El misterioso caso de la cabeza decapitada que hablaba (2092377)

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El caso que a continuaci?n relatamos estremeci? el barrio Santo Domingo Savio de Medell?n, Colombia. Siendo ?sta una zona conocida como “la infame cuna del sicariato”, y con grandes problemas de drogas, prostituci?n y violencia generalizada, al principio, los vecinos no se sorprendieron mucho al ver la cabeza humana empalada en lo alto de una pica de metal pintada de blanco y de unos 7 metros de largo, por donde chorreaba la sangre.

Pero despu?s, cuando los curiosos se acercaron para identificar a la v?ctima, ?el terror inund? sus corazones! La noticia corri? como reguero de p?lvora encendida. Los testigos afirmaban que la cabeza “?estaba viva!” y que lanzaba maldiciones contra todos los que se acercaban a verla.

Era una situaci?n realmente bizarra. Muchos ni se atrev?an a acercarse a una cuadra del sitio donde estaba la cabeza desmembrada de su cuerpo, pero que aun as?, como por un extra?o sortilegio, pod?a vomitar palabras corrosivas para quienes las escucharan.

Algunas personas llegaban de otras zonas de Medell?n en Metrocable, y caminaban largos tramos por el d?dalo de pasadizos de las casas abigarradas, apretadas y muchas veces unas sobre otras a esas alturas de los cerros, como en los barrios de Caracas.

Descollando sobre todo, estaba la imponente figura de fortaleza encajonada de la moderna “biblioteca Espa?a”. En los espacios del complejo, algunos se reunieron para conformar grupos para ir a ver la macabra cabeza. Pero muchos no pasaron de ah?.

Se corri? la especie de que si la cabeza empalada dirig?a su mirada muerta a alguien, y escup?a sobre el desafortunado alguna maldici?n, morir?a en las pr?ximas 24 horas. Otra versi?n indicaba que si alguien le tomaba fotos con tel?fono o con c?mara a aquella abotargada cabeza que chorreaba sangre por la comisura de los inflamados labios, y por los ojos vidriosos y muy abiertos, se llevar?an la maldici?n con ellos.

Fue as? el caso de un hombre que luego de ver directamente la cabeza, ?sta le dijo: “te maldigo. Cerbero te esperar? a las puertas del infierno”. El sujeto en cuesti?n, sugestionado como estaba, corri? aterrorizado cerro abajo y en su desesperaci?n, tropez? y cay? sobre unas cabillas que sobresal?an de una vivienda en construcci?n. Luego de ese horrible episodio, nadie quer?a acercarse al sitio ni por todo el oro del mundo.

La cabeza ya ten?a un d?a entero en el sitio. En el cielo, hab?a un espectral torbellino de zamuros rond?ndola, pero hasta ahora, ninguna de esas aves de rapi?a se le hab?a acercado.

Agentes de la Polic?a Nacional Metropolitana del Valle del Aburr? y su equipo forense llegaron a la siniestra escena para retirar la cabeza del sitio, pero otro evento extra?o ocurri?.

De la boca de la cabeza sali? un grito escalofriante que les puso los pelos de punta a todos los funcionarios. Escucharon c?mo el eco diab?lico rebotaba en las casas y en las laderas de los cerros antes de diluirse en la lejan?a. Estos hombres curtidos, ex militares acostumbrados a echarse plomo con guerrilleros y delincuentes comunes, sintieron que se les aflojaban las rodillas.

Un equipo internacional

Cuando eso suced?a, arribaron al sitio funcionarios de la Direcci?n de Investigaci?n Criminal de la Polic?a Nacional, acompa?ados por dos agentes del Cicpc Venezolano que actuaban en intercambio policial encuadrados en la Interpol Colombia.

Su colega, el agente Jos? Quintana de Bogot?, estaba complacido por trabajar con los agentes para casos dif?ciles Carlos Salinas y Mario Pinto del Cicpc Venezolano. Ellos, a su vez, conoc?an la trayectoria de su par neogranadino y lo sab?an como una de las mentes m?s agudas para resolver cr?menes en toda Colombia.

Al bajar de los veh?culos, la trilog?a de agentes especiales vio las expresiones aterrorizadas en las caras de los PN. Parec?a que estaban bajo los influjos de un maleficio y de no haber sido detenidos, podr?an haberse echado a correr colina abajo. Aun m?s por el incidente de que a uno de ellos, tembloroso, se le hab?a escapado un disparo que sigui? al grito espantoso de la cabeza en la pica.

Maldiciones

tecnol?gicas

Dejando de lado lo sobrenatural, los agentes se concentraron en los hechos. Ellos mismos debieron usar una escalera para bajar la cabeza, que segu?a gritando maldiciones, pero sin mover los labios. No sin estupor, los investigadores descubrieron de qu? se trataba aquello.

En la boca de la cabeza, alguien hab?a colocado una diminuta, pero potente corneta, conectada a un peque?o Ipod metido en la tr?quea de la v?ctima, que a su vez, conectado remotamente a la se?al de un tel?fono, era activado para emitir el escalofriante sonido que escuchaban los lugare?os, que resultaron ser maldiciones tecnol?gicas.

Asombrados por el elaborado ardid, los agentes especiales mandaron rastrear el n?mero de tel?fono sin p?rdida de tiempo, pero aunque consiguieron el smart phone abandonado en una de las casas aleda?as, no consiguieron al asesino.

El tel?fono hab?a sido comprado hac?a 2 d?as en una tienda del centro de Medell?n, y no hab?a datos de importancia en su memoria. Los agentes venezolanos sugirieron rastrear al comprador, quien result? ser la propia v?ctima a quien le cortaron la cabeza con una sierra el?ctrica. Fue identificado como Francisco Pinz?n, comerciante, quien desapareci? misteriosamente luego de haber comprado el aparato.

En la precaria vivienda donde estaba el tel?fono, hab?a muchas cosas del “descuartizador”. Entre otras cosas, lo que s? hall? el equipo internacional contra el crimen fueron bolsas negras como las usadas para meter las bolas de boliche. Era evidente que el criminal iba a buscar la cabeza en la noche, para dejar el misterio en el aire antes de que alguien descubriera c?mo hab?a hecho para hacerla hablar.

Por las huellas dactilares y los restos de comida (empanadas mordidas, botellas de refresco y ?hasta cotufas!), se determin? el ADN del asesino, quien result? ser un hacker llamado “Dart Vader”, muy solicitado por delitos inform?ticos. Este esquizofr?nico hombre, quien ten?a fama de ser un genio en su mundo virtual, hab?a incluso amenazado en varias oportunidades las redes de defensa del Gobierno colombiano, y ahora hab?a querido trasladar sus fechor?as al plano real, sin percatarse de que ambos no eran lo mismo.

Como hacker, era muy dif?cil detectarlo; nunca dejaba huellas, pero en este espantoso crimen f?sico, dej? tantas, que fue f?cil rastrearlo y capturarlo en unos 8 d?as despu?s de que el equipo internacional (donde trabajaron los Cicpc de Venezuela) bajara la cabeza que tanto terror sembr? en los habitantes de Medell?n. Caso resuelto.

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