Laureano
Márquez aseguró que el consenso es indispensable para que
se logre la gobernabilidad en el país y dijo creer que los cambios
podrían provenir más desde lo interno del chavismo que desde
la oposición
"El humor renace ante los gobiernos
autoritarios"
Jesús Castro
Fotos: Lisandro Casaña

La tranquilidad de su oficina contrasta con la agitación
que durante la última semana ha imperado en el diario quehacer del
humorista y politólogo Laureano Márquez, luego de haber publicado
el 29 de enero, a través del diario Tal Cual, el editorial Venezuela
sin Esteban, el cual originó una rápida y efusiva respuesta
contraria por parte de sectores gubernamentales, encabezados por la ministra
para Comunicación e Información, Blanca Eekhout.
En esa ocasión la Ministra realizó una rueda
de prensa en la cual acusó al escritor de incitar a la violencia
e incluso de haber violado la Constitución Nacional, mediante su
escrito en el cual hacía un ejercicio de imaginación para
plasmar la Venezuela post Hugo Chávez.
Ante esta situación Notitarde decidió contactar
al hombre ubicado en el ojo del huracán para desarrollar esta edición
del Desayuno en la Redacción, quien, en amena charla (algunas veces
seria, otras no tanto), subrayó que éste, como otros gobiernos
autoritarios, ha tratado de ir contra los humoristas, pero en tales situaciones
afirma que "el humor renace".
Resaltó que "los momentos más duros
de la historia han producido grandes humoristas", y colocó el
ejemplo de la Venezuela gobernada por dictadores como Juan Vicente Gómez
y Marcos Pérez Jiménez.
Señaló que el gobierno encabezado por Chávez
posee "una actitud intolerante ante la crítica, especialmente
contra los humoristas, pero aun más recia contra los comunicadores
'serios'".
En tal sentido recordó que ya ha sido objeto de
dos episodios en los cuales representantes del Estado se muestran descontentos
ante textos publicados por el humorista. Anteriormente, en 2005, otro editorial
firmado por Márquez (Carta a Rosinés) acarreó una multa
millonaria a Tal Cual e insultos contra el autor del texto.
Pero Márquez indicó que otros ataques han
sido peores, entre ellos resaltó el hecho contra Pedro León
Zapata, por una caricatura que originó que el propio Presidente de
la República arremetiera verbalmente contra el dibujante del diario
El Nacional, agresiones que fueron acompañadas por chavistas a Zapata,
e incluso dañaron una de sus obras más emblemáticas
en la Universidad Central de Venezuela.
Este es sólo el inicio de la conversación
entablada entre Márquez y los periodistas de Notitarde Yosselyn Torres
y Jesús Castro, así como el reportero gráfico, Lisandro
Casaña, la cual se paseó desde ese impasse surgido con la
ministra Eekhout hasta las objeciones del humorista a sectores opositores
y oficialistas que desean detentar el poder en Venezuela.
"El Gobierno
se vuelve cada vez más intolerante a medida que desciende su popularidad"... |
"Intolerancia y represión del Gobierno en
aumento"
El escritor y guionista señaló que al inicio
de la gestión de Chávez, la actual administración nacional
se mostraba más tolerante a la crítica; incluso recordó
el montaje de la obra teatral La Reconstituyente, en la cual se satirizaba
hasta la figura presidencial en ejercicio, un hecho inédito en la
política venezolana.
Márquez rememoraba las carcajadas de miembros del
Ejecutivo Nacional: "uno de ellos casi rompió la silla de la
risa", acotó.
Pero paulatinamente esta aceptación de los chistes
y las críticas se fue desvaneciendo. Para el comediante, "la
intolerancia y la represión del Gobierno son inversamente proporcionales
a su pérdida de popularidad".
Agrega que "ahora, con tendencias a la baja en popularidad
del Presidente, se han vuelto (el Gobierno) más sensibles".
Subrayó que "el humor es una forma de criticar al poder y a
la sociedad".
Añadió que "el humor tiene muchas herramientas;
mientras más limitaciones, más caminos y formas encuentra
para expresarse".
Aclaró que en esta ocasión (diferente a su
primer "llamado de atención" gubernamental) no se produjo
una acción contraria al escritor o al periódico. Reiteró
que ni el Ministerio Público ni otro ente activó medida alguna
en su contra.
Incluso tomó las palabras de Chávez el domingo
siguiente a la publicación del editorial Venezuela sin Esteban, en
las cuales criticó a la ministra Eekhout, como una especie de rectificación
por parte del Gobierno Nacional.
Al preguntársele si en algún momento pensó
que ese editorial levantaría tanto polvo, Márquez dijo que
no. "Yo creo que me distraje al escribirlo, me salté mi autolimitación
e hice un ejercicio de libertad plena".
Pero aclaró que, "si se lee bien el artículo,
en ningún momento es a favor del magnicidio por el contrario, se
les deseó muchos años de vida a miembros del Gobierno. Por
eso este (pasado) viernes escribí otro editorial, a ver si le gusta
a la Ministra".
"El humor no ridiculiza al poder, sino lo que se
hace con ese poder"
Consultado sobre el efecto que produce el humor en quienes
ostentan el poder, destacó que, a diferencia de lo que muchos suponen,
"el humor no busca ridiculizar al poder, sino dejar ver qué
tan ridículo es lo que se hace con éste en determinado momento".
La charla fue propicia para recordar la película
de Charles Chaplin, El Gran Dictador, en la cual el artista inglés
se burlaba de líderes autoritarios como Benito Mussolini y Adolf
Hitler.
Asimismo resaltó la diferencia entre el humor "del
chiste, la jodedera y la echadera de vaina".
Enfatizó que la "echadera de vaina" es
un desahogo "como los chistes que se hacen los caraquistas y los magallaneros",
pero resaltó que "el verdadero humor consiste en un acto de
inconformidad, un acto creativo" y puede presentar una severa crítica
a los regímenes.
Al pulsar sobre la actitud del venezolano de tomar casi
todo en broma, en cuanto a lo benéfico o contraproducente que podría
ser para la nación, respondió que "a veces se ríe
y se llora a la vez", pero censuró que en el país se
haya perfeccionado "el arte de pasar agachado", para obviar situaciones
que suceden en el entorno.
Dijo no creer que "en este momento exista un exceso
de felicidad en el país", pero agregó que en Venezuela
la mayoría está atenta, en primer orden, a ver de dónde
saca dinero antes de ocuparse en otros elementos.
"Esta sociedad está acostumbrada a la democracia"
Escudriñando en la faceta de politólogo del
entrevistado, se le solicitó su opinión sobre la situación
actual de la oposición y el oficialismo. Entre los diferentes tópicos,
se profundizó en lo relacionado a los proyectos políticos
de cada sector.
En este sentido Márquez indicó que la oposición
no posee un plan claro, "es una crítica constante que se les
hace", a diferencia del Gobierno, que posee una visión muy nítida
de hacia dónde quiere llevar al país; horizonte que no comparte
el humorista. Ante esta situación el escritor dijo preferir votar
por un sector que no tenga proyecto, frente a lo que se pretende instaurar
desde Miraflores.
Indicó que, aunque Chávez posee un alto índice
de aprobación, la sociedad no acompaña al ciento por ciento
sus ideas. "Esta sociedad no es como la china o la cubana. Esta sociedad
se mal acostumbró a algunos valores como creer que se puede criticar
al Gobierno de turno o elegir el destino del país (...) un montón
de ideas asociadas a la democracia que son difíciles de sacar".
Discursos de oposición y Gobierno deben ser más
tolerantes
En cuanto a los mensajes comunicados
a sus partidarios y la nación en general por parte de la disidencia
y el chavismo, comentó que ambos deben dejar las descalificaciones
a un lado.
Subrayó que "en el discurso político
se debe retirar la idea que todo aquel que opine diferente es un traidor".
Esto debe hacerse -a su juicio- para lograr establecer un sistema de tolerancia
y buscar el acercamiento entre las partes.
"Del discurso opositor yo excluiría la idea
de descalificar a quienes apoyan al Presidente. Ellos no son ni más
ni menos inteligentes que quienes adversan a Chávez, y se les debe
respetar (...) Todos somos iguales", señaló el entrevistado.
Por otra parte, "el Presidente posee un proyecto que
hace ver que está más cercano a la población y está
dispuesto a resolverle sus problemas".
Acotó que la oposición "no ha sabido
comunicar que puede dar respuestas de manera articulada. Pareciera que no
hay otro proyecto que no sea el de Chávez y la gente dice: 'agarrando
aunque sea fallo'".
Asimismo señaló que en el Gobierno Nacional
se maneja la tesis del enfrentamiento para fortalecerse al contrario, y
que esta vía responde los continuos llamados a realizar un referéndum
revocatorio para que "salgan a pelear directamente contra él,
mientras que en las elecciones parlamentarias se plantea una lucha diferente"
que no es la más óptima para el oficialismo.
"Hay un país que no se expresa"
Asimismo el articulista fue enfático al indicar
que actualmente existen sectores poblacionales que no tienen voz y tanto
la oposición como el chavismo no procuran captar a los factores que
los adversan.
Resaltó que no se puede creer que "todo se
reduce a los espacios que se manejan", en referencia a que el Twitter
u otras redes sociales, así como los medios de comunicación,
son la única medida para tantear la realidad de Venezuela.
A pesar de que el Gobierno le ha hecho una campaña
publicitaria muy favorable e incluso aumentó significativamente sus
seguidores vía Twitter (entre quienes se cuenta la ministra Eekhout
según comentó Márquez), dijo que no es ésa la
única ventana para ver al país.
"Estamos muy atrasados; hay un país que no
se expresa y que hay que tomarlo en cuenta, lo cual sólo se logra
con la aparición de más medios, entre ellos los comunitarios,
pero que no sean manejados desde el poder", agregó.
"Esta sociedad
se acostumbró a ideas asociadas a la democracia que son difíciles
de sacar"... |
El consenso como única vía para solucionar
crisis
Al cuestionarse sobre la actual situación de división
y polarización en Venezuela, Márquez indicó que la
solución a este problema puede provenir desde lo interno del chavismo
más que de una acción de la oposición.
Aclaró que hay sectores del oficialismo que pueden
tener aspiraciones más allá del Gobierno de Chávez
y se planteen buscar el consenso con sectores de oposición para articular
un período en el cual se tracen líneas generales para lograr
la gobernabilidad en el país.
Sobre este planteamiento, explicó que, tal como
sucedió en 1958, en estos momentos también se requiere que
sectores contrarios se reúnan para estructurar una agenda común
en la que resalten temas que conlleven a la estabilidad dentro del Estado
venezolano.
Pronosticó que de concretarse tal escenario, dentro
de 20 años Venezuela podría estar reconstruida como nación.
Agregó que Chávez y el chavismo son una fuerza
política que, aunque ya no estén en el poder, no desaparecerá
en los próximos años. Opinó que los opositores deben
tomar en cuenta tal aspecto de la realidad venezolana, y lograr que la tolerancia
se imponga como eje central de las relaciones políticas en el futuro
de los venezolanos.
"Moisés abrió el Mar Rojo"
Basados sobre la idea del consenso, se le consultó
al interpelado si cree que en la actual administración nacional existan
sectores dispuestos a conciliar con sus opuestos políticos, a lo
cual Márquez dijo: "yo creo en los milagros; si Moisés
pudo abrir el Mar Rojo, muchas cosas pueden pasar".
El actual jefe de Estado - remarcó - lleva 11 años
en el Gobierno y aún no se sienta a negociar, y manifestó
dudar que tal situación pueda cambiar.
"El presidente Chávez no tiene por qué
hablar con la oposición ni buscar el consenso, él está
para implementar su proyecto", señaló.
Añadió que el Presidente no está muy
interesado en dialogar con los aquellos que rechazan su línea de
pensamiento, pero descarta que todos los miembros del chavismo piensen igual.
El periodismo está entre "tú o yo"
Piensa que la polarización también tocó
las redacciones de los medios de comunicación, pero en defensa propia.
"Si alguien te quiere atacar, tú te vas a proteger",
sobre esta premisa se basó el entrevistado para destacar la situación
"muy difícil" que atraviesa el reporterismo en Venezuela.
"El periodismo está abordando de forma radical
lo que sucede; no obstante, a mi modo de ver, no hay de otra", expresó.
"Cuando unos periodistas salen a manifestar y son
golpeados (en referencia a los reporteros de la Cadena Capriles) la situación
no puede calificarse de normal (...) La cosa está planteada en términos
de tú o yo. Si yo (Gobierno) estoy, tú (medios) no estás".
"Es difícil porque el periodismo debe buscar
el equilibrio y no debe convertirse en un partido político"
aseveró.
"Yo quiero un tipo normal al mando del Estado"
Al tratar el tema electoral y las condiciones de quienes
deben asumir cargos públicos, Márquez consideró que
"la política es una actividad para políticos. Creo que
la antipolítica es mala y nos ha hecho mucho daño al asumir
que los partidos son malos".
"Venezuela debe formar líderes, pero no mesiánicos
(...) Yo no quiero que un tipo me salve. No quiero un Cristo, un mesías,
sino un tipo normal al mando del país. Que no sea un súper
héroe, sino un gerente, que tome su maletín todas las mañanas
y se reúna con sus ministros y los escuche", clamó.
"Pienso que no se debe correr riesgos como sociedad.
Quienes aspiren al poder deben estar instruidos dentro de lo que es la gerencia
pública. Un tipo que sea alcalde, luego gobernador, diputado y después
aspire a la presidencia demuestra que sirve para algo (...) No quiero que
un paracaidista, sin querer ser literal en esta afirmación, tome
el poder".
Añadió que para la Asamblea Nacional (AN)
se debe buscar personas que posean criterio propio. Recordó que la
AN es el Parlamento de la nación, "por lo que quiero gente que
pueda parlamentar, conversar, dialogar", subrayó.
Descartó que se lance a diputado u otro cargo, ya
que, aunque es politólogo, no ha "ejercido". Para Márquez,
su lugar es sobre un escenario y eso es lo que desea hacer, sin importar
cuál sea el Gobierno que esté.
Dijo haber realizado grandes esfuerzos para ser una persona
seria, pero no pudo
"Criticar a los gobiernos es mi gran defecto"
Yosselyn Torres
Laureano Márquez, humorista de oficio y politólogo
de profesión, graduado en la Universidad Central de Venezuela en
el año 1987, intentó "ser una persona seria". Confesó
haber realizado un gran esfuerzo para ejercer lo que estudió. "Busqué
trabajo como no tienes idea. Hasta que tiré la toalla. Lo que me
faltó fue repartir el currículo por helicóptero",
bromeó.
Tanto fue la cosa que le salió un trabajo en la
DIM (Dirección de Inteligencia Militar). "Imagínate tú,
yo estaría ahorita espiando gente; gracias a Dios no me lo dieron.
La verdad me fui corriendo porque me dio miedo (...). Fíjate en cómo
cambia la historia, el oficial que me entrevistó preguntó
si tenía familia comunista o si había militado en ese partido,
y lo peor es que respondí que sí. Eso fue en 1986, cuando
ser comunista era malo, y yo era malo por eso, y sigo siendo malo".
"íQué ladilla de vida! ¿Cuándo seré
bueno?", ironizó.
Luego, gracias a la insistencia de varios amigos, los productores
de la Radio Rochela accedieron a hacerle una audición. Debido a sus
rasgos físicos le ofrecieron imitar al candidato presidencial por
Copei para el año 1988, Eduardo Fernández.
"Lo que me gusta en la vida es montarme en un escenario
y hacer reír a la gente. Criticar a los gobiernos es un defecto que
tengo. He hecho terapias, he ido a psiquiatras para cambiar esa vaina y
no he podido, sé que es una falla, pero no he podido. Acabo de recibir
la ayuda de la ministra Eekhout, pero aun así siento que no estoy
enfermo", dijo el humorista con su peculiar sarcasmo.
Respecto a las amenazas de la titular del Ministerio de
Comunicación, Blanca Eekhout, subrayó que es normal que la
gente cercana a él se preocupe por los recientes acontecimientos.
"Pero yo no me siento amenazado; no creo que la cosa sea tan grave
porque no hay sanción. Uno dice cosas y la gente tiene el derecho
a responder. Eso forma parte del debate. Mientras no exista una limitación
al hablar es normal que la Ministra de Comunicación se irrite. Malo
es que te metan preso. Yo trato de no ponerme bravo con el Gobierno porque
tengo las de perder. Intento exponer mis argumentos en buenos términos".
No obstante, trata de alejar a su hija de 10 años
de los ataques que recibe de sus detractores porque "se puede estresar
con esas cosas.
Le explico que Chávez es nuestro presidente y le
debemos todo el respeto por su investidura, pero le comento que su papá
no lo apoya. Quiero inculcarle que la institución presidencial merece
consideración a pesar de no respaldar lo que hace".
Hay personas que lo tildan de "irresponsable"
porque no ha preparado su salida del país.
"Deberías tener un 'plan B'", le recomiendan,
pero él dice aplicar lo que pregona el director de Datanálisis,
Luis Vicente León: "echarle pichón al plan A, quedarme
en Venezuela".
Para este año tiene previsto, con su viejo compañero
de la Radio Rochela, Emilio Lovera, montar una obra de corte histórico
por el bicentenario de la Independencia de Venezuela. "Queremos hacer
una reflexión, ya que el presidente (Hugo Chávez) dijo que
estará presente en las celebraciones de los bicentenarios desde aquí
hasta 2030; bueno, yo también, como humorista, estaré presente".
Al ser consultado sobre el humorismo en la política,
lamentó que la polarización los haya tocado. "En las
presentaciones privadas me piden que no emita contenido político
para no herir susceptibilidades, pero nunca pierdo el tono crítico
en mis presentaciones", acotó. |

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