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Desayuno en la Redacción

sábado, 15 de abril de 2017

El pastor Javier Bertucci, líder de la iglesia cristiana Maranatha y fundador del Movimiento “El Evangelio Cambia”, propone que los valores de Jesús pueden aportar el eje central para un gran acuerdo de gobernabilidad

Diálogo y entendimiento deben prevalecer en el país

Pastor Javier Bertucci, Fabiola De Velosa, Franco Hernández, Karín Rivero González, Gustavo Rízquez, José Alfredo Arias, Sauly Erling García y Marlene Piña Acosta, durante el Desayuno en la Redacción. (notitarde/Gerardt Aponte)

Diálogo y entendimiento deben prevalecer en el país

Marlene Piña Acosta

El pastor Javier Bertucci, líder de la iglesia cristiana Maranatha en Venezuela, considera que los valores de Jesús, de amor, paz, salvación, reconciliación y tolerancia, deben ser traídos, en un momento tan importante como éste, al centro de una gran mesa de diálogo. 

En su mensaje de esperanza y paz que transmite a la sociedad actual, el fundador del movimiento nacional “El Evangelio Cambia”, propone que el diálogo y el entendimiento deben imponerse en este momento en el país. 

Javier Bertucci en persona se ve igual a como se ve en televisión. Tiene un poder de conexión al punto que cuenta con más 9 millones de seguidores, producto no solo de un trabajo evangelizador, sino de nueve años metido en barrios y comunidades del país, cuestión que lo hace conocedor de la realidad de su gente, no solo en Caracas, sino hasta en lugares como Altagracia de Orituco. En Valencia acaba de presidir el tradicional Congreso Nacional de Jóvenes, un multitudinario evento que realizó los días Jueves y Viernes Santo y que este año llevó por nombre “Jesús Trae Esperanza”.

“Creo que la sensatez debe privar en momentos como éstos”, sostuvo el pastor Bertucci, quien fue el invitado al Desayuno en la Redacción, donde estuvieron presentes Gustavo Rízquez, director de Notitarde; Karín Rivero González, editor-jefe; Alfredo Arias, editor; Sauly Erling García, quien escribe La Ventana; Gerardt Aponte, reportero gráfico; y Marlene Piña Acosta, quien presenta el siguiente trabajo. Acompañaron al invitado la periodista Fabiola De Velosa, y uno de sus colaboradores, Franco Hernández. 

El pastor Javier Bertucci se refirió a los momentos actuales en el país. “Sin duda, nuestra sociedad vive momentos bastante convulsionados. Grupos digamos polarizados. A veces se nos olvida que hay un pueblo en el medio, y pienso que la violencia jamás será una vía, ni una solución. Tanto el diálogo como el acuerdo deben imponerse en medio de una sociedad inteligente y de líderes inteligentes”, destacó. 

“Nuestro aporte a la sociedad, lo vemos cada sábado, en cada comunidad del país, llevando un mensaje de esperanza y paz. Alguien me dijo que si le íbamos a cambiar la vida a la gente con un plato de sopa, porque repartimos en cada ocasión entre 100 mil y 150 mil platos, y yo le dije: ‘No vamos a cambiar la vida de alguien con un plato de sopa, pero sí la esperanza’. Eso es lo que vamos llevando a cada comunidad, esperanza y paz. Y creo que ésa es la influencia que debe tener toda la sociedad venezolana en estos momentos”. 

“Tal vez con los eventos y mensajes que está transmitiendo la Iglesia Cristiana en el país logren influenciar a la sociedad para traer calma y paz. La vida de un venezolano tiene un gran valor, sin importar cuál sea su ideología política, y en este caso nosotros como líderes cristianos apreciamos esa vida. Por esta razón, la paz, el entendimiento y el acuerdo deben imponerse en este momento difícil que pasa el país”. 

-¿Qué cree usted que espera la gente de sus líderes en estos momentos?

-Como comentaba, los eventos que hacemos de las megas jornadas sociales se hacen en comunidades bastante deprimidas, golpeadas por la situación económica del país. Para ser honesto, donde vive la mayoría de la población hoy venezolana. Me toca abrazar y consolar a la gente. Veo un tono de desesperación, especialmente en madres en su mayoría solteras que están luchando por empujar a sus hijos ya para que sobrevivan. Ya una madre no está preocupada en que si su hijo va o no a la escuela, si tiene o no un par de zapatos, una camisa o un pantalón, ya las madres que abrazo en estos barrios están preocupadas en que si su hijo come o sobrevive. Es una situación muy difícil que yo toco. Ahora, no estoy diciendo que todo el país está en esta situación, pero en mi experiencia personal lo he tocado. ¿Qué es lo que piensa Javier Bertucci en un momento como éste? Imagínense un barco con una persona que tiene una gorra de capitán, remando hacia adelante y el otro no es capitán, remando hacia atrás, lo que se va a lograr es que el barco de vueltas, no va a ir hacia adelante, ni va a retroceder. ¡Cámbiele la gorra al que está remando! El cambio de gorra no significa cambio de dirección, y eso me preocupa, y le preocupa a la población que no está pensando quién está arriba, sino en sus necesidades diarias que la hace entrar en desesperación. Una cosa muy importante, el deterioro que está viviendo en su vida no le permite pensar en política. Creo que los líderes políticos hoy tienen que abocarse a la problemática social, porque de por sí es el mayor disparador de la delincuencia. Yo sé de casos en estos barrios que me lo cuentan las mismas mujeres que me dicen: ‘Pastor, mi esposo nunca había delinquido, y ahora está delinquiendo porque no tenemos cómo comer’. Es una realidad que estamos tocando. Los índices delictivos van a ir en aumento por naturaleza, porque hay una situación precaria en el área económica y en alimentación. En mi opinión debe haber un gran acuerdo de gobernabilidad en el país, donde la población sea la prioridad. Yo no creo que una marcha haga un cambio, respetando a quienes lo están haciendo, cada uno tiene su forma de expresar su deseo de cambio, al igual que sea una solución ignorar estas expresiones masivas de una gran cantidad de la población. Yo no puedo ignorar que hay no sé cuántos cientos de miles de venezolanos protestando, por eso creo que debe haber un acuerdo que debe pasar por la problemática social. Expresiones como: ‘Que si a mí me sientan en otra mesa con otro grupo ¡no puede ser. Y mi ideología! Yo soy más fuerte. Tú no tienes gente. Yo tengo más’, son palabras estériles en un momento como éste. Por eso creo en un gran movimiento de reconciliación, de unidad y de sensatez. La sensatez debe privar en momentos como éstos, pero tenemos que buscar una solución”.

-La vida de Cristo y sus enseñanzas en qué pudieran ayudar para ilustrar caminos que sean útiles y puedan converger en un lugar de paz. 

-El mensaje de Jesús es lo único que predicamos, libre de doctrinas y de religiones. Porque en primer lugar es pacificador, no solo al individuo, sino a los grupos. En segundo lugar, enseñanzas tan precisas como las que Jesús dice: ‘Un reino dividido no prevalece’, deberían enseñarnos a que como país una división o polarización no nos va a llevar a ningún sitio. El acuerdo traído por valores cristianos, a favor de una población necesitada, puede lograr con esa influencia sentarnos. Jesús podría ser el centro de un gran acuerdo nacional. No olvidemos que el 93% de la población nacional confiesa ser de fe cristiana en las diferentes ramas, entre ellas, católica y protestante, pero que su fundamento es cristiano. Los valores de Jesús pueden aportar el eje central para que haya un gran acuerdo de gobernabilidad en el país. El mensaje de Jesús está vigente. Su mensaje de amor, paz, salvación, reconciliación y de tolerancia, que son valores que desarrolla una sociedad, deben ser traídos en un momento tan importante como éste al centro de una gran mesa de diálogo, de acuerdos y de paz. Creo que la paz es indispensable para poder continuar.  

-A nivel institucional la Iglesia Cristiana ha sido incorporada a un trabajo que permita aceptar a personas antagónicas para resolver este tipo de situaciones. 

-Somos más de 100 mil voluntarios a nivel nacional. Son personas a quienes no se les paga un sueldo, ni se les ofrece un cargo, sencillamente se le ofrece un servicio al país. En su mayoría son jóvenes, lo cual es bien interesante, porque estamos incorporando una juventud al servicio de una población. Ahora bien, yo respeto las ideologías, todos las tenemos, pero la única ideología que hace posible que se siente un chavista y un opositor bajo un mismo recinto, uno al lado del otro, sin agredirse, ni mirarse feo, ni ofenderse, es el cristianismo, no he visto otra. En mis participaciones en los eventos grandes, hay muchos asistentes, incluso funcionarios del Gobierno que se sientan a oír un mensaje, pero también tengo dentro de esas filas de sillas a líderes opositores que sorprendentemente se sientan en esas mismas sillas. Me tocó en un evento tener al principal funcionario de Gobierno del Estado al lado del principal expositor de la oposición, y en un momento, en la dinámica del mensaje tocó darse la mano y el abrazo con el que estaba al lado, así que fue una experiencia interesante, porque vi a estos dos personajes dándose un abrazo y sonriéndose, incluso hasta se vieron sorprendidos por la acción. Y a nivel de todos los que estaban presentes se levantó un gran aplauso, porque reconocieron a los dos personajes, y verlos abrazados parece ser que era algo así como un milagro. El cristianismo tiene el poder de pacificar, reconciliar y deponer estas cosas ideológicas estériles que lo que terminan es por convertirnos en enemigos o convertir en enemigos a los habitantes o hermanos de un mismo pueblo. 

-Si el cristianismo tiene el poder de pacificar y de reconciliar ¿cuál es el siguiente paso para que las ideologías políticas no sean un factor de división?

-Yo lamento no poder ser impositivo con esto, porque entra dentro del libre albedrío o la libertad de decidir de cada individuo. Quisiéramos todos que nuestros líderes políticos pudieran venir a la fe cristiana y que eso permeara en sus corazones. Yo no dudo que estos dos personajes que se abrazaron y se dieron la mano, sintieron la paz que se respiraba en el lugar, la influencia de Dios, pero luego su mente y sus ideales, estoy casi seguro que impidieron que esa acción pasara al corazón. Lamentablemente después me enteré que siguen en una situación de pugna. Pienso que debe ser una decisión de los líderes entender que los valores cristianos son los únicos que pueden acercarnos a otros, y que al final, seguimos siendo una misma nación, partiendo del principio cristiano que un reino dividido no prevalece. Todos queremos que nuestra Venezuela salga adelante, pero será del resultado de todos. De que todos cooperemos con la misma visión de un país desarrollado. Por eso quiero invitar a nuestros líderes en el país a que nos acerquemos a Dios, a los valores de Cristo, que permitamos que esos valores permeen en nuestros corazones. Que entendamos que las decisiones buenas que tomemos hoy repercutirán en el futuro. Ya el pueblo venezolano está cansado del lenguaje violento y ofensivo. Quiere paz, entendimiento, saber que tenemos un futuro y que vamos hacia ese futuro. Pienso que los valores de Cristo deben ser abrazados. Éste es el momento correcto para regresar a los valores de Cristo. 

Pastor Javier Bertucci Pastor Javier Bertucci

-¿Siguiendo el ejemplo de los valores de Jesús, cómo traducir a nuestros líderes cuáles son los valores que ellos han perdido?

-El gran mal se llama egoísmo. La imposibilidad de poder ver o de entender que el universo no soy yo. Que el universo está conformado por una gran cantidad de personas. Ahora bien,  no es fácil hacer entender a los líderes que hoy no piensan en Jesús, ni en sus valores, que él es la solución. Para ellos la solución es imponer su ideal, y tener la oportunidad tal vez de demostrar una vez más que están en lo correcto, aunque al final demuestren con hechos que estaban en lo incorrecto, pero que el que lleva toda la muestra negativa de la hipótesis, es un pueblo que no tiene la culpa. Jesús es una ideología comprobada. Lo que proponen los líderes cristianos en el país es ir a una ideología que funciona, que ha demostrado poder desarrollar las sociedades de la forma más justa. Si investigamos un poco nos vamos a percatar que el 78% de los inventos que hoy revolucionaron la vida del ser humano vienen de personas de fe cristiana. La fe y la ideología cristiana no solamente han cooperado con el desarrollo integral y positivo del ser humano, sino también con su sociedad y el desarrollo de esa sociedad en cuanto a progreso y modernismo. Pero repito, el cristianismo no es una ideología a probar sino comprobada. Deberíamos inteligentemente venir a esta ideología y con los valores cristianos recomponer la sociedad, ir hacia una reestructuración de nuestra sociedad para poder tener el país que queremos. Yo no diría el que merecemos, sino el que queremos.

El pastor Bertucci cree en la posibilidad de un Estado Teocrático, con Dios en el medio, con los valores de Cristo en los corazones de sus habitantes, pero además un desarrollo de los valores de Cristo que permitan tener el país que queremos.

Considera además que la influencia de la fe cristiana tiene que empezar por nuestras escuelas. “Una de las cosas que creo urgente es regresar la formación de los valores cristianos a los centros educativos. Tenemos que empezar por nuestra base que son nuestros niños. La doctrina es cuestión de religión, pero el valor es cuestión de formación de nuestra sociedad”.  

-¿Cómo se interpreta la frase recurrente de que existe un Cristo Vivo?

-Lo que ha funcionado más es el cambio del individuo. Cuando hay un cambio positivo en la persona que dice que abrazó la fe cristiana, es la mejor manera de mostrar ese Cristo vivo. Yo conozco a miles de personas que al abrazar la fe cristiana tuvieron un cambio positivo, dejaron actitudes autodestructivas o acciones dañinas para su familia. Ésa es la mejor manera de mostrar un Cristo Vivo. Genera cambios en el individuo y acciones diferentes en aquél que lo recibe o en aquél que confiesa que es creyente en él. Yo soy de los que cree que la práctica de la fe es mucho más poderosa que la confesión de la fe. Por ejemplo, en un evento que tuvimos en la Cota 905, yo me subí en la plataforma a orar y fue sorprendente la cantidad de gente que se vio llorando. Yo a ninguno pellizqué, ni le di un bibliazo cerrado por la cabeza. Lloraban porque tenían una experiencia, y si le preguntaban decían que sentían una paz única, y quieren continuar. No tenemos capacidad, ojalá fuese una política de Estado para poder tener la posibilidad de influenciar a toda la sociedad general en una experiencia con Dios que es lo que finalmente cambia y afecta para siempre, y es una cosa que nunca se va a olvidar.  En el Congreso Nacional de Jóvenes, se ven a 300 mil personas asistiendo, en el momento en que se eleva una oración se ven por los menos a 150 mil llorando. Dios es real, es alguien que se siente, esa experiencia es más poderosa que cualquier libro de doctrina. 

-¿Cuál es el trabajo que motiva a la gente a unirse a la Iglesia Maranatha?

-Sin duda es un trabajo, pero aquí se suman muchas cosas. En primer lugar es el resultado del encuentro y la experiencia que han tenido cada una de las personas con Jesús. Experiencias verdaderas. Les he presentado un Jesús sin religión, incluyente, que no está buscando el lado flaco para mandarlos al infierno. Un Jesús que te ama, a pesar de los errores, pero que te ayuda a salir de ellos, dejarlos en una relación personal con él. Cuando camino por los barrios la gente sabe que soy su pastor, que me ven todos los días por televisión, y no asisten a ninguna iglesia. Esas movilizaciones como las que acabamos de tener en Guárico, donde el estadio más grande de Valle de la Pascua, que solo lo había llenado un personaje político, se llenó a toda su capacidad. La gente respondió. Una relación con Jesús por un mensaje. Hay tiempos de Dios para los países. Esta situación que vive nuestro país ha hecho que la gente vea más hacia el cielo, porque perdió toda esperanza en la Tierra, ya que todos los asideros para agarrarse ya no los tienen, y lo único que les queda es Dios y su fe. Perdieron su capacidad de compra y el poder adquisitivo, han perdido de todo, pero no la fe.  Esa fe más bien se ha fortalecido. Veo gente fuerte en la fe. Lo veo cuando camino por los barrios y las mujeres me abrazan y lloran. Me dicen: ‘Pastor hemos creído en Dios y milagrosamente por lo menos una vez al día, comemos’. En toda esta circunstancia se han aferrado a la fe, pero sumado está el mensaje, un liderazgo sencillo que se mete con ellos en sus barrios. ¿Quién va a una comunidad a llevar 120 mil platos de sopa? Hoy día ellos pican las verduras, agarran la olla, porque ahora la mega sopa es de ellos, ya no es de “El Evangelio Cambia”. Y puedo decir esto, los pranes de los barrios, nos hacen la seguridad. Me mandan a decir: ‘Que no traiga un policía, aquí no lo toca nadie, ni a él, ni a ninguno de El Evangelio Cambia’. Y no es que esté avalando nada, pero estoy hablando de lo que se ha convertido el movimiento cristiano, en una esperanza para las comunidades en general. El movimiento cristiano está avanzando, toda esta sumatoria de servicio, amor, de un mensaje de Jesús y de una práctica en el amor de Jesús, ha hecho que tengamos más de 9 millones de seguidores en el país hoy día. Pero seguimos en este servicio, en este caminar de amor y de esperanza a la gente. Y esto va a seguir creciendo, porque es sorprendente”.

 

Ventana

Un hombre al servicio de la gente

Sauly Erling García

Con su manera de sentir, vivir e idear a Jesús y su historia ha logrado introducirse en cada rincón del país. “Quiero llevarle al venezolano experiencias y no creencias, que vean a Cristo sin una religión de por medio”, dice Javier Bertucci. Y lo ha conseguido. Hoy más de nueve millones personas en el territorio siguen su filosofía.

“Cuando llego a una nueva comunidad me abrazan, me despeinan, me rasguñan, escucho el clamor de las madres diciéndome que luchan para darle de comer a sus hijos todos los días”, manifiesta. Sin embargo, esto no le aflige. El Pastor ha enfocado su labor en transmitir esperanza y reforzar los valores primordiales en la sociedad, ésa es su premisa y su modo de vida desde que fundó la Iglesia Cristiana Maranatha.

¿Cómo lo hace? A través del mensaje de Jesús, “no el que se da, sino el que se recibe de corazón”. De modo que, de la mano de su equipo de trabajo ha dado de comer a cientos de miles de venezolanos, ha llevado la palabra del Señor y ha abierto las puertas de sus conferencias para  ofrecer un cambio que viene desde adentro, de lo interno y el alma con miras a transformar lo externo y hacia la colectividad.

Para nadie es un secreto su poder de liderazgo. La facilidad para transmitir ideas lo ha colocado en el eje de los rumores y problemas, ésos que ha sabido enfrentar con firmeza. “Yo haría por mi país cualquier cosa, lo he demostrado”, reflexiona. “Pero esperaría el tiempo adecuado para hacer lo que se necesita”, si es que de él, ciertamente, Venezuela y su gente lo ameritase.

Bertucci se refiere a los comentarios que se han colado en la opinión pública sobre su posible candidatura a la presidencia de la República. “No es algo que tenga en mis planes futuros, yo solamente podría pensar en eso si fuese extremadamente indispensable”, aclara. “Quizá apoyaría a alguna tendencia, de haber alguien con verdadero liderazgo”. Así que no se presenta como un político más y asegura que es precisamente eso lo que podría conectarle con tanta efervescencia a la ciudadanía.

Sobre la gran mesa redonda de la sala de redacción dejó asentados sus planes próximos, a modo de evidencia: Seguir moviéndose, orando, amando y llevando un plato de sopa a cada comunidad del territorio nacional. Además formar a los 300 mil jóvenes que acuden a los congresos de Maranatha y coadyuvarles en su crecimiento personal y espiritual, sembrar la semilla del futuro en la iglesia cristiana, también en su modelo de país.  

Javier Bertucci es un hombre de servicio, de gente, de pueblo; el carisma de las personas cuando lo miran llegar, cuando le reciben en casa así lo ratifican. Dice que por Venezuela haría lo que fuere y lo hace en gran medida, se convirtió en un mensaje de esperanza que se expande desde el alma hacia todo la nación.

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