Después del 12 de febrero arrancó una revolución democrática en Venezuela

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Desde el pasado 12 de febrero, cuando el Movimiento Estudiantil  venezolano salió a las calles a exigir al Gobierno el cumplimiento de sus obligaciones,  se ha observado en el país la agudización de la crisis  política y social.

A mes y medio del inicio de estas acciones,  aún se mantienen las protestas y el cierre de calles, pues el Gobierno sigue sin escucharlos. Por el contrario, en respuesta han recibido "gas del bueno", perdigones y el agua de las tradicionales Ballenas y Rinocerontes. Incluso, en la ciudad capital, hay una especie de "ghetto" y no se les permite hacer sus marchas en el municipio Libertador.

Aunque el presidente Nicolás Maduro ha insistido en llamar a los estudiantes al diálogo a través de la Conferencia de Paz, éstos insisten en que las condiciones no están dadas hasta que cese la represión, liberen a sus compañeros y a los políticos presos.

Para analizar cuál es la situación actual del país y la posible salida al conflicto actual,  Notitarde invitó a su "Desayuno en la Redacción" al historiador y filósofo Antonio Sánchez García. En conversación con la jefa de la Corresponsalía de  Caracas, Lucy Gómez, los periodistas Felipe González,  Mariela Vázquez  y el reportero gráfico Lisandro Casaña, el también articulista manifestó que ha nacido una nueva generación política, liderada por los jóvenes del país que luchan contra la "dictadura" para retornar   Venezuela a los caminos democráticos.

"Después del 12 de febrero, se ha planteado una revolución democrática en Venezuela, que podrá arrasar con todo el establecimiento político y llevarse por delante a AD, a Copei, e inclusive a los nuevos partidos. Ante la posibilidad real de que el cambio sea tan revolucionario, no me cabe la más mínima duda de que quienes hoy se sostienen en el aparato político, consentido por la dictadura, pongan el grito en el cielo y se dispongan a estar de lado de la dictadura".
– Es un panorama muy complejo, porque vemos por una parte la dictadura monolítica jugándose la vida por impedir que Venezuela cambie, lo que parece es que es inexorable que cambie, dijo.

– ¿Cuál es su visión sobre la situación actual?

– Estamos en una situación inédita, que conjuga distintas fases del proceso histórico-político venezolano. Creo que desde el 12 de febrero Venezuela es otra, hubo un cambio muy radical de la situación, porque por primera vez en 14 años una gigantesca expresión de descontento popular puso las cartas sobre la mesa y dijo "hasta aquí llegamos". Lo que estamos viviendo es en parte de lo que pasó luego del 11 de abril, y en parte una circunstancia dramática, con un nuevo protagonista histórico, que es la juventud estudiantil, no solo universitaria sino liceana.

– ¿Qué provocó que la gente tomara las calles?
– Esa actitud fue por cierto provocada por el llamado a la movilización popular de Leopoldo López (coordinador nacional de Voluntad Popular) y (la diputada) María Corina Machado, a la que se sumó (el alcalde) Antonio Ledezma. Lo fundamental de esa decisión a luchar y a enfrentarse es que desenmascararon absolutamente todas las apariencias en las que se basaba el régimen y en las que también se basaba la oposición. Pienso que una de las principales dificultades para el entendimiento de las fuerzas opositoras en Venezuela, ha radicado en el desacuerdo sobre la caracterización del régimen.

– Nombró como dirigentes políticos de la nueva oposición a María Corina Machado y a Leopoldo López. ¿Y los estudiantes que tienen su propia dirigencia?
– Lo más importante es que la protagonista de esta revolución democrática es la juventud estudiantil. Que es protagonista en sí, porque es la que lleva sobre sus hombros la carga fundamental de este combate, pero lo es también para sí, porque tiene absoluta y perfecta conciencia de la tarea en que está empeñada y en ese sentido, es la dirigencia de ese movimiento que se vislumbra y que no se vislumbra, que es anónima y que es presente.

– ¿Hay una nueva Generación del 28?

– Ha nacido la generación del 14, es la primera generación, luego de la del 28 y la del 58, pero en la del 58 jugaron un papel muy importante los miembros de la Generación del 28. Hoy el proceso está siendo llevado en hombros de la generación de 2014, ha nacido una nueva generación política y eso es un cambio brutal. A esa generación no  pertenecen ni Leopoldo, ni Machado, mucho menos Ledezma, salvo por los lazos de solidaridad, acuerdo y compromiso. Estoy seguro de que Machado actuó en Washington y en Lima en representación de la generación del 14. No es ella la que habla por propia delegación, habla porque representa el sentimiento y las ideas más profundas de esta generación de muchachos que no esperan órdenes de nadie para actuar.

– ¿Cómo se diferencian del resto de la oposición?

– Hay algo que es conmovedor, y que muestra la gigantesca diferencia entre el secretario general de AD (Henry Ramos Allup) o el coordinador de la Mesa de la Unidad Democrática (Ramón Guillermo Aveledo) y el sentimiento que está en las calles, y es que es hermoso combatir la dictadura.  Si tú les vas  a preguntar a ellos (los estudiantes) si es hermoso votar, por cierto un tema escandaloso por el candidato que la MUD presente para seguir el juego electoral, ya podrá imaginarse lo que van a decir.  

– ¿Qué vio en la época de la Coordinadora que se diferencia de la MUD?

– En primer lugar, el desacuerdo sobre el régimen, había algunos, muy pocos, que sosteníamos que aquélla era tendencialmente una dictadura o más todavía,  que ya era una dictadura totalitaria, y quienes discutían que lo que teníamos era una dictadura. Veo ayer un tuit de Ramón Guillermo Aveledo con Luis Manuel Esculpi, que habla de que se les planteó a los visitantes de Unasur que ésta era una democracia con déficit. Una visión antojadiza que es prueba de mengua intelectual y moral. Lo importante  de lo que ocurre a partir del 12 de febrero, es que se hace evidente para todo el país y para el mundo que ésta es una dictadura.

– ¿Qué otra diferencia o similitud hay con la Coordinadora Democrática (CD) de entonces y la MUD?

– Yo hablaría a favor de la CD de entonces, que  era un foro político abierto a todos los sectores de la sociedad venezolana, no solo a los partidos. Es más, en la comisión política formada entonces por 40 miembros había quienes no representábamos partido alguno y representantes de partido. La mayoría absoluta estaba entre quienes pertenecían a la sociedad civil. Además, esa Coordinadora realizó un extraordinario trabajo internacional. 

– ¿No será que en la oposición hay muchos intereses personales y ganas de conversar con el Gobierno?
– Yo no sé si son intereses personales, yo creo que es mucho más grave. No quiero descontar la posibilidad de que haya una complicidad objetiva o subjetiva de la dirigencia de la MUD (…) Luego está el nuevo liderazgo de la oposición venezolana, claramente establecido en torno a la figura de Machado, López y Ledezma y finalmente la MUD y los partidos políticos que absolutamente desconcertados pero convencidos de la necesidad, de que permanezca el statu quo, llegan al absurdo de creer que una crisis de esta envergadura,  la más grave crisis existencial que ha vivido Venezuela, en los  200 años de vida republicana, pueda resolverse conversando. 

– ¿No es el diálogo la salida a esta crisis?

– No significa que tengamos que negarnos por principio a la idea de un diálogo. Solo un imbécil puede creer que una crisis tan profunda de tanta envergadura, tan grave que nos tiene al borde de una guerra civil, vaya a resolverse por la generosa buena voluntad de las partes. Y creo que esta farsa, de la venida de los cancilleres de Unasur, debió haber sido unánimemente rechazada. No se puede impedir que la representante de esta revolución democrática (María Corina Machado), hable ante la Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA) con los argumentos más viles y ruines y luego venir acá a conversar con nosotros. ¿Qué sentido tiene, si no el de respaldar una dictadura?

– Si el diálogo como usted plantea no es el mecanismo en estas circunstancias, ¿qué otros  caminos estima usted que se pueden tomar?

– Insisto,  todo diálogo es deseable por principio, segundo, si hay  condiciones aceptadas y reconocidas por el liderazgo popular de esta revolución democrática y los líderes políticos que las acompañan, claramente establecidas para que el interlocutor las acepte, bienvenido el diálogo. Hasta donde yo entiendo,  condiciones irrenunciables son el cese inmediato de la persecución, la represión, la tortura y el asesinato. Desde luego, el esclarecimiento de los asesinatos, porque hay 36 asesinatos, la erradicación de los colectivos y su ilegalización de forma inmediata e ir hacia la discusión seria sobre un cambio esencial del régimen imperante mediante elecciones, puede ser una constituyente o un revocatorio de efecto inmediato. Entonces, diálogo para atornillar en Miraflores a un gobernante ilegítimo no tiene el más mínimo sentido,  diálogo para quitar ese  tornillo y esa tuerca tiene sentido. ¿Lo aceptarán? Es tan de Maduro que no lo aceptarán,  que la única vía  que está abierta a la revolución democrática es la revolución, es decir, la insurrección popular. 

– ¿Qué le parece la actitud asumida por la oposición,  ante la detención de los alcaldes electos, entre ellos el de San Diego, "Enzo" Scarano?

– Ellos  (MUD) debieron  rechazar violentamente y con todas las fuerzas políticas de que disponen, no de masas, porque creo que ya no disponen de ninguna, la cobardía y la barbarie de la encarcelación de    alcaldes electos. Yo veía una tormenta perfecta ante un año sabático electoral, la crisis no iba a tener manera de ser manipulada por el Gobierno o la oposición electorera. Pero me equivoqué al pensar que no habría elecciones, porque el Gobierno, consciente de que los comicios  han sido la zanahoria delante del burro, ha decidido la manera más práctica y eficiente de hacerlas: Meter presos a los alcaldes e inhabilitar a Machado para que haya elecciones, se acabe la indignación y así se reprima la molestia.  He escuchado con indignación en  el programa radial (Golpe a Golpe)  de Fausto Masó y Roberto Giusti,  en el que decían que ya iban a salir  los abstencionistas en contra de unas elecciones en las que hay que participar. Por supuesto que hay que votar, pero no pusieron en cuestión el mecanismo indignante de desconocer la soberanía popular.

– ¿Usted cree que la sociedad, al menos el sector que está ganado a la protesta, tendría tanta paciencia a que este estallido se dé?

– Hemos llegado a un punto de no retorno, el Gobierno no tiene ni dinero para comprar conciencias ni tiene controlada la situación económica del país. El Gobierno está en una encrucijada sin salida, está en un callejón sin salida y ha encontrado que para mantener con vida la vaca petrolera y satisfacer la voracidad de los cubanos, tiene que agotar todos los mecanismos represivos. Dicen que ya hay tres generales presos. No tengo la más mínima fe, respecto a esa información. Por alguna razón, hay que explicarse que el Gobierno ha tenido que  echar mano de los colectivos, asesinos paramilitares, para enfrentar esto y ha dejado encapsulada a la Fuerza Armada, salvo la Guardia Nacional, y seguramente hay uso de mucho mercenario cubano. ¿Por qué el Ejército no sale a las calles a reprimir? Porque no confían en ese Ejército. En Venezuela se está jugando hoy el futuro de América Latina. Tienen que haber cambios muy profundos en la región luego de que Venezuela vuelva a la democracia. Son los momentos históricos en que se requiere voluntad y decisión, no elecciones.

– ¿Por qué cree usted que la dirigencia de la MUD no ha demostrado esta decisión para dar este paso?

– No la ha demostrado porque ésta es una gran crisis con liderazgos pigmeos, ésa es la razón. La razón es que ante esta crisis no tenemos a Rómulo Betancourt, no tenemos a quienes tendríamos que tener, pero tenemos una fuerza revolucionaria mayor a la que hubo el 23 de enero,  más coherente, más cohesionada, más sacrificada, más dispuesta a darlo todo por hacer de Venezuela una nación democrática.

– ¿Qué opina sobre la regionalización de la protesta?

– Es cierto que la protesta ha encontrado lugares ejemplares, y es cierto también que ha aparecido de Los Andes una raigambre que me ha hecho recordar viejas revoluciones, como la de Cipriano Castro. Ha surgido algo muy espectacular en esta revolución que no estuvo presente el 11 de abril,  cuando hubo  una gigantesca expresión de indignación popular. La voluntad combativa de trujillanos y merideños es asombrosa. También es muy doloroso que  Valencia, creo haya aportado la mayor cantidad de mártires en esta lucha y lo ha aportado en sectores populares. Lo que estamos viviendo es tan inédito. Se ha montado creo que de manera espontánea, una especie de organización ad hoc de la revolución democrática.

– ¿Qué opina de la incidencia de las redes sociales?

– Si no hubiera sido por la red y en particular por Twitter, uno no  hubiera sabido lo que está pasando en Venezuela, porque el Gobierno, perfectamente consciente de que se le venía este tsunami encima, fue liquidando todos los medios. Sin ella no se hubiera podido articular este gigantesco movimiento. Es una herramienta novedosa.

La Ventana

Amo a Venezuela como a mi mujer

A pesar de haber nacido en Chile, país donde vivió su infancia y adolescencia, Antonio Sánchez García no duda en manifestar claramente su amor por Venezuela. 
"Yo soy venezolano. Lo digo públicamente. Amo a Venezuela tan entrañablemente como amo a mi mujer", recalca. 

Incluso sostiene que difícilmente los nacidos en Venezuela podrían entender la forma como los "reencauchados" pueden llegar a adorar esta tierra tropical. 

"No puedes amar a tu madre eróticamente, pero el que no es nativo puede amarla como a una mujer, como a un amante, y en ese sentido para mí Venezuela es como mi amante", enfatiza.

Historiador y filósofo graduado en la Universidad de Chile, muy joven viajó a Alemania, donde continuó sus estudios en la Universidad Libre de Berlín. Allí tuvo la oportunidad de trabajar directamente con grandes maestros como Herbert Marcuse. 

En el país europeo, donde estuvo desde 1963 hasta 1971, abrazó las teorías marxistas. Pero, al regresar a Chile, no participó en el gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende, ya que había adoptado posiciones mucho más radicales. Para ese momento militaba en el MIR, agrupación que, según afirma, ofrecía un respaldo crítico al presidente chileno. 

Sin embargo, hastiado de la estructura asfixiante del partido, pronto se desencantó del castrismo militante, lo que lo llevó a alejarse de la dirigencia y, eventualmente, ser "congelado". 
"Los partidos revolucionarios son el Estado totalitario en germen. Son terriblemente sectarios, burocratizados, estalinistas, verticales, sin posibilidad alguna de discusión interna", comenta. 

En ese momento de profunda reflexión lo sorprendió el golpe militar que en 1973 encabezó Augusto Pinochet. Varios meses los pasó en la clandestinidad, hasta que finalmente pudo salir a Buenos Aires y después regresar a Alemania, donde trabajó en el Instituto Max Planck. 

En 1977 le ofrecieron viajar a Venezuela para participar en un seminario en la UCV. Confiesa que al llegar entendió que esta tierra sería su hogar por siempre. Poco después conoció a Soledad Bravo, quien se convirtió en su esposa y compañera de vida. 

Aun cuando es un hombre de letras, Sánchez García se atrevió a incursionar en la música, para ser el mánager de Soledad Bravo, a quien incluso convenció para grabar discos de boleros y salsa, a pesar de las críticas de los intelectuales de izquierda. 

Afirma que el gran sueño se quebró el 4 de febrero de 1992, cuando sonaron los cañones contra Carlos Andrés Pérez y apareció la figura de Hugo Chávez. 
"En ese instante supimos que el país se estropeaba para siempre. Lo que a mí más me angustió es que era un golpe de izquierda y nosotros éramos de izquierda. Soledad aún lo es, yo confieso que he dejado de serlo de manera existencial", destaca.

Asegura que sus experiencias de vida, los años del gobierno de la Unidad Popular, su militancia en el MIR, su estadía en Berlín en plena ebullición de la guerra fría, la historia de la Unión Soviética y su profundo conocimiento de las teorías marxistas le hicieron entender la equivocación histórica que significa el comunismo. 

"Esa misma madrugada nos preguntamos si nos íbamos, y decidimos quedarnos hasta la muerte. Pero supimos que el país se había fracturado, se había suicidado", concluye.

 

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