De Machiques a Detroit: Venturas y desventuras en la ruta

La hazaña de los zulianos tiene una gaita escrita por Víctor Hugo Márquez, psicólogo, abogado, profesor jubilado de la ilustre Universidad del Zulia, reconocido cultor de la música zuliana y descendiente de uno de los tres personajes.

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El 30 de octubre de 1947 llegaron a Detroit y se dirigieron directamente a la sede de la Ford con la ilusión de ser objetos de un gran recibimiento, pues toda la gira había sido reseñada por los periódicos de cada país incluido en la ruta, pero no fue así. Al día siguiente los obreros de la planta automotriz organizaron un homenaje a los viajeros para celebrar su hazaña. El festejo duró media hora. Foto: Tomada de BBC MUndo

Notitarde.- “De Machiques a Detroit / por la selva tropical / de la América Central / en aquel carro Fotingo / Régulo, Joaquín y Mingo / abrieron ruta inmortal”, dice el coro de una gaita escrita por Víctor Hugo Márquez, psicólogo, abogado, profesor jubilado de la ilustre Universidad del Zulia, reconocido cultor de la música zuliana y descendiente de uno de los tres personajes quienes en 1947, con determinación, astucia y coraje se atrevieron a enfrentar el reto de recorrer 15 mil kilómetros desde el pueblo anclado en las faldas de la Sierra de Perijá, hasta la capital del Condado de Wayne, en Michigan, Estados Unidos.

Corría el año 1946 cuando José Domingo Márquez, “Mingo”, su primo José Joaquín Rojas, “Rojita” y Régulo Díaz, “Kuruvinda”, decidieron realizar un viaje en el que recorrerían gran parte del continente americano. La motivación era llegar a Detroit vía terrestre en una hazaña nunca antes lograda y una vez en esa ciudad donde se encontraban las principales plantas ensambladoras de automóviles de Norteamérica, solicitar que se culminara la Carretera Panamericana que uniría a todas las naciones de América, desde Alaska hasta la Patagonia.

“Mingo” fue el artífice de la travesía, poseedor de una profunda admiración por las proezas y viajes de Simón Bolívar en su gesta libertadora, esa condición aunada a su espíritu aventurero y expedicionario hicieron posible la realización de tamaña aventura. “Rojita”, era el mecánico, músculo de la expedición y “Kuruvinda” encarnó al escribano versado en idiomas y geografía que fungió como guía y plasmó en un cuaderno de bitácora las venturas y desventuras del viaje.

Aunque el deseo de partir era inquebrantable, aquel trío de jóvenes aventureros no poseían un vehículo para tan ambicioso recorrido, así que se dieron a la tarea de buscar un auto que los llevara al planificado destino. Fue así como encontraron un carro de tercera mano, modelo Tico Coupé, construido por la Ford Motor Company en el año 1928, con una transmisión de dos velocidades y marcha atrás cuyas partes se encontraban desparramadas en un fundo propiedad de un vecino criador de cerdos.
Felices por el hallazgo, llevaron el carro a un taller de un mecánico amigo que los ayudó con gran ingenio a armar y reinventar el anhelado vehículo al que nombraron “Fotingo”. En la reconstrucción le agregaron piezas ajenas al destartalado automóvil, lograron colocarle tres neumáticos con rines de 19 pulgadas y uno rin 22 que colocaron en el tren delantero y tras ocho meses de ardua labor el carro que los llevaría a cumplir su sueño quedó armado y con la matrícula “6221 estado Zulia”.

De Machiques a Detroit: Desaire presidencial

El 27 de enero de 1947 los compueblanos de Régulo, Joaquín y Mingo se congregaron en la plaza Bolívar de Machiques para despedirlos y desearles buen viaje. La gira comenzó con una primera parada en Caracas donde debían gestionar sus cédulas de identidad y pasaportes así como lograr una audiencia con el presidente Rómulo Betancourt en procura de su respaldo económico y moral. Sin embargo el Jefe de Estado al ver el vehículo en el que pretendía realizar su hazaña les increpó:
“¿Ustedes piensan llegar a Estados Unidos en esa cafetera? Devuélvanse a Perijá, que es donde los necesita el partido (Acción Democrática). Aquí no hay dinero para esas cosas”.

A pesar del desaire presidencial, la gira de Machiques a Detroit no se detuvo aunque el viaje cayó en un limbo hasta el 6 de marzo de 1947 cuando el trío expedicionario prosiguió hasta Colombia cruzando la frontera por el estado Táchira.

Optimistas atravesaron el territorio neogranadino con destino a Centroamérica pero se enfrentaron con el Tapón de Darién, una zona selvática de 575 mil hectáreas que Panamá y Colombia comparten en la frontera, calificada como la región más intransitable y peligrosa de América Latina y que corta en dos la ruta Panamericana. Todo esfuerzo por continuar por esa vía fue inútil, era una zona impenetrable.

Los jóvenes aventureros se vieron obligados a dar marcha atrás y buscar otra vía para atravesar Panamá, objetivo logrado luego de muchos tropiezos. Siguieron hacia Costa Rica donde también se toparon con una “selva malasangre” donde estuvieron a punto de abortar el viaje pues cayeron junto al “Fotingo” a un río tras sucumbir la balsa de madera en la que pretendieron continuar la travesía con el carro.

En este lugar debieron esperar hasta que bajara la cota fluvial para poder sacar el automóvil que tuvo que ser reparad tras haber permanecido varios días bajo el agua. Al quedar sin provisiones se vieron en la necesidad de alimentarse con frutos silvestres que les produjeron vómito y diarrea, enfrentaron coyotes y lobos que los asediaban por las noches y durante varios días perdieron el rumbo.

Ya en Nicaragua fueron rescatados por funcionarios de seguridad y de allí en adelante los siguientes países resultaron menos agrestes. La andanza hacia Estados Unidos se reanudó por caminos de tierra y asfalto mediante los que recorrieron Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala.

México lindo y querido

En septiembre de 1947 el “Fotingo” llegó a México con los frenos tan averiados que para detener su marcha debían usar el retroceso. Un concesionario Ford en el D.F. reparó la caja de velocidades del auto como una cortesía.

La noticia de la gira y los aventureros venezolanos llegó a los medios de comunicación y los directivos de la estación radial XEW les regalaron pases de cortesía para shows de medianoche en los que Régulo, Joaquín y Mingo disfrutaron de la presentación de artistas como Pedro Infante, María Félix y Jorge Negrette.

Los mariachis, el tequila y estrellas de cine suspendieron temporalmente la expedición que se reanudó 28 días después del ingreso de los viajeros a tierras aztecas.

En la frontera con Estados Unidos debieron enfrentar un nuevo obstáculo. Los funcionarios de migración les impidieron el paso porque para hacerlo, cada uno debía disponer de 400 dólares en efectivo.

La bondad y confianza de una venezolana que regentaba un hotel en la zona los sacó del apuro al darles en préstamo el dinero necesario para llegar a la meta trazada.
Ya en Texas y gracias a las gestiones hechas por un periodista que conoció el desarrollo de “la gira”, la General Tires les donó cuatro cauchos con las medidas correctas y así el viejo auto reparó su torsión camino a la meta.

El 30 de octubre de 1947 llegaron a Detroit y se dirigieron directamente a la sede de la Ford con la ilusión de ser objetos de un gran recibimiento, pues toda la gira había sido reseñada por los periódicos de cada país incluido en la ruta, pero no fue así. Al día siguiente los obreros de la planta automotriz organizaron un homenaje a los viajeros para celebrar su hazaña. El festejo duró media hora.

Vuelta a la patria

Los siguientes dos meses fueron de penurias. Los nómadas zulianos debieron viajar hasta la ciudad de Búfalo en el estado de Nueva York para renovar sus visas por 90 días más.

Sin dinero condujeron hasta “la gran manzana” donde se quedaron sin combustible. Allí conocieron a un puertorriqueño conocido por ayudar a ciudadanos latinos en necesidad quien les brindó apoyo mientras estuvieron en suelo norteamericano.

El regreso a Venezuela fue vía marítima. El buque que llevaba a bordo al “Fotingo” y sus tripulantes atracó en el puerto de La Guaira el 16 de enero de 1948 completando una ruta de 22 mil kilómetros recorridos en nueve países en el lapso de un año.

En la actualidad la carretera Panamericana idealizada por aquellos tres intrépidos zulianos está culminada y sus 23 mil kilómetros de extensión unen a Alaska con la Tierra del Fuego, en el extremo sur de Argentina.

No obstante todavía es imposible completar el recorrido sin atravesar en barco el trayecto del Tapón de Darién, el mismo que los tres venezolanos no pudieron realizar durante su gira.

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