El terrible caso de los jardineros asesinos y la valiente abuelita (2117431)

Want create site? Find Free WordPress Themes and plugins.

Cuando el se?or Roberto de 50 a?os y su hijo Andr?s de 25 llegaron al apartamento y abrieron la puerta, se consiguieron con la sobrecogedora escena. Por largos segundos el mundo se paraliz? y ellos, temblando de dolor, observaron el cad?ver de la ancianita de 95 a?os tirado en un rinc?n de la sala.

Las ataduras le ataban las delicadas mu?ecas vencidas por el paso de los a?os y los tobillos movidos por decenas de miles de pasos a lo largo de su longeva existencia. Ten?a tambi?n una mordaza de tirro, y los ojos abiertos, que aun muertos, le daban brillo a aquel rostro apergaminado y ben?volo, coronado por una mata de cabellos plateados, con una que otra hebra de negro, vestigios de una juventud pasada.

Sin salir de su estupor, padre e hijo saltaron a tratar de ayudar a la ancianita, aun sabiendo que era demasiado tarde. Llorando desconsoladamente, con la opresi?n aplastante de la tragedia que mostraba su fea mueca.

El se?or Roberto, de 50 a?os, hijo de la anciana, sali? tambaleando del apartamento para avisarles a los vecinos y a la polic?a. Pero Andr?s abraz? el cuerpo delicadamente mientras su rostro se inundaba de r?os de agua salada. “?Mi viejita, mi viejita!”, se lamentaba. Nadie en el edificio parec?a saber c?mo hab?a ocurrido aquel vil asesinato y pronto se tejieron mil conjeturas que lo hac?an m?s siniestro.

Una mujer valiente

y luchadora

Al cabo de una hora de haber sido notificado el lamentable suceso, los agentes para casos especiales del Cicpc arribaron a la escena del crimen ubicada en la parte de un modesto conjunto residencial ubicado en la zona sur de Valencia, estado Carabobo.

El equipo que los apoyaba estudi? el cad?ver in situ y (aunque los resultados ser?an dados a conocer en 24 horas) el pat?logo forense determin? que al menos dos sujetos hab?an atacado a aquella anciana, y que fue brutalmente golpeada. Tambi?n hab?a signos en la estancia de que ella se hab?a defendido con furia, pese a la desventaja de los a?os.

Ese d?a, los agentes Carlos y Mario podr?an haber jurado que pese a la frialdad de haber trabajado tantos a?os con cad?veres, escucharon quebrarse la voz de Frank, el pat?logo, y vieron cerrar sus ojos como para detener las l?grimas que pudieron haber aflorado ante tan triste escena.

Ese d?a se interrog? a varios vecinos y se colectaron los indicios y evidencias. Al parecer, los atacantes hab?an usado guantes, porque no dejaron ninguna huella dactilar. En el apartamento todo estaba “patas arriba”, lo que indicaba que a los b?rbaros que cometieron semejante atrocidad les cost? lo suyo someter a “la abuelita Rosa”, como todos le dec?an.

La mayor?a (por no decir todos) de los vecinos interrogados la describieron como una mujer de alma noble. Luchadora, emprendedora y de una bondad a toda prueba. “La abuelita Rosa” era italiana, hab?a nacido en 1920 en un pueblito pobre al norte de la pen?nsula. Sobrevivi? a la Segunda Guerra Mundial, pues un oficial nazi se hab?a enamorado de ella, por entonces con 20 a?os. Esta noble mujer hizo que aquel fan?tico sacara de su coraz?n al entonces f?hrer Adolf Hitler y decidieran escapar juntos a Sudam?rica.

Rosa lo esperar?a en el puerto de G?nova para iniciar la traves?a. ?l insisti? en ir a buscar a los padres de ella, pero el d?a de la partida, Rosa supo que su amado Heinz hab?a sido fusilado por traici?n y los padres de Rosa, aunque no eran jud?os, fueron fusilados tambi?n por tratar de escapar con el “traidor Heinz”. Con el alma destrozada, Rosa lleg? milagrosamente a Venezuela y aunque queriendo morir, inici? una nueva vida.

Al conocer parte de aquella asombrosa historia, Carlos y Mario (aunque era su deber resolver el caso) tambi?n lo tomaron como algo personal. El mundo y la vida le deb?an a esa ancianita tan sufrida.

Se defendi? a capa

y espada

Al d?a siguiente, en Patolog?a Forense, Frank les hizo un resumen de los estudios. La v?ctima fue golpeada en el rostro, como lo demostraban claramente los moretones en forma de nudillo en su casi transparente piel. Uno de los asesinos la arroj? al suelo y ella se golpe? fuertemente la cabeza. Pero eso no la detuvo.

Con fuerza, pudo ara?ar a uno de sus atacantes, haci?ndole heridas muy profundas, dada la cantidad de tejido que conseguimos en sus fuertes u?as y que determinar? la identidad del asesino haciendo comparaciones de ADN.

Otra de las heridas que le causaron fue la rotura de una costilla que perfor? su pulm?n izquierdo. Esto lo hicieron aplicando una presi?n de unos 80 kilos por cent?metro cuadrado. Es decir, podemos deducir que el sujeto le puso la rodilla en el pecho y parti? su cuarta costilla esternal. Esto le perfor? el pulm?n. Pero. esto tampoco la mat?.

La abuelita muri? finalmente porque posiblemente mientras ella luchaba a capa y espada con el sorprendido y cobarde gordo, el otro us? una barra de metal para golpearla en el cuello y desprenderle las v?rtebras cervicales C1 y C2. Eso la mat?.

Monstruos disfrazados

de jardineros

Esa f?rrea defensa asust? a los asesinos y fue ?sa la raz?n de que el cuerpo, ya inerte, fuera amarrado y amordazado. “Los monstruos tuvieron p?nico a que la viejita se levantara y los enfrentara nuevamente”.

Junto a esa informaci?n y la cotejada por los agentes especiales en la escena del crimen, que inclu?a huellas de zapatos en caf? regado en el suelo, cabellos y hasta unas tijeras de jardineros, se determin? que las declaraciones de algunos vecinos coincid?an al se?alar como sospechosos a los nuevos jardineros, que desde la comisi?n del crimen hab?an desaparecido.

Lo malo fue que el que lo hab?a contratado era el conserje y los datos que le hab?an consignado eran falsos. Tanto nombres como c?dulas y recomendaciones curriculares. El v?deo de seguridad serv?a solo para constatar que en efecto uno de los asesinos era un gordo, pero el material era de tan mala calidad que por m?s filtros que se les pusieran a las im?genes, no se podr?an obtener rostros.

Pero al fin la justicia triunfar?a. Con las descripciones f?sicas de los sujetos dadas por los residentes del conjunto residencial y del mismo conserje, se hicieron retratos hablados y en las bases de datos del Cicpc la b?squeda se redujo solo a 7 tipos, dos de los cuales viv?an no lejos de la escena del crimen.

El d?a en que fueron a por ellos, al ver llegar al gordo asesino, se le vio la mejilla ara?ada. Solo hab?a que detenerlo y pedir a la fiscal hacerle una prueba de ADN para que pagara por su monstruoso crimen. El sujeto quiso oponer resistencia, pero al ver la furia encendida en los ojos de los Cicpc por lo ocurrido a la abuelita Rosa, se rindi? cobardemente antes de que le dieran la paliza de su vida. Dijo que hab?an logrado entrar al apartamento de la abuela, pidi?ndole agua. Que el d?a en que la supieron sola, tambi?n le pidieron agua, pero que ella, en vez de eso, les hizo hasta cafecito.

El gordo asesino y su malvado secuaz fueron acusados y condenados. No ten?an perd?n de Dios ni de los hombres. Ahora est?n tras los muros de la prisi?n en su infierno personal, donde pagan en vida lo que todav?a les falta pagar m?s all? de la muerte. Caso resuelto.

Did you find apk for android? You can find new Free Android Games and apps.
Compartir