Descuartizados: Cuando los policías se vuelven asesinos (Detalles)

Ante la avalancha de elementos de convicción el director del Cicpc, comisario Douglas Rico, ordenó la intervención de la Subdelegación Barinas. Aseguró que quedó demostrada científicamente la complicidad de funcionarios en ambas muertes. “No tendremos contemplaciones”, dijo a través de su cuenta de Twitter @DouglasRicoVzla.

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Caso del detective descuartizado en Barinas.
Dos rifles AR-15 incautados que el detective Bauter intentó vender en el mercado negro, fue la causa por la que lo descuartizaron a él y a su novia. Foto: Referencial

Descuartizados. El detective y su novia partieron muy temprano de Maracay, pero era muy tarde para ellos; su aciago final estuvo marcado por una pestilente parasitosis que corroe a los cuerpos policiales.

Sus planes de boda quedaron tan fragmentados, a las márgenes de un río como sus cuerpos. El epílogo de su pavoroso noviazgo acabó apuntado en una esquela de sicariatos, crímenes de inocentes y tráfico de armas.

Sus compañeros no saben cómo explicar la gangrena que invadió el tejido de altos mandos del Cicpc, Sebin y GNB. El 14 de noviembre el detective Leirry Osmar Bauter Ramírez y su prometida Alba Yearling Tiapa Méndez salieron rumbo a la Ciudad Marquesa.

El funcionario ignoraba que a 390 kilómetros sus propios colegas lo esperaban para decapitarlo y desmembrarlo. Su prometida también sufriría por añadidura el salvaje colofón. Ambos dejaron migajas en el camino que después sirvieron para desentrañar el abrupto desenlace.

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Bauter había comunicado a sus jefes que necesitaba ausentarse por un día para finiquitar un negocio. Para ello pidió a un colega de la Base de Homicidios de Aragua que le prestara su auto.

Tras su muerte se estableció que en realidad necesitaba el automóvil para transportar dos fusiles que previamente había incautado. Las armas de asalto AR-15, marca Colt, modelo SP1, con seriales devastados las pretendía vender en el mercado negro.

Las autoridades documentaron que Bauter telefoneó a un detective de Barinas para indicarle que iba en carretera con la mercancía. Análisis de telefonía acreditan que a la pareja Bauter-Tiapa la esperaron en una gasolinera situada entre Guanare y Barinas.

Una vez que llegaron a la estación de combustible a los novios los secuestraron y llevaron tierra adentro. En las inmediaciones de la finca La Lucha, a orillas del río Masparro, llegaron vivos y allí los descuartizaron.

Después del monstruoso aniquilamiento se sobrevinieron unos acontecimientos que conmovieron al Cicpc. El vehículo Fiat, modelo Siena que tripulaba el detective lo quemaron a un lado del tramo carretero para borrar posibles rastros.

La primera en sospechar que algo aterrador estaba por estallar fue la madre de la joven. Al día siguiente de la partida de su hija acudió al Cicpc para denunciar que Alba no contestaba el celular. Dijo que habló con ella y le comunicó que en horas de la tarde estaría de vuelta en casa.

En consecuencia el Departamento de Personas Desaparecidas del Cicpc inició una averiguación. La única pista que lograron obtener indicaba que el teléfono celular del detective Bauter se activó por última vez en Barinas.

Al menos cinco detectives de la Subdelegación Sabaneta que se devoraron a sí mismos entraron en los radares policiales. Las celdas de telefonía celular ubicaron a sus teléfonos en la carretera Guanare-Barinas y en el municipio Alberto Arvelo Torrealba. Uno de ellos confesó su participación en la brutal matanza y delató a otros funcionarios.

De acuerdo con la investigación, el convicto y confeso detective pretendió atenuar su responsabilidad. Afirmó que tenían instrucciones de liquidar al vendedor de armas y desconocían que se trataba de un policía.

Añadió que Bauter Ramírez se resistió, pero al asesinarlo se percataron que portaba una credencial. Por ello decidieron desmembrarlo y arrojarlo al río. A Alba Tiapa también la trozaron para no dejar testigos.

Para ellos era cuestión de tiempo para que estallara el escándalo. El sábado 24 decidieron urdir un nuevo plan. Optaron por matar a tres inocentes e incriminarlos. Ubicaron a tres ladrones de cochino y los sacrificaron. En Santa Bárbara ultimaron a Jaider Albornoz Peña (37), Omar Orlando Bedoya Escobar (24) y Víctor Alexis Ramírez González (28). Con el propósito de reforzar la trama simularon que recuperaron uno de los dos fusiles.

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Ante la avalancha de elementos de convicción el director del Cicpc, comisario Douglas Rico, ordenó la intervención de la Subdelegación Barinas. Aseguró que quedó demostrada científicamente la complicidad de funcionarios en ambas muertes. “No tendremos contemplaciones”, dijo a través de su cuenta de Twitter @DouglasRicoVzla.

Descuartizados: Insospechados en la mira

El primero en imputar fue el jefe de la Región Barinas del Cicpc, comisario general Héctor Luís Silva Zurga. También apresaron al director del Sebin en la entidad llanera, comisario general Edgar Efraín Gómez Arroyo, quien tenía unos días en el cargo. A los insospechados funcionarios se les vincula con una trama de tráfico de armas, sicariatos, extorsiones y robos.

Una vez a disposición judicial el Tribunal tercero de Control de Barinas ofició sus encarcelaciones. Los imputan por los delitos de homicidio calificado, asociación para delinquir y robo de vehículos.

El juzgado barinés también privó de su libertad a los detectives Carlos Antonio Méndez Mora, Damián Argenis Silva González, Nelson José Borges González y Javier Eduardo Vergara Garcés. Además quedó detenido el Oficial Jefe de la Policía de Barinas, Ramón Antonio Ramos Tovar. Este último trabajaba en el Cicpc en condición de comisión de servicio.

En la misma decisión el tribunal dictó privativa de libertad a los civiles Víctor Alonso Gómez León, Iván Rafael Valderrama León, Néstor José Montiel González, Rubén Darío Taborda Meza, Anderson Daniel Zerpa Bustamante, José David Paredes Ramírez y Leovardo José Pulgar Sánchez. Otros cuatro antisociales de la zona se encuentran en fuga.

La instancia judicial además de procesar a 14 personas por los crueles asesinatos, investiga el reciclaje de armas y municiones. Se indaga una increíble centrífuga de revólveres, pistolas y escopetas que pasan de un lado a otro. El alquiler de las armas de reglamento de los policías detenidos constituye otra fundada sospecha que está sobre la mesa. Por lo pronto no se descarta que otros detectives pasen a disposición de los tribunales.

Los investigadores valoran la posibilidad de reiniciar una averiguación relacionada con el atentado que sufrió el comisario Silva Zurga. En marzo del pasado año un sicario atacó al jefe policial cuando se encontraba en el interior de una panadería situada en Cabudare, estado Lara.

En esa ocasión el comisario general se desempeñaba como jefe de la Subdelegación Cabudare del Cicpc. El sicario a pesar de disparar en tres ocasiones, sólo hirió a Silva Zurga en el hombro izquierdo. Las diligencias investigativas se orientaron hacia la tesis del robo.

No obstante, grabaciones de las cámaras de seguridad del local comercial evidenciaron que el gatillero disparó y huyó. Nunca intentó despojar de sus pertenencias al jefe policial.

El comisario detenido es oriundo del estado Lara. El pasado 17 de abril lo designaron como jefe del Cicpc en Barinas. También jefaturó a la policía científica en Portuguesa. También ocupó el cargo de jefe de la subdelegación San Juan en Barquisimeto y Puerto La Cruz.

Mientras se intenta restablecer el mínimo decoro en los mandos de seguridad, funcionarios del Destacamento de Fronteras del estado Táchira atraparon al Capitán Leovardo José Pulgar Sánchez. Uniformado intentaba pasar al territorio colombiano.

Pulgar Sánchez, según el sistema de información policial está solicitado por su participación en el desmembramiento de la pareja. Lo apresaron en la trocha La Pampa.

Los restos de la pareja desmembrada los trasladaron a Maracay. Sus parientes se encargaron de inhumarlos. La codicia y las tentaciones diabólicas sepultaron sus planes de formar una familia.

Macabro hallazgo

Seis días después, el 20 de noviembre, unos moradores del afluente se toparon con el tronco de una mujer. Al día siguiente mientras bomberos y policías buscan la cabeza y las extremidades, hallaron otra caja torácica. Las características indicaban que se trataba de un hombre.

Horas más tarde el hallazgo estremeció a la policía científica. Se confirmó que los cuerpos correspondían a la pareja. Comisionaron luego a los excompañeros del detective Bauter para que adelantaran las averiguaciones.

El primer sospechoso en ser interrogado fue el detective que prestó el auto. La empresa de telefonía móvil hizo el resto. Suministraron los detalles de las llamadas recibidas y realizadas por el decapitado investigador.

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