El Parlatino debe ser electo por voto popular

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El Presidente de la Asamblea Nacional, en la sesión del 14 de abril de 2015, señaló que cada Estado puede escoger cómo se eligen sus representantes ante el Parlamento Latinoamericano (Parlatino), correspondiendo al Consejo Nacional Electoral (CNE) decidir esa forma de elección.

La propuesta fue, en tal sentido, elevar el punto al CNE para que éste decida cómo será la elección de los representantes del Parlatino. En concreto, la propuesta es que el CNE decida que la designación de esos representantes pueden ser realizada por la propia Asamblea, de acuerdo con su composición.

La propuesta fue aprobada en la sesión del 14 de abril, sin que se permitiera debate alguno. En consecuencia, ahora corresponde al CNE decidir cómo será la elección de los representantes del Parlatino.

Sin embargo, en realidad el CNE no tiene nada que decidir: en Venezuela sería inconstitucional todo método de selección de los representantes del Parlatino que no sea consecuencia de una elección democrática.

1. Naturaleza del Parlatino 

De acuerdo con el Tratado de Institucionalización del Parlamento Latinoamericano, el Parlatino, como órgano internacional de integración, estará conformado por “los Congresos o Asambleas Legislativas nacionales de los Estados Partes democráticamente constituidos en América Latina, que participarán en el mismo haciéndose representar por delegaciones constituidas pluralmente”.

Es decir: el Tratado del Parlatino no determina cómo deben ser escogidas las “delegaciones” de cada país. Esa forma de escogencia debe ser determinada por cada Estado, incluso cuando el Estatuto del Parlatino reconoce que podrá tratarse de una elección “en forma universal, directa y secreta” (Artículo 5).

2. La Constitución de 1999 

La Constitución de 1999 no regula nada sobre la elección de los representantes del Parlatino. Sin embargo, las bases constitucionales del Estado democrático apuntan a otorgar preferencia al sufragio como modo de ejercicio del derecho de participación ciudadana (Artículo 5 y Artículo 62).

3. El Estatuto Electoral

El Estatuto Electoral del Poder Público, que data de 2000, sí reguló específicamente la forma de elección de los representantes del Parlatino.

Debemos recordar que el Estatuto Electoral fue dictado por la Asamblea Nacional Constituyente para regular las primeras elecciones bajo el imperio de la Constitución. Por ello, ha sido considerado como un acto equivalente a la propia Constitución.

De acuerdo con los considerando de ese Estatuto, “los representantes de Venezuela en los parlamentos Latinoamericano y Andino, respectivamente, deben ser elegidos en forma democrática, de manera directa y transparente por el pueblo”. De allí que, según el Estatuto esos representantes deben ser electos democráticamente.

4. La Legislación electoral

Desde el 2000, en acatamiento al Estatuto Electoral, el CNE ha regulado la postulación y demás elementos para la elección democrática de los representantes del Parlatino.

Diversas Leyes electorales han corroborado este principio.

Así, la Ley Orgánica del Poder Electoral otorga competencia al CNE para organizar las elecciones de los representantes del Parlatino (artículo 33), todo lo cual supone que la escogencia de esos representantes será por vía electoral.

También, el artículo 65 de la Ley Orgánica de Pueblos y Comunidades Indígenas reitera que los representantes del Parlatino -garantizando la participación de los pueblos y comunidades indígenas- “serán elegidos de acuerdo con las leyes electorales que rigen la materia”. Esto, nuevamente, presupone que la designación de esos representantes es electoral.

Por ello, las Normas para Regular los Procesos de Referendos Revocatorios de Mandatos de Cargos de Elección Popular reconocen, igualmente, que esa representación es consecuencia de un mandato de elección popular (artículo 58).

5. El artículo 191 de la Ley Orgánica de Procesos Electorales

Mención aparte merece el artículo 191 de la Ley Orgánica de Procesos Electorales. Según esa norma, “cuando los acuerdos o tratados internacionales legalmente suscritos por la República Bolivariana de Venezuela requieran un proceso electoral para elegir representantes a organismos deliberantes de competencia internacional”, la elección será organizada por el CNE.

Esa norma, sin embargo, solo aplica cuando la elección democrática es establecida en el correspondiente Tratado. Sin embargo, como vimos, el Tratado del Parlatino no determina cómo se seleccionan a los integrantes de ese órgano. Por ello, creo que este artículo no es del todo relevante para resolver la duda planteada.

6. Las elección democráticade los representantes  del Parlatino

Luego de todo lo anterior, puedo concluir que, al menos por dos razones jurídicas, el CNE no puede decidir que la designación de los representantes del Parlatino sea realizada por una vía distinta a la democrática.

La primera razón, es que la propia Asamblea Nacional Constituyente decidió, en el Estatuto Electoral que los representantes del Parlatino debían ser electos de manera democrática. Aun cuando ese Estatuto solo rigió a las elecciones del 2000, se ha reconocido que él tiene rango constitucional. Por ello, puede asumirse que la voluntad del constituyente fue que esa designación fuese consecuencia de una elección democrática. Y el CNE no puede ir en contra de la voluntad constituyente.

La segunda razón la encuentro en las bases democráticas del Estado venezolano y el principio de progresividad de los derechos humanos (artículo 19, Constitución de 1999). Actualmente, como vimos, la designación de los representantes del Parlatino es consecuencia de una elección democrática. Eliminar esa elección directa por un método indirecto de elección sería regresivo al derecho al sufragio. Y la Constitución prohíbe todo trato regresivo a los derechos humanos. Por ello, no puede el CNE eliminar el sufragio como método de elección de esos representantes.

7. ¿Y entonces por quéno hacer una elección democrática?

Pero quizás el tema debería ser abordado de una manera distinta. Es decir, la pregunta no debe ser por qué la designación de los representantes del Parlatino debe ser democrática, sino preguntarse por qué esa designación no debería ser el resultado una elección democrática.

La Constitución de 1999 ha sido interpretada como un Texto favorable a la democracia y a la participación ciudadana. Por lo tanto, allí donde sea posible, debe darse cabida a la democracia y al método primero de expresión de la voluntad popular: el sufragio. Pues no hay democracia sin voto, aun cuando no basta con el voto para que exista democracia.

Por ello, en realidad, no hay ninguna razón para que la elección de los representantes del Parlatino no sea resultado de la soberanía del pueblo expresada mediante el sufragio. De allí que el CNE no tenga, en realidad, nada que decidir.

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