"El teatro es el espacio de lo posible" (2240801)

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María Teresa Gertrudis de Jesús Carreño García (Caracas, 1853–Nueva York, 1917), fue una mujer inmensamente apasionada, muy arriesgada, adelantada a su época, y grande. No en vano, nuestro mayor complejo cultural lleva su nombre, y tampoco es casual que sus restos estén en el Panteón Nacional. Pero también, es el reflejo de muchas mujeres de su época y de tiempos posteriores, porque así como tuvo fama y gloria, en su vida hubo muchos infortunios. Así lo asegura, Mariana Gil, presidenta de “Hageo Teatro” y protagonista del monólogo Teresa Carreño, la pasión.

Físicamente no se parecen. Mariana mide 1,50 mts a lo sumo, es muy delgada, de cara alargada y voz suave. Se dice que la pianista, era pequeña, robusta, de rostro cuadrado y voz fuerte. Sin embargo, desde mayo de este año, la joven actriz ha hecho frente a estas diferencias para interpretar el monólogo escrito por Ramón Arturo Guevara y su persona, y dirigido por Alexander Malinowski.

Se han presentado en el Auditorio del Banco Central de Venezuela, la Casa de La Historia Lorenzo Mendoza Quintero, y el Teatro Nacional de Caracas. Y hoy, a las 6:00 p.m., hará lo propio en el Teatro Municipal de Valencia.

Ésta es la única presentación prevista para la capital carabobeña hasta ahora, cuentan con el apoyo del Ateneo de Valencia y el Teatro Municipal. Las entradas se pueden adquirir en taquillas del teatro.

El monólogo es una versión sobre la vida de nuestra pianista, cantante de ópera y compositora, también llamada “la leona del piano” porque decían que tenía una fuerza superior a la de una docena de hombres, y “La Valquiria” como la ópera de Richard Wagner y en honor a los personajes de la mitología escandinava. “La historia es absolutamente verídica”, aclara Mariana.

La vida de Teresa Carreño fue apasionante, de ahí el título de este trabajo. “Era una mujer fuerte, incluso en fotografías de la época se puede ver que desde joven su expresión era muy recia. Lo demás lo tiene que juzgar el público y curiosear más sobre la vida de esta gran mujer”, recomienda la actriz.

Y con su fe manifiesta confiesa: “Con el monólogo Teresa Carreño, la pasión aspiramos, en el nombre de Dios, llevar el contenido de la obra a cualquier lugar, porque para nosotros el teatro es el espacio de lo posible, que va más allá de lo tangible, e incluye lo tangible”.

“Causalidades” de un monólogo

Mariana nació en Valencia. Es hija de Rafael Gil y Sady Guevara. Se graduó en el Colegio Padre Seijas (1995), e hizo siete semestres de Ingeniería en la Universidad de Carabobo. Hace más de 15 años se fue a Caracas. Empezó a estudiar Tecnología Cardiopulmonar (UCV), pero desertó y se cambió a Comunicación Social, carrera que dejó en fase de tesis.

También estudió en la Escuela Superior de Artes Escénicas Juana Sujo, hizo talleres con Noel De La Cruz, Actoral 80 y en Venevisión. “Lo del teatro es lo mío, y el tiempo que Dios me dé vida lo quiero utilizar haciendo teatro. El teatro es universal, no tiene edad, y es lo que pienso hacer por el resto de mi vida”.

Cuando llegó a Caracas, convivía en los espacios del Complejo Cultural Teresa Carreño. “Ella me encantaba pero solo sabía que era pianista y un poco más”.

Ramón Arturo Guevara, entre tanto, ya conocía el trabajo actoral de Mariana, y le planteó hacer los ajustes al escrito que tenía adelantado sobre la pianista para adaptarlo al teatro. “Él no es dramaturgo, pero sí un gran soñador. No tuvo hijos, es viudo, es un hombre muy creyente, escribiente jubilado del Tribunal Supremo de Justicia, extremadamente penoso, no le gusta que diga que este trabajo es suyo, y es mi tío”.

– ¿Por qué hacer un monólogo sobre Teresa Carreño?

– Por muchas razones. En principio era una figura que adoraba Ramón Arturo Guevara y yo también. Además, él es como un cronista que nadie conoce, que guarda las fotos viejas, amante de los objetos curiosos, le encanta leer, es inmensamente cerrado, reservado. Presumo que en alguno de sus viejos libros consiguió la historia de Teresa, aunque nunca le pregunté cómo dio con esto.

La agitada vida

de una extraordinaria mujer

Como plantea Mariana, Teresa Carreño fue una mujer regia y desde temprana edad lo demostró. Hija de Manuel Antonio Carreño (autor del famoso “Manual de Carreño”, y sobrino del maestro del Libertador, Simón Rodríguez) y Clorinda García de Sena y Rodríguez del Toro (sobrina de María Teresa Rodríguez del Toro y Alaiza, esposa de Simón Bolívar).

Sí, nació en una familia acaudalada pero que en 1862 debió emigrar a Nueva York dada la situación político-económica que atravesaba Venezuela, donde vivió en total solo una década (en distintos años) pero nunca se desprendió de su gentilicio natal.

Empezó a practicar piano con su padre antes de los 5 años de edad; a los 6, publicó su primera obra dedicada a su maestro Gottschalk Waltz; a los 9 debutó como solista con la Orquesta Sinfónica de Boston y con la Filarmónica de Londres, y da su primer concierto en la sala Irving Hall de Nueva York; y a los 13, se encuentra con su familia en París, donde conoce a compositores como Maurice Ravel, Claude Debussy, entre otros grandes de la música.

Además de su virtuosismo, tuvo una vida muy agitada. Se casó cuatro veces, según revela Mariana. La primera, fue a los 19 años, con el violinista Emile Sauret. De esta unión nace Emilia Sauret Carreño, pero al matrimonio no le fue bien así que se divorciaron. Esa vez el dolor acompañó a Teresa, pues debió de dejar atrás más que su vida marital. “Pero eso lo diremos en el monólogo”, comenta la actriz.

En 1876, viaja a Boston y conoce al barítono italiano Giovanni Tagliapietra. Se casan ese año. De este matrimonio nacen Lulú (1878), Teresita (1882) y Giovanni (1885).

Mariana no reveló detalles de los matrimonios de Teresa. La información sobre los dos planteados la conseguimos indagando en Internet. La actriz solo se limitó a decir que esta mujer “asumió la crítica contundente del público, porque decidió divorciarse y volver a casarse cuatro veces y decirle al mundo ¿y qué?”.

Teresa Carreño murió a los 64 años, “de cansancio” afirma Mariana. Sin embargo, se dice que en 1917, le diagnostican parálisis parcial del nervio óptico que amenaza con extenderse al cerebro. Le prescriben un reposo absoluto y una dieta. Pero a pesar de haber tomado las precauciones pertinentes, falleció el 12 de junio de ese año.

– Dice que Teresa Carreño es el reflejo de muchas mujeres de su época y de tiempos posteriores, ¿considera que hay algo de ella en usted?

– Me interesaba muchísimo hacer este trabajo porque, como Teresa, soy una mujer apasionada, me encanta la gente y me gusta la entrega. Pero también la mujer que se para a vender jugos desde las 6:00 a.m., que sube escalinatas para ir a su casa en un barrio y tiene 5 hijos, es tan valiente y valerosa como Teresa Carreño. Ella también es una Teresa.

Hageo, teatro y Dios

Mariana es una mujer de fe y tantas veces puede menciona Dios. Su madre le enseñó que “no importa la religión, nuca desdeñes si alguien es cristiano, católico o cree en los elefantes. Simplemente cultiva la misericordia. Ella es muy creyente y está consagrada a Jesús de la Misericordia”. Incluso, una medalla de San Benedicto que le dio su mamá la resguarda.

“Hageo Teatro”, organización que preside, se formó en 2010. Su nombre lo tomó del profeta del mismo nombre, él habló de la reconstrucción del templo. “Creo que el teatro es una reconstrucción del hombre (como templo) a partir de los pedazos. El teatro es sanador, ayuda a los grandes cambios espirituales, a las transformaciones sociales, te comunica. Yo menciono mucho a Dios, y cada vez que termino una función, digo que él es mi mayor director”.

También es muy positiva. “Soy de las que piensa que todo es una oportunidad, que todo es extraordinario y como cada cual es diferente, cuando la diferencia se funde ahí se logra la gloria espiritual”.

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