El espeluznante caso del Cupido sangriento (2105235)

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El cad?ver de Candace Smith, de 25 a?os de edad, fue localizado en aquella posici?n macabra. Era horroroso ver su delgado cuerpo p?lido, cubierto apenas por jirones de ropa ensangrentada, pegado a la pared con los brazos y las piernas abiertas y sostenido en la posici?n del “hombre del Vitruvio” por esposas en sus mu?ecas y tobillos con cadenas atadas a las vigas met?licas del techo y a argollas empotradas en el sucio suelo.

Lo m?s escalofriante de todo era ver sus cabellos chispados de su sangre sobre la cabeza ca?da sobre el pecho, recostando el ment?n del lado izquierdo, como mirando sin ver la flecha que atravesaba certeramente su coraz?n partido en dos.

Alrededor del cuerpo, el criminal hab?a dibujado con la sangre de la chica un enorme coraz?n, cuya punta terminaba chorreada en el suelo, bajo los pies de la desdichada muchacha. Era como si el asesino fuera el mism?simo Cupido (el hijo de Venus, la diosa del amor, y de Marte, el dios de la guerra en la mitolog?a romana), quien hubiera querido s?dicamente recrear una nueva y retorcida versi?n del 14 de febrero, d?a de los enamorados.

La ciudad de Robocop

El cad?ver fue localizado dentro de una derruida bodega que alguna vez perteneci? a una compa??a de repuestos automotores en la ciudad de Detroit, estado de Michigan. Conocida antes como la sede de las “Big Three” o sencillamente “la ciudad del motor”, por ser la sede de las tres empresas automovil?sticas m?s importantes del mundo como la General Motors, Ford y Chrysler, a Detroit ahora solo se le conoce como “la ciudad fantasma”.

Miles de sus habitantes abandonaron sus casas luego de la mayor bancarrota de la historia de los Estados Unidos y dejaron atr?s solo los ecos lastimeros de un pasado glorioso que dio paso a la ruina, a las calles polvorientas y desoladas, flanqueadas por viviendas cancerosas a punto de derrumbarse.

Detroit se convirti? en el escenario t?trico para la comisi?n de cr?menes horrendos por parte de depredadores humanos que acechan las noches profundas y que atacan a veces a la fr?a luz de la luna o a la de los ardientes miles de incendios que en la Roma de Ner?n consumen desde hace a?os poco a poco la que fuera la punta de lanza del poder?o industrial de EE.UU. En ese sobrecogedor caos econ?mico, la ciudad de donde ir?nicamente es oriundo el h?roe cinematogr?fico Robocop ha visto tambi?n crecer la maldad humana.

El Cicpc y el FBI

Los agentes del FBI llegaron a la escena del crimen; pero no llegaron solos. Llevaron como observadores a los agentes del Cicpc de Venezuela, quienes en ese momento representaban a Interpol en el programa de intercambio internacional de polic?as.

Lo primero que not? el equipo forense fue que el asesino realiz? todo un ritual. La v?ctima fue drogada con escopolamina (burundanga), lo que le produjo la supresi?n de la voluntad, quedando a merced de la bestia. Los estudios toxicol?gicos posteriores indicaron que el alcaloide trop?nico fue suministrado por v?a oral.

Izada como estaba, el brutal asesino la agarr? como diana de tiro al blanco. Lanz? 5 flechas. Era evidente que era un mal tirador. Una se clav? en el muslo derecho, otra en el antebrazo izquierdo, otra en el est?mago, una cuarta en el bajo vientre y la quinta., ?sa s? dio certeramente en el coraz?n. Solo esa flecha fue dejada en su sitio. Las otras fueron arrancadas salvajemente, dejando graves heridas abiertas. Incluso una se parti? en el muslo de la v?ctima al ser retirada por el homicida, tal como lo indicaron las astillas conseguidas por el equipo forense. Pero se las llev? todas.

Dado que el m?ximo efecto de la escopolamina alcanza su punto m?ximo de 1 a 3 horas, y que el forense indic? que la muerte se produjo hac?a unas 12 horas, la chica tuvo que haber sido drogada al salir de su trabajo en la tienda de comida r?pida a eso de las 10 de la noche del d?a anterior.

En el suelo, los investigadores del FBI consiguieron un pa?al de tela estampado con dibujitos de la cig?e?a llevando un beb?. Este lienzo estaba impregnado de sangre, que result? no ser de la v?ctima. Parec?a que el asesino hab?a cometido un grave error. Se hab?a cortado y en su apuro se limpi? con el trapo, el cual arroj? a una canal del galp?n, donde fue hallado.

Hasta ese momento, el trabajo del FBI era impecable. Result? que la sangre del supuesto asesino era del ex novio de la v?ctima. Al llegar a la arruinada casa de este sospechoso de nombre Carlos Mart?nez, de origen puertorrique?o, pareci? sorprendido y adolorido por la noticia de la muerte de Candace.

Pero en su patio se consigui? una imitaci?n de un arco largo de estilo ingl?s o gal?s, el que supuestamente fue usado en el horrendo crimen. Mientras era detenido, ?l lo negaba todo. Llor? desconsoladamente y se dijo inocente. En el interrogatorio, asegur? que ese arco lo hab?a arrojado alguien desde la calle y que como en Detroit se sobrevive, pens? en venderlo para ganar algo de dinero extra. Esto no lo ayud?, su suerte parec?a estar echada.

Buena sangre

Los agentes para casos especiales del Cicpc venezolano, Carlos Salinas y Mario Pinto, hab?an observado muy de cerca la investigaci?n hasta ese momento sin opinar nada. Pero en ese punto, pidieron intervenir. Los agentes norteamericanos no pod?an negarse, dado que como representantes de la Interpol, estaban ah? precisamente para asistir, aunque los gringos pensaban que ya el caso del “Cupido sangriento” (como se le llam?) estaba resuelto. El m?vil era la supuesta venganza por celos y no hab?a nada m?s que investigar. De seguro que Carlos Mart?nez ser?a condenado a cadena perpetua.

Carlos y Mario le preguntaron al sospechoso si ?ltimamente hab?a donado sangre. Esa pregunta puso a pensar a los agentes del FBI que se miraron at?nitos las caras. Cuando el acusado afirm?, una comisi?n armada, con la orden del fiscal, acudi? a un banco de sangre donde a Mart?nez le extrajeron 450 cc del vital l?quido y otros 40 ml para las pruebas de laboratorio.

Result? que el bioanalista encargado de acceso total a las muestras era un tal Erick Sheppard, quien enloqueci? al ver a los funcionarios entrar al lugar. Se puso en evidencia al salir por la parte trasera del centro m?dico y tratar de escabullirse entre las ruinas de Detroit.

Fue capturado tres d?as despu?s del d?a de San Valent?n y confes? que hab?a asesinado a esa mujer porque no correspond?a a sus deseos carnales, pese a que le hab?a quitado hasta el ?ltimo centavo. “Ella dej? a Mart?nez por mi dinero y cuando vi que se burlaba de m? y que no me har?a caso nunca, decid? liquidarla e inculparlo a ?l echando su sangre en un pedazo de tela y arrojando el arco a su patio”. Todo habr?a funcionado y el pobre Mart?nez habr?a pasado su vida tras las rejas, de no haber sido por la intervenci?n de los agentes especiales del Cicpc. Caso resuelto.

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