Dólares de piedra

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Peters Albers
Peters Albers

Todavía no sabemos en qué va a parar esto. La presión internacional supera en mucho a la nacional. Pareciera que nuestros vecinos o, para ir más allá, el mundo entero, están más preocupados que nosotros mismos por el grave deterioro que ha ocurrido en nuestro país en 17 años y pico. No se trata de hacer un recuento de las calamidades que sufrimos, de nuestras carencias, de nuestros muertos y presos. Se trata de la visión que tienen los demás países del mundo de nosotros que, recurriendo a una vieja imagen, parece que “por estar dentro del bosque no somos capaces de ver los árboles”. Aunque día a día experimentamos el no encontrar lo que necesitamos, aun cuando lo podamos pagar, que ya de por sí es bastante raro, va siendo poco común el encontrar lo que necesitamos, pero no poder pagarlo. O, peor aún, no encontrar lo que buscamos, aun cuando, de encontrarlo, no poder pagar su meteóricamente ascendente precio.

El régimen trata de disimular la situación de desabastecimiento, causa de la inflación, a pesar de que el decadente y ya casi fantasmagórico ocupante de Miraflores se empeñe en echarle la culpa al “imperio” y su conspicuo Trump, con la consabida e inalcanzable zanahoria frente al hocico y la vista de la mula hambrienta: unas cajas con algunos pocos alimentos importados y de dudosa calidad que reparte a discreción y previa obtención del “carnet de la patria”, o quitándole tres ceros a nuestro billetes, con lo cual también se le quitan tres ceros a nuestros míseros sueldos (que viene a ser lo mismo, pues cero mata cero), o con unas elecciones a la medida de su reelección o, finalmente, con unas monedas virtuales y sin respaldo llamadas “petrodólares”.

Por si no se han dado cuenta, hace un tiempo el mismo genio de Miraflores dictó cátedra al afirmar que el dólar le daría paso al yuan en el lenguaje del intercambio comercial de Venezuela con los demás países, para ahora reconocer que existe una moneda llamada “dólar” a la cual le empata el remoquete de “petro”. Uno no sabe si el término tiene que ver con un petróleo que ya casi no se extrae en nuestro país por el desastre de la otrora poderosa Petróleos de Venezuela (PDVSA) o con la palabra “piedra” sobre la cual (nada que ver con Cristo y el apóstol Simón luego llamado Pedro) el señor Maduro edificará su entelequia. Yo no sé, de esas cosas profundas de economía no entiendo. Y ni las explicaciones de José Guerra me hacen comprender cómo un país arruinado puede pagar con una moneda que no es moneda ni billete, que no tiene el respaldo de algo valioso por lo cual pueda cambiarla, creada solamente para mantener en el poder a una banda de individuos que cargaron con el oro y las demás riquezas del país. Pronto obligarán a los pensionados y empleados públicos a recibir sus pagos mensuales en “petrodólares”. Vaya Usted a saber…

Para tratar de buscar una solución al estado de quiebra que vive el país, ayer hubo un foro donde se presentaba la propuesta económica de un partido político. Por cuestiones de mi responsabilidad como docente universitario no pude asistir, y cuando escribo esta aburrida disertación no puedo conocer los resultados, mas espero que él haya producido un constructivo debate sobre el asunto, y de él haya salido un cierto humo blanco (que no sea de lacrimógenas) y que nos guíe hacia un futuro triunfo electoral (que no será en el fraude abrileño) y se puedan adoptar medidas que nos saquen de este atolladero donde nos han metido los tipos que manejan los hilos de nuestra economía.

[email protected] @peterkalbers

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