertamente, en muchas ocasiones las personas experimentan felicidad al realizar una compra. El acto de comprar de acuerdo a muchos estudios genera esa sensación que incluso varía en profundidad y alcance, dependiendo del tipo de productos que adquirimos.

La felicidad que da realizar una compra

En el estudio titulado “La búsqueda de la felicidad a través del consumo”, los autores Lee Yoonjae y Song Sangyeon hacen referencia a investigaciones que establecen dos tipos diferenciados de orientación a la felicidad.

La primera, hedonista, se refiere a una emoción positiva centrada específicamente en la adquisición de un bien o servicio, por los beneficios que dicha compra nos arroja, así sea necesaria o suntuaria.

El segundo tipo de orientación a la felicidad, denominado eudemonía, se refiere a la orientación de la felicidad centrada en experiencia personal de vida o en los términos que define la Real Academia Española: “Es el estado de satisfacción debido generalmente a la situación de uno mismo en la vida”.

El estudio plantea ademas que la compra de productos hedonistas o de placer, típicamente superfluos, provee una mayor emoción positiva para las personas que las relacionadas con la compra de productos utilitarios.

En pocas palabras, produce una mayor sensación de felicidad comprar bienes no necesarios que aquello que sí necesitamos.

También indica que las personas tendemos a percibir la felicidad que nos produce comprar de manera diferente cuando se involucra no sólo el gasto en términos económicos, sino el tiempo asociado a una compra.

En términos generales, los experimentos realizados por estos autores durante la investigación apuntan a que cuando en la mente de las personas el mayor gasto realizado está en el tiempo por encima de los recursos económicos, se presenta una mayor tendencia a un nivel de felicidad de eudemonía, mientras que en los casos en que la percepción el gasto es esencialmente monetario, se trata entonces de una orientación a la felicidad hedonista.

De manera coincidente, en el libro Dinero Feliz, los autores Elizabeth Dunn y Michael Norton sugieren que las personas con mucha frecuencia encontramos en compras que realizamos un nivel relevante de felicidad.

De acuerdo con sus conclusiones, existe un tipo concreto de gasto que puede incrementar nuestra felicidad; se trata de aquél en el cual combinamos tiempo y dinero durante el proceso de compra.

La conjunción de ambos elementos contribuye a generar un sentido de felicidad más profundo, que cuando únicamente está involucrado el aspecto monetario.

Un ejemplo es cuando compramos para otra persona y dedicamos mucho tiempo en pensar el tipo de obsequio que a esa persona que nos es significativa le puede gustar, recordando detalladamente sus gustos y preferencias, comparando entre opciones y consumiendo un tiempo significativo en la compra. En ese caso, aun cuando el monto final de la compra sea menor, el nivel de satisfacción y felicidad asociada que tendremos por la misma será proporcionalmente más alto.

Comprar sin afectar nuestras finanzas

Si bien en un sentido filosófico conceptual el dinero no hace la felicidad, entender la forma en la que nuestros gastos afectan nuestras emociones de bienestar de felicidad puede ayudarnos a promover experiencias de gasto que, a la vez que sean menos onerosas para nuestras finanzas personales, generen una mejor experiencia integral de felicidad y que contribuyan a nuestro bienestar personal.

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