En las minas de Guayana corre más sangre que oro

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9 marzo 2015.- Las situaciones irregulares que se han presentado en las minas ubicadas en Guasipati, Tumeremo, El Callao, El Dorado y El Manteco han creado un inmenso pesar en centenares de familias que ven partir a alguien de su entorno y jamás vuelve para narrar sus últimos minutos.

Para esta fecha, ya son miles de personas que han sido asesinadas durante los años que lleva la guerra que existe en los municipios del sur del estado Bolívar, entre los que no solo hay venezolanos, sino también hombres de nacionalidad colombiana, guyanesa y brasilera que vienen buscando una mejoría económica en sus vidas, ingresando por los caminos verdes a este territorio.

Las denuncias por personas desaparecidas y asesinadas en las zonas mineras del Estado son muy frecuentes. Hay quienes afirman que existen fosas comunes en la que bandas armadas entierran los restos de aquellos que matan para apropiarse del oro que otros han extraído durante su labor. El robo del material precioso generalmente se suscita con homicidio cuando el minero no paga “vacuna” a los criminales que controlan el sector.

Muchas de las víctimas se convierten en polvo y sus restos son lanzados en un hoyo. A estas “zonas ilegales” solo ingresan ciudadanos con deseo de obtener una fortuna para mejorar su calidad de vida y por otro lado pandilleros con armas de alto calibre para adueñarse de lo que no han cosechado.

En las minas impera la “ley del revólver” como en el viejo Oeste. Para las autoridades policiales las minas son territorios prohibidos, solo ingresa el Ejército, pero bien pertrechado y solo en ocasiones especiales, momentos que expertos del Cicpc deben levantar un cadáver.

El Gobierno no ha tomado en cuenta la magnitud de la minería ilegal que acontece en estos lugares, ninguna autoridad toca este tema, posiblemente porque muchos altos funcionarios se benefician del precioso metal que posteriormente es negociado en mercados internacionales.

Sobrevive el más fuerte

Existen nombres muy famosos en el entorno criminal que opera en el estado Bolívar, entre ellos el fallecido “Gordo Bayón” y “el Chingo” quien fue capturado y privado de libertad. Además de estos antisociales con un extenso prontuario delictivo, existen otros que quizás fueran sus aliados o enemigos.

Durante los últimos meses, los nombres como “Arquimidito”, “el Payaso”, “Capitán”, “Juancito”, “el Morocho”, “el Danielito” y “el Congo” han sonado con extrema fuerza. Presuntamente sujetos que responden a estos apodos serían los cabecillas de los grupos armados que lideran el control de las minas del sur del Estado. Todos estos hombres y sus compañeros posiblemente sean los ejecutores de la gran mayoría de los homicidios.

En el caso de “Juancito”, presuntamente es el cabecilla de una banda que domina los sectores entre el kilómetro 88, Las Claritas, Santa Elena y San Isidro, labor que ejerce junto a “Humbertico”. En el caso de “el Payaso”, lidera algunas minas de Guasipati, zona que se disputa con “el Danielito”, quien quedó de jefe luego que “el Chingo” fue capturado por cuerpos policiales.

“El Danielito”, fue elegido por el mismo “Chingo” para seguir su mandato en El Dorado, El Callao y Guasipati, pero posiblemente “Danielito” decidió darle la espalda a su líder y gobernar bajo su propias órdenes; situación que pudiera ser generadora de problemas sumamente sangrientos.

Ahora bien, “Capitán” es “causa” de quien en vida tuviera el alias “Gordo Bayón” y es un delincuente plenamente identificado, razón por la que la ciudadanía ha manifestado su descontento con el hecho de que siga en libertad.

Los moradores del Sur han cuestionado en múltiples oportunidades casos como este, porque simplemente no entienden cómo los que deberían ejercer el orden se han respaldado argumentando que las armas que poseen estos grupos criminales son más peligrosas que con las que cuentan ellos para su labor. Además afirman que las bandas delictivas tienen “más personal” que ellos. ¿Miedo o causa?

El armamento

Una foto que se filtró en varios medios de comunicación regionales en la que un hombre sin signos vitales que posiblemente fue abatido durante un enfrentamiento en Las Vainitas tiene en su costado un fusil R15. Lo que genera la interrogante de cómo llegan tantas armas y de ese calibre a las zonas mineras si durante el camino hay diferentes puntos de control de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB).

Trascendió que luego del asesinato del hombre que no posee identificación, pero que posiblemente pertenezca a una de las bandas que lidera el sector minero, una guerra se haya desatado en varios lugares del Sur. A raíz del suceso, los celulares inteligentes fueron confiscados en la zona, en tanto que los custodios de las minas utilizan comunicación satelital.

Presuntamente ese individuo de contextura gruesa y tez morena, falleció durante un enfrentamiento que ocurrió en la mina Las Vainitas el pasado jueves 26 de febrero entre sujetos del grupo criminal de “el Congo” con el Ejército y la GNB. “el Congo” es un delincuente de alto calibre que ya cuenta con registros por el delito de homicidio.

El intercambio de disparos que según cuentan los pobladores de la zona, “va más allá de lo real porque se salió de control”. El suceso pudo estar en desarrollo por varios días. Supuestamente dejó personas fallecidas en Cicapra, Florinda, y Las Vainitas y las cifras de desaparecidos se desconocen.

Ese enfrentamiento que ha generado múltiples matrices de opinión, además de ser desmentido por funcionarios gubernamentales, parece ser más real que ficticio. Es fácilmente deducible que políticamente no es conveniente para ningún ente estatal que una situación de esa magnitud ocurra.

Lo cierto es que el hecho irregular que se desarrolló o quizás aun continúa en desarrollo por la posible situación de rehenes en las minas de Las Vainitas y Cicapra, podrán desmentirla los gobernantes a quienes no habitan en zonas aledañas, pero a quienes han sido espectadores y han informado sobre el suceso nadie los puede engañar.

Según cifras oficiales, solo hay una persona fallecida, el hombre hallado con el fusil, sin embargo los reportes de decenas de personas fallecidas y otras desaparecidas, no se han dejado de manejar de manera extraoficial. Trascendió que los cuerpos de los caídos están siendo trasladados a El Tigre estado Anzoátegui y a Maturín estado Monagas.

El único pronunciamiento lo han hecho fuentes ligadas al gobierno regional, aún el alto mando del Ejército, Guardia Nacional Bolivariana o Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc)? Todos simplemente lo han manejado como un rumor.

Viejas rencillas

El control de las minas es algo que data desde hace muchos años, pero es conveniente reflejar los más cercanos a esta fecha. El pasado 23 de diciembre del 2013, Naida Devera, Jhonny Pompilio, Ramón Gregorio Ortuño, Oselmo de Oliveira, Raimundo Medeiro Da Silva, fallecieron en un enfrentamiento en San Miguel de la Pelota, municipio Sifontes.

El 1 de enero del 2014, fueron seis las personas fallecidas luego de un intercambio de disparos por oro en El Perú, municipio El Callao. Oswaldo Juárez Martínez, Isaías Juárez Martínez, Albert Andrés Roberto González, Eduardo Martínez Aular, Alfredo González, Bélgica Yusleidi Pacheco Díaz, murieron tras recibir múltiples impactos de proyectil.

La cifra aumentó notoriamente el 17 de enero de ese mismo año cuando fueron ejecutados 13 ciudadanos por la guerra en las minas. Los caídos respondían a los nombres de José Antonio Castro, Juan Carlos García Solías, Luis Alberto Medina Díaz, Jorge Luis Medina Díaz, Efraín Brito González, Pedro Santilla, Jhonny José Arismendi Gaspar, Anderson Rafael Jiménez Blanco, Pedro Junior Sardiña Navarro, Noel José Ortega, José Luis Reyes Peña, Josmar José Carpintero Márquez y Norberto José Montes Lereico.

Acribillado

Los dantescos y aislados asesinatos también se registran en los municipios del sur del estado Bolívar. El control minero es apuntado como el generador de homicidios en la zona, eso, acompañado de la ineficiencia policial que existe.

El martes 24 de febrero, fue brutalmente asesinado Javier Francisco Evans, de 29 años de edad, quien falleció luego de recibir no menos de 16 impactos de proyectiles en todo el cuerpo. Personas que trabajaban con él explicaron que Evans estaba terminando de extraer el mineral precioso, cuando fue abordado por varios sujetos.

“Estaba separando las piedras, lavándolas, lo agarraron con todo y materiales, se lo llevaron a una zona boscosa para asesinarlo, luego se fueron como si nada del lugar, por ahí, eso es así, sin ley, sin respeto, sin valores, se ha perdido todo en las minas”, manifestó un minero de la zona.

De igual forma aseguró que existen otros centenares de homicidios que no se registran por funcionarios policiales o medios de comunicación, porque los matan y lanzan a fosas comunes de las que se desconoce su ubicación exacta. ¿Rumores o verdades?

Las Cifras

Muchas son las personas que posiblemente hayan perdido la vida durante el enfrentamiento

1 solo hombre abatido han reportando las autoridades

1 noticia que es manejada como rumor

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