La dupla

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La historia de Venezuela indica que las duplas han sido terribles. Para no irnos muy atrás solo recordaremos algunas, sin embargo, es preciso recordar una de las más significativas: La dupla Bolívar-Páez, porque sin uno no existe el otro. A Bolívar han tratado de desprestigiarlo los del Psuv, registrándole hasta los huesos, en una madrugada nefanda profanaron sus restos en el Panteón Nacional. El cráneo de El Libertador se lo llevó un militarcito en su maleta vía Madrid, como si fueran huesos para un sancocho, para que unos españoles contratados en dólares dieran su veredicto. Ignoran que el Sabio  Médico José María Vargas lo dio en su momento.
Desde entonces, se echaron el vainón, que jamás óigase bien -jamás- podrán quitarse de encima.

Volviendo a las duplas, a Guzmán Blanco y a Zamora los querían matar desde una torre, les echaron unos plomazos, pero como suele suceder, mataron solo a Zamora, y allí se acabó la dupla, en el futuro seria Guzmán y sus asalariados, genuflexos. Porque los tiranos son como el pescado podrido, que aún después de echarlos a la basura siguen hediendo, el tirano al foso y los descendientes, díganse hijos, sobrinos o nietos siguen  tras del hedor mefítico. Siempre hay algunos que quieren seguir disfrutando del muerto, entonces traen a cuento  con pájaro y todo, su calidad de hijo, sobrino, primo, tío, íntimo, etc… quieren continuar  mamando el poder que disfrutó el difunto.

Otra dupla célebre fue la del presidente Linares Alcántara, con Sebastián Casañas. Casañas quería la reelección de su amigo Linares Alcántara, por dos años más, y lo embulló para que se modificara la Constitución, lo que quería Casañas era seguir pegado a la teturria.  Entonces, se alzó Joaquín Crespo,   contra la reelección, pelearon el Jobo Mocho, y Casañas, llamado "el Canciller de Hierro" salió con las tablas en la cabeza. A Linares  Alcántara se le enfrió el guarapo y se fue del país. Casañas, como suele suceder, se fue corriendo o mejor dicho nadando hasta Nueva York. Y se acabó la dupla. Porque es necesario decirlo, las duplas son traicioneras…
Una dupla que podemos llamar fúnebre fue la Delgado Chalbaud-Pérez Jiménez, ésta se acabó porque salió "el providencial Urbina" y mató a Delgado. Por supuesto, toda Venezuela dijo que Pérez Jiménez, beneficiado con el poder, había sido quien mandó a Urbina a echarse al pico a Delgado; por allí dicen los juristas que el primer sospechoso de un crimen es el beneficiado.

Dupla célebre fue la del Canciller Calvani y el actual embaucador en las Naciones Unidas, el señor -muy fino por cierto-, que  llaman el Duque, es decir: Roy Roger Chaderton, que engañó a Calvani, lamentablemente el sabio maestro no se percató que los retiros espirituales y los rosarios que se tiraba Chaderton, a todo leco en el patio de la Cancillería, eran pura coba. Roy, el vaquero de la aldea, ahora sirve con todo primor al régimen, le cuadra los votos en un organismo, que en manos de Insulza, vive sus peores días. Dicen las malas lenguas que en la OEA los embajadores saludan a Roy Roger Chaderton, con una frase que ya es típica;  antes de cada sesión le preguntan: ¿Cuánto hay pa' eso, Chaderton? Éste consulta con Jaua, y si la cosa está pelúa, suben las ofertas, quizá ciertos vagabundos internacionales lleven dos cuentas, la que presentan, y la privada, que el petróleo venezolano hace subir con esplendidez.

También hay duplas accidentales y no por accidentales mejores, por ejemplo: La de Diosdado Cabello y el señor Maduro (que duerme como  bebé). Accidental, porque el único que sabía cómo era el tejemaneje en La Habana era Maduro, entonces, el señor Diosdado por exigencia de los Castro fue separado del poder que constitucionalmente le pertenecía al presidente de la Asamblea; por eso el general Jacinto Pérez Arcay se expresó en una terrible y decidora metáfora: "¡Te trajeron muerto!"

 

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