El suicidio de un piloto, ¿una pesadilla evitable?

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Hannover (Alemania), 26 marzo 2015.- Es un golpe para todo el mundo de la aviación: los investigadores aseguraron hoy que el accidente del vuelo de Germanwings con 150 víctimas fue provocado a propósito por el copiloto. Y abrieron así el gran tema tabú en el sector. 

Al revelar el inesperado giro en la investigación del desastre, el fiscal Brice Robin evitó aludir al "suicidio", pero dejó claro que el copiloto se encerró en la cabina cuando el piloto salió y provocó el descenso que acabó con el avión estrellándose en los Alpes franceses. 

"Son situaciones muy particulares que no se pueden evitar", explicó el director de la revista especializada Aero International, Dietmar Plath, sobre una hipótesis extrema contra la que ninguna aerolínea tiene defensa posible: que el enemigo venga de dentro. 

A bordo del Airbus que volaba de Barcelona a Düsseldorf debieron vivirse escenas tan dramáticas como las que se dieron hace un año y medio sobre el cielo de África. 

El 29 de noviembre de 2013, un piloto de un vuelo de Maputo a Luanda derribó a propósito el Embraer 190 que volaba. Murieron 34 personas. 

La investigación posterior reveló que el piloto se había encerrado en la cabina y provocado a propósito el accidente. También entonces el capitán de vuelo golpeó desesperado la puerta de la cabina hasta que el avión se estrelló. 

Son casos en extremo excepcionales, pero su sola posibilidad tiene un efecto enorme en la opinión pública, que se siente especialmente vulnerable ante la idea de que un avión sea derribado justo por aquellos que deben garantizar su seguridad. 

Los pilotos reaccionaron con especial cautela ante lo ocurrido y defendieron como apropiada la única vía prevista para evitar casos como el de Germanwings: las exigentes pruebas, también psiquiátricas, que afrontan los tripulantes para ingresar a una aerolínea y durante toda su carrera posterior. 

El presidente del sindicato de pilotos VC, Ilja Schulz, pidió evitar un debate precipitado sobre cambios en las normas de seguridad. "Tenemos que observar con cuidado qué ocurrió y analizar las consecuencias negativas que tendría un cambio", señaló. 

Sobre la posibilidad de que haya un tercer piloto en la cabina, Schulz comentó que "tampoco aportaría un ciento por ciento de seguridad". 

En la cabina de un avión se da una compleja interacción entre hombre y máquina. La computadora corrige posibles errores humanos de forma inmediata, pero no está preparada para evitar una caída provocada voluntariamente por un piloto. 

Cómo pudo ocurrir esto precisamente en una filial de Lufthansa, la mayor aerolínea europea y una compañía que se enorgullece de su seguridad, es un tema que tendrá que aclararse por medio de una investigación minuciosa y a fondo. 

Mientras tanto, la incertidumbre golpeará no sólo a los familiares de las víctimas, sino también a una industria que ve hecho realidad su peor escenario y deberá aclarar con qué nuevos sistemas quiere evitar que se repita. 

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