El legado de tres grandes escritores (2394649)

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El periodista Albinson Linares tiene razón, los Jueves Santos son un  caliche  así llaman en las salas de redacción las noticias de poca relevancia-, y pocas veces pasa algo que trastoque las cosas. Pero el 17 de abril de 2014, la muerte de Gabriel García Márquez cambió la monotonía del día. El ganador del Premio Nobel de Literatura 1982, tenía 87 años.

Los alrededores de la casa número 114 de la calle Fuego, al sur de Ciudad de México, se llenaron de fotógrafos, camarógrafos y periodistas, prestos a reportar al minuto, todo cuánto ocurría afuera de la residencia colonial, de muros de piedra y ladrillos, forrados de enredaderas donde Gabo vivió sus últimas décadas.

Así lo describe Albinson en la crónica titulada La tarde que murió el escritor más querido del mundo, que publicó ayer Prodavinci.com. Ahí narra lo que pasó ese día afuera de la casa de Gabo y en la funeraria, desde su experiencia y la de, por ejemplo, Arturo López, fotógrafo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes de México. También cuenta la tristeza de la vecina de Gabo que se abrió paso entre el tumulto de reporteros y policías para dejar en la puerta de su casa una flor amarilla, como las que llovieron en Macondo cuando José Arcadio Buendía, personaje de Cien años de soledad, murió.

Y la de José Luis Santiago, El Mago veinteañero que conoció por casualidad, al ya viejito García Márquez, mientras ambos miraban el mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda de Diego de Rivera, ese día prometió al escritor que averiguaría dónde vivía para enseñarle sus trucos porque, dice el joven,  la magia es vida y él necesitaba eso. Ése era mi objetivo, darle un rato agradable al maestro, pero no llegué a tiempo .

A la hora exacta: 2:30 p.m.

Albinson incluso precisa la hora exacta en que llegaron a la casa familiares y amigos de Gabo, como el cineasta mexicano Jorge Sánchez, aún cuando la asistente del escritor, Mónica Alonso no confirmaba la noticia.

 A las 2:38 p.m., la locutora Fernanda Familiar tuiteó en su cuenta personal @qtf: Deja de latir el corazón de Gabriel García Márquez , escribe Albinson, pero aclara que todavía en la calle Fuego creían que esto era un rumor, hasta que ocho minutos después, Fernanda volvió a tuitear:  Muere Gabriel García Márquez. Mercedes y sus hijos, Rodrigo y Gustavo me autorizan a dar al información. Qué tristeza tan profunda .

 Nefasto abril

para el mundo de las letras

El 17 de abril de 2014,  entre los miles de seres humanos raptados por La Parca , como escribe Albinson, también estuvo el sonero Cheo Feliciano y la actriz venezolana Mayra Alejandra Rodríguez. Y no terminaba de cumplirse el primer aniversario de la muerte de Gabo, cuando otros dos importantes escritores, fallecieron, exactamente el lunes pasado, Günter Grass y Eduardo Galeano.

En este mismo mes, muchos años antes, también fallecieron la novelista Teresa de la Parra ( 23 de abril de 1936); el ensayista, periodista, diplomático y escritor José Rafael Pocaterra (18 de abril de 1955); Miguel de Cervantes Saavedra (22 de abril de 1616) y William Shakespeare ( 23 de abril de 1616).

Günter Grass

siempre en el ojo del huracán

Günter Grass era de origen polaco, falleció a los 87 años, en Lübeck (Alemania). En 1999, recibió el Premio Nobel de Literatura, ese mismo año ganador del Príncipe de Asturias de las Letras; su novela El tambor de hojalata (1959) lo posicionó como uno de los mejores escritores europeos de su generación.

Siempre estuvo  en el ojo del huracán , como señala Patricio Pron, también en Prodavinci.com, figuró como intelectual crítico que concebía a la literatura como una forma de hacer política e imagina a la política como un ámbito presidido por la libertad estilística de la literatura. Y más aún, creía que la tarea de la literatura era formular verdades escondidas.

 Cuando parecía que al fin el viejo león descansaría -Patricio- sigue se situó con más fuerza en el centro de la polémica con su denuncia de los crímenes cometidos contra la población civil en la Segunda Guerra Mundial en su novela A paso de cangrejo (2002) y la admisión de que en su juventud integró brevemente las SS .

Esa revelación le costó fuertes críticas, pues  aunque se sabía que solo estuvo unos meses en el ejército como auxiliar de artillería y luego en la milicia, pero no que los batallones organizados para la guerra por los nazis lo hubiesen reclutado como soldado aún en edad escolar. Teniendo en cuenta el breve período que sirvió al ejército y la edad que tenía cuando eso, salieron en su defensa Miguel Sáenz, su traductor, y Mario Vargas Llosa.

Eduardo Galeano y  Las venas abiertas de América Latina

Justo un día antes de que su última obra saliera al mercado, titulado Mujeres, el periodista y escritor Eduardo Galeano falleció a los 74 años en Montevideo (Uruguay), consecuencia del cáncer de pulmón que padecía. En esta ciudad también nació, pero no siempre fue su lugar de residencia, pues vivió exiliado muchos años.

Y es que, en su obra cumbre Las venas rotas de América Latina (1971), analiza la historia del continente desde la colonización europea hasta nuestros días, eso sí, poniéndo énfasis en los abusos cometidos en la región por los imperios colonizadores, en especial Reino Unido y EE.UU. Este ensayo recibió la mención honorífica del Premio Casa de las Américas, pero además fue censurado en Uruguay, y durante los gobiernos de Augusto Pinochet (Chile) y Jorge Rafael Videla (Argentina).

Este libro, sin embargo, fue elogiado por el presidente Hugo Chávez, incluso se lo obsequió y entregó en sus manos al su entonces homólogo estadounidense Barack Obama, durante V Cumbre de las Américas. La lista de sus obras notables la complementan: Memorias del fuego (1982), El libro de los abrazos (1989), Espejos (2008), Los hijos del día (2011), entre otros.

Mujeres, entre tanto, irremediablemente se convirtió en póstumo. Se trata de una antología de relatos publicados en el siglo XX, comenzando con Scherezade, de Las mil y una noche; Juana de Arco, Rigoberta Menchú, Rosa de Luxenburgo, Rita Hayworth, Marilyn Monroe, Frida Kahlo, Camile Claudel, y Teresa de Jesús.

Mantenerlos vivos

a través de su lectura

 Quiero dejarles solo una frase: Creo que las vidas de todos nosotros serían mejores si cada uno de ustedes llevara siempre un libro en su morral . Con esta frase, Gabriel García Márquez concluyó el discurso que ofreció en Santafé de Bogotá (Colombia), el 12 de abril de 1996, a las fuerzas armadas de ese país, a propósito de la conferencia  El Estado de derecho y la fuerza pública , y que está recogido en el libro No vine a decir un discurso de su autoría.

Fue un buen consejo que debe trascender, porque los buenos escritores no mueren entre tanto haya quien los leas. De manera que el desafío ahora es mantenerlo vigente a través de su lectura.

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