El barbarazo chino

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"De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero." Benjamín Franklin (1706 – 1790)   político, científico e inventor considerado uno de  los  Padres Fundadores de los Estados Unidos.

Aristóbulo Istúriz acaba de confesar abiertamente que la economía para la revolución es sólo un arma para conservar el poder, cueste lo que cueste. Así lo expresó el gobernador de Anzoátegui: "El control de cambio en Venezuela no es una medida económica, es una medida política, porque si nosotros quitamos el control de cambio, ustedes (en referencia a la oposición) sacan los dólares y nos tumban. Mientras gobernemos, tendremos que tener control de cambio". Y para complementar la rústica óptica de quienes gobiernan el país, dijo que "la primera tarea de una revolución es no dejarse tumbar, por eso el control de cambio y tendremos que amoldarnos con el control de cambio a manejar la economía".

Por eso tenemos una crisis económica de dimensiones escandalosas, para un país petrolero que ha ingresado miles de millones de dólares en los últimos 15 años.  Excusarse acusando a una supuesta burguesía que les está haciendo la guerra económica, y que encima haya gente que crea esa estupidez cuando a ojos vista es un gobierno incapaz el que está haciendo la guerra a la economía de Venezuela, explica por qué el país se ha hundido en todos los aspectos bajo tal conducción retrógrada.

Este mes de julio, la industria petrolera venezolana cumple 100 años como actividad económica fundamental de la nación, cuando en esta fecha de 1914 el pozo Zumaque 1, perforado por la Caribbean Petroleum en el campo Mene Grande del estado Zulia, inició la era del oro negro. Después de llegar a ser la quinta productora mundial, el negocio conducido por técnicos venezolanos de reputación mundial cayó en manos de una horda de revolucionarios que usaron el petróleo para comprar adeptos políticos nacional e internacionalmente, haciendo negocios tan turbios como su reputación y logrando lo inimaginable: arruinar la empresa estatal más productiva de Venezuela.

Rafael Ramírez, ahora gurú de la economía del heredero, es ingeniero. Nunca cursó estudios de economía, jamás trabajo en esa área, pero desde que fue nombrado ministro de Energía hace 11 años y Presidente de PDVSA hace 10, ha manejado sin control los ingentes presupuestos de la empresa y los opacos negocios que han sostenido a la revolución… y a él en sus cargos. 

El finado con sus carambolas para esquivar el ordenamiento institucional y disponer a su antojo de todos los hilos del poder, dispuso que PDVSA entregara al BCV solo el 48% de sus ingresos en divisas y con la excusa de los programas sociales y los fondos de inversión socialista, el restante 52% seria manejado a discreción por el delfín Ramírez. Así PDVSA se convirtió en la caja grande del financiamiento de sucesivas elecciones, de fondos sin contraloría, de compras sin facturas, de regaladeras a países "hermanos". 

Según el diputado Elías Matta, de esos  dineros sin control se gastó 250 mil millones de dólares para importaciones, de los cuales se estima que 70 mil millones fueron a parar a los bolsillos de comisionistas y empresas de maletín denunciadas por Giordani y que no se investigan ya que forman parte del parapeto que sostiene financieramente a la revolución. 
Ningún organismo de control, como la Asamblea Nacional o la Contraloría General de la Repúblico ha llamado a Ramírez a rendir cuentas de cómo, manteniéndose el barril de petróleo a 100 dólares durante la última década, la economía nacional va palo abajo, como si no vendiéramos petróleo sino caraotas picadas.  Nadie se ha atrevido a pedir cuentas al Presidente de PDVSA del por qué vende petróleo con la modalidad de "pago anticipado", como acaba de hacer con dos compañías norteamericanas al recibirles un pago de 2.000 millones de dólares por petróleo no extraído aún. 

Igualmente, hizo una transacción anticipada con la estatal rusa por 64 millones de barriles a un precio que evidencia que Venezuela le está vendiendo el barril a 31 dólares, muy por debajo de los 100 del mercado. Igual que hace con los países chulos del Alba y de Petrocaribe, que pagan sus facturas a 25 años, con 2% de interés y a veces hasta con intercambios, como cancelan parte de su deuda Nicaragua, Dominicana y Uruguay. Las votaciones en OEA, CELAC y Mercosur demuestran que el petróleo sirve para que Venezuela mande en las decisiones de esos organismos, aun a costa de someter a los legítimos dueños del petróleo a vivir en un país donde lo único que sobra es la escasez. 
José Toro Hardy, ex director de PDVSA, dice que la estatal debe al BCV la bicoca de 65 mil millones de dólares, por los "apoyos financieros" que el ente monetario le ha dado para cubrir su elevado déficit de caja.

Aunque el ministro Ramírez estableció en el presupuesto  2013 que PDVSA entregaría al BCV

unos 3.500 millones de dólares al mes, del análisis de los balances se infiere que sólo se entregan unos 2.000 millones. Un titular  del diario Reporte de la Economía da cuenta que PDVSA le vendió al Banco Central como parte del pago de su deuda, el 40% de una empresa fantasma.

La ruina de las refinerías por ausencia de respeto a patrones de mantenimiento e inversión, obligó a PDVSA en el 2013 a importar 6.500.000 barriles de gasolina y 6.497 de diesel. Las compras a precio internacional hacen que el subsidio a la gasolina esté entre los 14.000 y 24.000 millones de dólares anuales. Las estimaciones indican que Venezuela deja de percibir por los convenios de Petrocaribe unos 16.000 millones de dólares anuales. Si bien es verdad que la gasolina en Venezuela es muy económica, un alza no es justificable cuando sabemos que es consecuencia de mala administración y regalos por favores políticos. 

Desde que el finado inventó lo del "mundo multipolar" para darle la espalda al "imperio yanqui", descubrió que había países como China y Rusia, que harían cualquier negocio para latirle en la cueva a USA. Y el finado con su viveza criolla creyó que hacía un negoción cambiando el acreedor FMI por el acreedor China. Y comenzaron los viajes, los acuerdos y los préstamos. Desde 1999 Venezuela ha firmado con la potencia asiática más de 450 convenios en todos los campos. De repente, nos vimos invadidos de chinos que venían a fabricar viviendas, líneas ferroviarias, ensamblarían teléfonos y carros, sembrarían arroz y hasta nos vendieron dos satélites. A nosotros, que no tenemos ni una sola autopista en buen estado.

De ser el importador número 35 en 1998, ahora China es el segundo destino del petróleo venezolano. Pero no se crean que esto es bueno. Al principio los préstamos chinos tenían objetivo, últimamente son líneas de crédito sin ningún control, al menos nacional, porque los chinos han garantizado su pago con el respaldo petrolero. Les estaremos suministrando petróleo por lo menos hasta el 2025 a cuenta de la deuda contraída. 

Funcionarios tránsfugas del gobierno han murmurado sobre la corrupción en el Fondo Chino. Las obras pautadas no se han hecho, las inversiones no se ven. El Presidente chino acaba de visitarnos por unas horas, en las cuales vio el estado de su inversión y abrió una nueva línea de crédito por más de 5.000 millones de dólares. Y nos vendió un tercer satélite. Tres satélites y el 40% de los aviones de las aerolíneas  nacionales en tierra, sin repuestos. Tres satélites y las plantas automotrices sin producir vehículos porque o tienen divisas para importar las partes. Tres satélites y Venezuela no puede pagar a las líneas internacionales 4.000 millones para evitar el aislamiento de Venezuela del resto del mundo. Como decía mi abuelo: todos los días nace un pendejo y el que lo agarre, es de él.

Pero en algo sí tienen razón los revolucionaros: en que "el Imperio existe". Y el nuestro es el imperio chino. El gobierno no sólo tiene una deuda interna de más 30.000 millones de dólares sino que debe al imperio chino casi 50.000 millones. El canciller Jaua, ubicado como acostumbra, dice que ya pagamos el 90% de la deuda a China. El heredero dice que eso es una deudita que podemos pagar. Pero por favor que alguien explique entonces si las cuentas están tan chéveres por qué tenemos 60% de inflación, porque no hay harina, azúcar, café, desodorante, champú o papel tualé; por qué falla el agua, hay constantes apagones, la infraestructura está destruida y no hay asfalto ni cemento para repararla. 

El cinismo de la afirmación que recientemente hiciera el dueño del circo sobre que la economía socialista es un éxito, es respondida en las encuestas. La última de Consultores 21 dice que  casi el 70% de los venezolanos ve mal la situación del país, que el 62% dice que es culpa del presidente y que el 55% piensa que el magnicidio es un invento para ocultar la situación económica. También dice la encuesta que cuatro líderes de la oposición calzan más puntos que el heredero: Leopoldo López (49.4%), María Corina Machado (44.8%), Henry Falcón (43.3%) y Henrique Capriles (43.0%). Peroal día siguiente de levantar vuelo la super nave del presidente chino, ya Hinterlaces tenía lista el resultado de una veloz encuesta que daba la aprobación del pueblo venezolano al endeudamiento con el imperio chino.

La entrega incondicional a China habla de la desesperación por conseguir divisas de un gobierno que ha agotado con inescrupulosa ineficiencia y corrupción todas las riquezas del país. Aún así, insisten en aplicar la plana castrocomunista, que con expropiaciones, multas, cárcel, amenazas, regalos, controles de cambio y de precios, han llevado a la ruina a Venezuela.
Después que Ramírez ha experimentado con ensayo y error devaluaciones, Sicad I, Sicad II, Cencoex, ahora enfrenta escenarios terribles: nueva devaluación, aumento de la gasolina, cambios en el control de la divisa (ya el gurú de Pdvsa asomó algo que llamó "convergencia cambiaria") y si fueran sensatos, un recorte en los regalos a Alba y Petrocaribe. 

Los chinos han asegurado con petróleo el respaldo de su inversión. Ya el presidente anunció que aumentarían de 550.000 a un millón de barriles diarios, en lo que ningún economista duda que es pago de deuda con petróleo. El propio barbarazo chino, pues si sacamos cuentas, PDVSA está produciendo sobre 2.300.000 barriles diarios, de los cuales 800.000 son para consumo interno, 500.000 para Petrocaribe y Cuba y hasta ahora se vendían entre 500 y 700 mil a USA, que son los únicos que pagan a 100 dólares el barril y en efectivo. Si China se cobra ahora su deuda con un millón de barriles, no quedaría nada para quienes sí son fieles pagadores y las divisas brillarían por su ausencia en este ya complicado panorama financiero.
 En los mercados internacionales hay  temor de un default, que Venezuela termine no honrando sus compromiso con la deuda externa. Ésa sería la debacle financiera. Pero sobre todo pasaría lo que teme Aristóbulo y el combo revolucionario: que al perder los controles de la economía, los tumben. La soga en casa del ahorcado.  

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Twitter: @charitorojas

 

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