"El país se ha convertido en una mancha roja de violencia"

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Caracas, enero 8.- Más allá de la connotación política, el color rojo es asociado con la violencia, que se ha convertido en una “mancha extendida a lo largo y ancho de la nación”. Así lo considera un grupo de actores y personalidades de la farándula en un comunicado que entregaron a la Asamblea Nacional (AN) luego de una concentración que empezó a las 10:30 a.m. en la plaza Alfredo Sadel de Las Mercedes, en protesta por el asesinato de la actriz Mónica Spear y su esposo.

En la plaza, las lágrimas de los compañeros de trabajo de Spear -varios de ellos figuras del canal cerrado Rctv- se alternaron con consignas como “no más balas” y exigencias al Gobierno a que asuma la responsabilidad por las víctimas de la violencia.

“Nos movió el dolor, el sufrimiento por las pérdidas que hemos sufrido uno día tras día. Mónica para nosotros era un ángel. Ella solo vino a Venezuela a pasar unas vacaciones, a recorrer su tierra y aquí perdió su vida. Ella es una mártir de este Gobierno”, enfatizó la actriz Belén Marrero, una de las convocantes del acto, que lo difundió a través de las redes sociales.

Responsabilidad oficial

Albi de Abreu, Amanda Gutiérrez, Dayra Lambis, Flavia Gleske, Mari Montes, Rafael Romero y Rolando Padilla fueron solo algunos de los actores y personajes de la farándula que acompañaron la entrega de un comunicado en el Parlamento, en el que hacían directamente responsable al Gobierno Nacional tanto del homicidio de Spear como del alza de las cifras de violencia, en general.

“Hemos querido movilizar en un acto deliberadamente de protesta ante la incapacidad y desmotivación por parte del Gobierno que administra el Estado frente a la violencia criminal”, sostiene el documento, escrito por el actor de teatro y televisión Javier Vidal, en el que también se cuestiona el llamado de otros personajes de la farándula identificados con el oficialismo, como Winston Vallenilla y Roberto Mesutti, quienes pidieron “no politizar” el asesinato de Spear y su esposo.

“Somos artistas, no somos políticos, pero una muerte por violencia en nuestro país y en cualquier otro país del globo terráqueo es un acto político, porque es una afrenta pública, una agresión pública”, sostiene el comunicado, que también insiste en que la actuación de los delincuentes y homicidas se debe, en gran parte, a “que lo que hicieron, hacen y seguirán haciendo, está justificado por un Estado que se hace la vista gorda y utiliza la retórica de la paz practicando acciones de violencia con el grito en cuello y el revolver al cinto”.

“En nombre de las madres”

Diez minutos esperaron los actores frente a las puertas de la AN, exigiendo ser recibidos por sus representantes. Finalmente hicieron presencia en el lugar los diputados Hiram Gaviria (UNT) y María Corina Machado (Independiente), quienes recibieron el comunicado. A esta última se le quebró la voz al sostener que recibía la protesta de los artistas “en nombre de las madres que han perdido hijos víctimas de la violencia. Como diputada, madre y ciudadana acompaño el dolor y la indignación de los venezolanos que hoy exigen seguridad al régimen”, reiteró.

A continuación, el comunicado completo, entregado por los artistas a los diputados de la AN.
Asambleístas:

Nosotros, artistas de todas las Artes, ante todo y primero que todo somos ciudadanos de a pie y a pie hemos venido hasta es- tos espacios.
Nos hemos movilizado un grupo de artistas sensibilizados desde hace muchos años con todo lo que le acontece al país, al pueblo, a los que día a día, noche a noche, no hemos dejado de servirles. Porque eso somos nosotros los aquí presentes: servidores del pueblo. Presentes siempre en los tiempos y espacios de ocio del ciudadano, que después de una jornada de trabajo, de lidiar con el inclemente tráfico y del difícil trayecto que debe recorrer para conseguir artículos de primera necesidad, llega a su casa a descansar, pensar, reflexionar, distraerse, evadirse, imaginar y soñar.

Nosotros los artistas venezolanos somos también ciudadanos de a pie que vivimos día a día la angustia de un país que se ha convertido en una extensa mancha roja de violencia. Utilizamos el color rojo en su acepción periodística de lo que conocemos como la crónica roja. Es decir, la noticia de las muertes por violencia.
Nosotros los artistas, tenemos la suficiente información y sensibilidad para distinguir la muerte de las muertes por violencia. De la inseguridad en que se ha convertido todo el territorio nacional sin excepciones. Sin lamentables excepciones. Se trata de una mancha roja extendida a lo largo y ancho de la nación.
La Muerte, para nosotros los artistas, no necesita de más retórica después de haber interpretado a Calderón y Shakespeare, después de conocer a Goya y Miguel Ángel, después de leer a Cadenas y Ramos Sucre. Después de escuchar el Popule Meus de José Ángel Lamas. Conocemos de la muerte porque todos los que estamos aquí, todos, tenemos un muerto por violencia en nuestras familias, todos, sin excepción, sin carné, sin colores, sin derechas, ni izquierdas, sin arribas, ni bajos. Creemos que la muerte por violencia en Venezuela ha sido la manifestación más igualitaria de la tríada revolucionaria de Robespierre. La muerte por violencia no hace distingos de clase, raza y sexo en nuestro país.

La muerte violenta de nuestra Mónica Spear (actriz venezolana) al lado de su esposo en una carretera del Estado Carabobo es un número más en la larga lista que va completando la más alta estadística de muertes por violencia de América Latina sin vivir en Estado de Guerra declarado. La muerte violenta de esta joven actriz de 29 años de edad que deja a una hija de cinco, quien fue herida en el mismo acto donde vio conscientemente cómo asesinaban a su madre y a su padre, nos llena de tristeza, de mucha tristeza y de indignación. La violencia nunca tiene la razón y en este caso tan particular, la irracionalidad sobrepasa lo salvaje. La muerte de Mónica Spear ha sido un acto salvaje, irracional, agresivo y violento, injusto, que dificulta la posibilidad de mantenernos paralizados en nuestras casas, callados o simplemente quejándonos a través de redes sociales.

Por eso nos hemos querido movilizar en un acto deliberadamente de protesta ante la incapacidad y desmotivación por parte del gobierno que administra el Estado frente a la violencia criminal que se extiende como una mancha roja por toda la nación.

Somos artistas, no somos políticos, pero una muerte por violencia en nuestro país y en cualquier otro país del globo terráqueo es un acto político, porque es una afrenta pública, una agresión pública, una ruptura del orden público. La violencia en Venezuela es institucional. Aunque la violencia pública no nació por generación espontánea en este país, sino que se desplazó sincrónicamente desde los tiempos fundacionales de nuestra Capitanía General, este gobierno revolucionario ha practicado con su verbo y obra la violencia. Ha acelerado la dialéctica de la violencia que genera violencia. La ha aplaudido y la ha alimentado con una fuerza bélica física. La ha convertido, incluso, en estandarte de victorias sobre ideologías, éticas y estéticas. La ha cultivado. Ése ha sido, quizá, unos de los grandes legados de los que ahora adoran en altares a quien nos dejó este país impregnado de violencia. Saturado de violencia. Asqueado de tanta violencia donde "colectivos" y pranes han fundado un Estado       de violencia dentro del Estado que lo genera.

No queremos justificar a los criminales agresores que asesinaron a Mónica Spear y su esposo, (no hay justificación que valga) pero seguro que crecieron, ellos, los delincuentes, alentados y confiados que lo que hicieron, hacen y seguirán haciendo, está justificado por un Estado que se hace la vista gorda y utiliza la retórica de la paz practicando acciones de violencia con el grito en cuello y el revolver al cinto como las viejas películas del lejano oeste.

Venimos hasta aquí a pie, estos ciudadanos de a pie que nos dedicamos al arte del espectáculo y la cultura a clamar ya no solo justicia, sino a exigir -a falta de ruegos- que los que administran el Estado cambien su verbo y sus acciones y asuman posiciones verticalmente diáfanas y claras contra la violencia. Que los componentes de la Cultura y la Educación se dediquen a prevenir la violencia con los lenguajes de la paz y que los entes idóneos del Estado repriman la violencia con la misma mano dura con que la delincuencia está diezmando nuestro país en este supuesto Estado de Paz en que vivimos ¿Ahora pretende una Ministra decirle a la Opinión Pública que en un Estado de Paz una ciudadana de la República debe pagar seguridad privada como de facto la pagamos nosotros a ella y a todos los ministros del extenso tren ejecutivo? ¿Ése es el mensaje de paz de un gobierno de paz? ¿Que tengamos todos los ciudadanos de a pie guardaespaldas privados?

Con todo respeto y en derecho pedimos al Ejecutivo y sus fuerzas defensivas que acabe con la violencia. Que luche abiertamente contra la delincuencia desatada, libre y dueña de la calle, dueña de nuestros tiempos, dueña de nuestros espacios, dueña de nuestra libertad. Dueña de nuestra Venezuela.

Nosotros los artistas, no quisiéramos llegar a pensar que la delincuencia es quien gobierna y legisla a Venezuela.
No a la MUERTE POR VIOLENCIA.

Descansa en paz, Mónica. Rezaremos por ti y lloraremos tu ausencia.

 

 

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