El fin de las alcaldías

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Ruben Limas
Ruben Limas

La crisis económica tiene múltiples efectos sobre la realidad venezolana, entre ellos, una consecuencia directa de la hiperinflación y el desgarramiento institucional que impone la constituyente es la destrucción de los gobiernos locales. Las alcaldías, que fueran en la década de los 90s la punta de lanza del proceso de descentralización administrativa iniciado por Jaime Lusinchi y finalizado con Carlos Andrés Pérez, hoy se encuentran con menos competencias y, aún menos, recursos para atender las necesidades de los ciudadanos. Las alcaldías se han visto constreñidas presupuestariamente, los entendidos saben que si convierten en dólares los ingresos de las alcaldías y efectúan un comparativo histórico inmediatamente salta a la vista un grafico en caída libre que demuestra la falta de compromiso del régimen ante la democracia local.

Las alcaldías carabobeñas apenas conservan tímidas competencias, por mencionar algunas, en materia de ornato público, en mantenimiento vial, en prestación de servicios ambulatorios y primarios en salud, en asistencia de emergencias, en policía y, en algunos municipios más que otros, la administración de centros de educación inicial. Todo eso está, o funcionando muy mal o simplemente dejó de funcionar. De hecho, ni siquiera se puede honrar los contratos colectivos de los funcionarios públicos y eso ha incrementado tanto el ausentismo laboral como la renuncia de muchos servidores públicos.

Lógicamente, quienes más sufren este desmantelamiento institucional son los ciudadanos. Las alcaldías son, en estricto sentido constitucional, el gobierno más cercano a la gente y es la instancia que primero puede constatar la realidad que se vive en la calle. Pero los alcaldes oficialistas, viven en la dimensión desconocida, en una burbuja de indiferencia brutal, eso ni siquiera les permite colocarse en primera fila reclamando los recursos necesarios al gobierno nacional para atender a la misma gente que los eligió.

Algunos se escudan, aquellos que por lo menos se toman la molestia de responder a los reclamos, que esto o aquello “no es su competencia” sin percatarse que el pueblo no les reclama una clase de derecho administrativo, les reclama ser líderes al servicio de la ciudadanía y fungir como vocero de sus dolores colectivos. Estamos presenciando el fin de las alcaldías, quizá no sea casual, es lo que viene con la constituyente, con una nueva constitución para la destrucción nacional. A esa Cubazuela le diremos que no, de manera enérgica y decidida, sin titubeos. No es solo salir de maduro, es salir de este sistema, que ha destruido todo lo construido por la democracia.

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