"Escribir es lo mejor que sé hacer"

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El 2013 fue un buen año para el narrador Fedosy Santaella, pues resultó ganador del Concurso de Cuentos de El Nacional con "Taxidermia" y figuró entre los nueve finalistas -de un total de 476 participantes- del Premio Herralde con "El dedo de David Lynch". Además, publicó su más reciente obra, cuya historia "al principio apunta a lo detectivesco, pero termina en un gran delirio gótico". 

Se trata de "En sueño matarás", una novela que: Se caracteriza por tener varios niveles de lectura; está construida a partir de una serie de sueños que tuvo hace 6 ó 7 años; cala en la literatura negra, "género que he manejando a mi antojo", dice Fedosy; y cierra la trilogía conformada por "Rocanegras" y "Las peripecias inéditas de Teófilo Jones".
Aunque están vinculadas por ese hilo conductor narrativo, cada novela se aleja poco a poco de éste hasta volverse "más libre y delirante", es decir, "cada vez estoy más cerca del manicomio", comenta Fedosy con el sentido del humor mordaz que lo caracteriza, mismo que utiliza para decir que solo "en sueños y escribiendo mataría".

Y pese a que escribe sobre asesinatos, muy en serio condena las muertes violentas. Para muestra un botón, en su cuenta Twitter @Fedosy -en la que es muy activo- escribió "Mónica Spear somos todos", a propósito del atroz homicidio de la ex Miss Venezuela y su ex esposo Thomas Berry, ocurrida después las 10:00 p.m. del pasado lunes, en la autopista Valencia – Puerto Cabello.

Profesor universitario, escritor de cuentos, novelas y poesía. Desde 2001 ha publicado las obras "Cuentos de Cabecera", "El Elefante", "Postales Sub Sole", "Fauna de Palabras", "Historias que espantan el sueño", "Rocanegras", "Piedras Lunares", "Miguel Luna contra los extraterrestres", "Pasapuertas", "Cuentos sin palabrotas, antología de cuentos venezolanos", "Las peripecias inéditas de Teofilus Jones", "Ciudades que ya no existen" e "Instrucciones para leer este libro".

Confiesa que asume la literatura como "una de las razones principales para seguir vivo", pues considera que escribir "le da sentido a la existencia", además afirma que "no sé hacer otra cosa más que escribir, y hasta eso lo hago mal -expresa con ironía- pero es lo mejor que sé hacer".

Un "bicho raro" de Puerto Cabello
Nació en Puerto Cabello en 1970. Ahí comenzó su aventura literaria, eso sí, en soledad, pues cuando vivía en la ciudad cordial de Carabobo, dice que era "un bicho más raro de lo que soy ahora", que oteaba el horizonte buscando a alguien que le gustara leer y escribir como a él, pero no lo consiguió y terminó por creer que formaba parte de una "cofradía secreta" cuyos miembros no se conocen. A los 17 años, se mudó a Caracas.

Sin embargo, reconoce que a Puerto Cabello le debe la magia que le motivó a adentrarse en la literatura. "Esta ciudad tiene la particularidad de estar muy cerca del mar, que es una especie de virus que se mete en el alma y te transforma, además de ser tan antigua, con prestigio, y ese elemento histórico también crea una magia que se adentra en cada quien".

Tanto cariño por esta ciudad no es en vano, pues Puerto Cabello recibió a su abuelo -y tocayo- Fedosy, quien era de origen ucraniano y un gran contador de cuentos; además, ahí se escudriñó la primera biblioteca que visitó, la de su padre Víctor; y actualmente residen su madre Nadia y toda su familia. "Puerto Cabello creó a este ser solitario que leía y escribía, que pertenecía a esa cofradía, a la sociedad de los bichos raros", comenta con cierta nostalgia.

Un escritor onírico entre autores ascéticos 
Las historias Fedosy giran en torno a lo onírico, a la oscuridad, y la locura. No obstante, sostiene que actualmente los narradores se han profesionalizado, esto implica un tanto de seriedad en su producción gracias a la utilización ascética de la escritura y el raciocinio, que son recursos que utilizan por excelencia  los poetas. En síntesis, "hay una concepción contemporánea del escritor muy ascética", sentencia.

De manera que, "decir que uno ha creado una historia a partir de sus propios sueños suena extraño y la gente cree que uno está loco, pero resulta que esto forma parte de una tradición de la escritura que hoy se ve un poco rara, y quizá se deba a esa forma ascética que se procura en la postmodernidad para algunas cosas".

De lo detectivesco al delirio gótico
Cuando Fedosy empezó a escribir esta novela "sin estar muy seguro hacia dónde iba", poco a poco fue incluyendo esos viejos sueños que no anotó, pero tuvo muy presentes por varios años, hasta conformar una historia que "al principio apunta a lo detectivesco, pero termina en un gran delirio gótico".

– Dice que esta novela tiene varios niveles de lectura, explique. Además comente de qué trata

Desde la anécdota, básicamente la historia se desarrolla en una gran casona, ubicada en el medio de un lugar indeterminado en el tiempo y espacio, sobre unas planadas cercana a un pantano. Ahí vive un grupo de personas decadentes, que están en constantes celebraciones y son inmortales, por lo tanto, no pueden salir de la casa, como ocurre en "El ángel exterminador" de Luis Buñuel. De hecho, la portada del libro es un ángel exterminador del Cementerio de Comillas, España.

Esa inmortalidad se las impuso el dueño de la mansión, El Pantocrátor, quien es uno de los narradores de la historia. Pero estos inmortales son sorprendidos por el fallecimiento del mayordomo, lo cual contraría el cliché de las novelas detectivescas, que lo ubican como asesino por excelencia. Su cuerpo es hallado en la biblioteca aunque luego desaparece.

Esto conmociona a los personajes, sobre todo a El Pantocrátor, pues siente que la muerte se coló en la casa y se propagará como una enfermedad, así que llaman a un detective para que averigüe qué pasó, pero para el dueño de la casa este sujeto también traerá consigo "tiempo", que es una suerte de enfermedad para ellos.

Paralelo a esto, hay una mujer que vive en el mundo de los sueños, y se narra su historia con un jazzista discípulo del gran John Coltrane, que por casualidad traspasa ese mundo onírico hasta una casa donde vive La Madame y una serie de niños. 

Hay otro personaje que también narra la historia. Se trata de un loco que vive en una caja de cartón a las afueras de la aldea cercana a la casona, y tiene un televisor en la cabeza, en el que -al mismo tiempo- vive otro personaje llamado El hombrecito pulga, un ser lleno de odio que intenta gritar y despotrica a todo aquel, pero es tan tímido que no se atreve a hacerlo hasta que conoce a Hanussen, quien lo enseña a dominar las masas, así que sale a la aldea, se convierte en un ser de carne y hueso, y comienza a revelar a los aldeanos en contra de los inmortales de la casona.

– Se trata de una historia compleja cargada de metaliteratura…
Sí, pero todo eso que parece delirante o está desmembrado se va juntando al final de la novela. En todo caso, el tema central es una gran excusa para hablar de ese vacío existencial que sentimos los seres humanos y que tratamos de llenar para darle sentido a nuestras vidas con destellos de inmortalidad, ya sea a través de la religión, el arte, el amor, los vicios o las ansias de poder.

Por otro lado,  hay una parte de la historia en que El Pantocrátor se detiene frente a su biblioteca sin recordar los libros que están allí porque procura el olvido como una forma de inmortalidad budista, pero empieza a leer los títulos y sus autores formando una gran lista que incluyen los grandes referentes literarios que inspiraron esta novela.

Cuentos, humor negro y poesía para 2014
Acaba de comenzar el año y Fedosy prepara un libro de cuentos que estima publicará en febrero próximo con El Nacional, el cual trata sobre relaciones con las terceras personas, ya sean la pareja, amistades, "el cuerpo, la mente y la vida misma". Solo adelanta que la historia tiene un toque fantástico, de humor negro. Además, trabaja en un proyecto de poesía que "en algún momento espero publicar".
 

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