Delincuencia degrada pueblos turísticos carabobeños a plazas del miedo

Quizás sea esta la razón por la que ya casi nadie las visita ni comenta en sus redes sociales, porque no tienen tal vez nada agradable que ofrecer.

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Notitarde.- En el estado Carabobo, no hace muchos años, los propios y visitantes solían pasear en algunos puntos considerados tradicionalmente turísticos, pero que hoy han devenido en zonas rojas, producto de la alta incidencia de la actividad delictiva.

Una suerte de “barrioterismo” o gran afluencia de gente sin educación y de malos hábitos, ha empezado a apoderarse de todas estas zonas, otrora referencias de las bondades turísticas de la entidad.

Quizás sea esta la razón por la que ya casi nadie las visita ni comenta en sus redes sociales, porque no tienen tal vez nada agradable que ofrecer.

Delincuencia degrada colorido de Belén (Güigüe) a plaza de la desolación

En el municipio Carlos Arvelo, la localidad agrícola de Belén, antes conocida por su producción de queso de mano o crineja y su clima fresco, sus ventas de arepitas dulces y dulces criollos, es hoy referencia en las páginas rojas por el robo de sembradíos, gallinas y otros animales de cría, el robo de unidades de transporte y el asesinato entre bandas delictivas por ajuste de cuentas.

Estas actividades hamponiles, unidas al vandalismo o destrucción de mobiliario de plazas y monumentos,  en lugar de atraer, han alejado a los potenciales visitantes de la zona.

Delincuencia degrada pueblos turísticos carabobeños a plazas del miedo
Delincuencia degrada pueblos turísticos carabobeños a plazas del miedo / Foto: Doomos Venezuela

También se tiene conocimiento de que algunas bandas, tipo Tren de Aragua, utilizan los solitarios parajes de la zona para enconcharse y huir de las autoridades, toda vez que ocultan a sus víctimas de secuestros para luego solicitar millonarios rescates.

Caso Bejuma, Miranda, Montalbán (Valles Altos)

El frío clima de los valles altos, la producción de naranjas y hortalizas, la belleza de los caseríos, incluso los conjuntos patrimoniales coloniales y paisajes de zonas como Chirgua, en los que abundaba la producción de papas, atraían a un sinnúmero de personas.

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Era usual encontrarlos en haciendas productoras de champiñones y de miel y papelón o frutas, pero las noticias de bandas delictivas que roban motos y asesinan a funcionarios policiales, la muerte de jóvenes a manos del hampa, crímenes pasionales y enfrentamientos con los cuerpos de seguridad quizás hayan contribuido con la merma de los paseos a la zona.

Un elemento nuevo es el crecimiento de los vertederos improvisados de basura en la vía, que además han incentivado la aglomeración de viviendas construidas en zonas peligrosas y, con ello, el surgimiento de grupos que, en esos puntos, atacan a los vehículos que transitan arrojándoles objetos contundentes y atemorizando a los conductores y sus familias.

Delincuencia degrada pueblos turísticos carabobeños a plazas del miedo
Un elemento nuevo es el crecimiento de los vertederos improvisados de basura en la vía / Foto: Noticiero 52

Eje costero (Puerto Cabello-Morón)

En el eje costero, la Bahía de Patanemo, los pueblitos como Borburata, o las playas La Rosa o Gañango atraían a cientos de bañistas cada fin de semana para disfrutar del sol y del agua de mar, junto a amigos y familiares.

Delincuencia degrada pueblos turísticos carabobeños a plazas del miedo
/ Foto: El Billuyo

No obstante, el repunte del hampa en los balnearios, robos, riñas y otras actividades “barrioteras” han provocado el ocaso de uno de los principales puntos de diversión sana de los carabobeños.

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En el Campo de Carabobo (Libertador)

En este punto turístico las casaberas de El Rincón y las ventas de cachapas y sopas frente al Campo de Carabobo, eran, junto con el inmortal monumento a la independencia, un elemento llamativo de la “carabobeñidad” más allá del entorno geográfico de la entidad.

Delincuencia degrada pueblos turísticos carabobeños a plazas del miedo
Las casaberas de El Rincón y las ventas de cachapas y sopas frente al Campo de Carabobo eran un elemento atractivo / Foto: Travelling

Hoy, las noticias de diversos medios dan cuenta del surgimiento de invasiones en el sector La Yaguara que sirven de nido para elementos delictivos de bandas como el “Tren de Aragua” o el “Bebe” que llegan al sitio a dar continuidad a sus actos antisociales fuera del alcance policial.

Recientemente, hace dos semanas, una joven fue ultrajada en el pleno conjunto de Campo de Carabobo, a pesar de la presencia de la policía y de las autoridades militares en las cercanías. Las acompañantes de la mujer pudieron huir de la escena pero la víctima no corrió con la suerte.

En fin, parajes que antiguamente eran puntos obligados del turismo, de gran atractivo, colorido y potencial económico, se han transformado, como obra de una maldición, en escenarios caóticos donde la desolación, la destrucción y el vicio se han asentado, tal vez, para no irse nunca.

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