Estimada Alta Comisionada @mbachelet

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Excelentísima alta comisionada, su visita a Venezuela es una demostración del interés de la comunidad internacional en la crisis que vive nuestra nación. Lamentablemente, su visita no será la suficientemente extensa como para poder conocer las dimensiones catastróficas que suponen la documentada Emergencia Humanitaria Compleja que sufrimos y la usurpación del poder perpetrada por la dictadura militar. De tal modo, que por medio de esta carta pública trataré de brindarle algunos apuntes útiles para tomarle el pulso a nuestra difícil realidad.

En Carabobo, uno de los estados con una histórica vocación industrial, la crisis no puede ser atribuida a las sanciones aplicadas contra el gobierno por parte de los EEUU por la violación sistemática de derechos humanos, al contrario, tras 20 años de confiscaciones, voracidad fiscal, legislación punitiva, desinversión y desmantelamiento del equipamiento urbano, los establecimientos industriales se han reducido a su mínima expresión. Esto implica varios efectos, a saber: desempleo e informalidad laboral, improductividad, escasez de productos, mercados negros, inflación, destrucción del poder de compra del salario y pobreza.

Por su parte, los servicios públicos (agua, electricidad, recolección de basura, salud, educación, entre otros) se encuentran en franco desmantelamiento. Al punto en que nuestras ciudades, como Valencia, Guácara y Puerto Cabello, parecen haber sido destruidas por una guerra. Pero esa guerra no ha existido, estos efectos han sido responsabilidad de una gestión de gobierno no sometido a los controles democráticos, ni a la rendición de cuentas y opacidad administrativa endémica.

Le recomiendo preguntarle a los personeros de la dictadura militar ¿desde cuándo no asiste un ministro rendir cuentas al parlamento? Y otra pregunta ¿cuántos presupuestos nacionales no han sido presentados a la Asamblea Nacional? Si recibe respuesta a esas interrogantes podrá detectar similitudes aterradoras entre la dictadura militar venezolana y la dictadura militar chilena. Fundamentalmente, los regímenes de facto son una gran mascarada para la corrupción, algunas se hacen para «salvar a Chile del comunismo» y otras se ejecutan «en contra el imperialismo norteamericano» pero sus resultados son siempre los mismos: autocracia, miseria, persecución, presos políticos, exilio, tortura y muerte.

Hoy existen más de 700 presos de conciencia, su delito es pensar. Un caso particularmente escandaloso es la prisión del vicepresidente de la Asamblea Nacional, Edgar Zambrano, militante de Acción Democrática, un partido miembro de la Internacional Socialista. Algún eminente psiquiatra, devenido en ministro de comunicación, podrá decirle que esta carta es una demostración de «Libertad de prensa», si ello llega a ocurrir, pregunte  ¿cuántos medios independientes existían en 1998? y ¿cuántos existen hoy? La investidura de su cargo merece que usted reciba una respuesta fundada en la verdad.

Esto arriba mencionado, corresponde  a la violación sistemática de los derechos civiles, políticos y económicos de los venezolanos por parte de quienes hoy detentan el poder.  Pero si usted altísima comisionada se da un paseo por nuestros principales hospitales del país, encontrara allí, una de las mas dramáticas situaciones que vivimos a diario: La violación del derecho a la vida, a la salud, a una atención digna,  al agua potable, este ultimo un problema gravísimo de toda la región centro norte del país.

Hoy nuestros hospitales públicos representan el 90% de las instituciones de salud en el país, el 80% de ellos están en condiciones deplorables, cerca del 90% no tienen o lo tienen dañado equipos de imagenológica, por lo cual nuestros pacientes deben correr a los pocos equipos que quedan en el sector privado a realizarse sus estudios. Existen  90% de fallas de insumos médicos y medicinas, fallas de suministro eléctrico y agua. Recientemente una noticia recorrió el mundo la muerte de niños en uno de los hospitales más emblemáticos del país como lo es el JM de los Ríos. Pero eso ocurre a diario en nuestros centros de salud y en la calle.  Esta revolución corrupta ha logrado el milagro de que existan hospitales que ya no tienen ni pacientes ni camas en sus salas porque han sido abandonados por los que hoy están en el poder. Nadie escapa a esta severa crisis de salud, ningún sector del país. Esta aseveración es cierta: En Venezuela ya no existe salud pública  gratuita, el que asiste a un ambulatorio u hospital debe comprar la mayoría de los insumos y medicamentos que necesita.

Estimada Alta Comisionada, esta crisis padecida por los venezolanos pudo haber generado una reacción violenta de quienes se sienten justamente víctimas. Sin embargo, lejos de ello, la alternativa democrática, representada por nuestros diputados de la Asamblea Nacional, está comprometida con una solución pacifica, constitucional y electoral. Hemos planteado insistentemente un proceso de reencuentro nacional, basado en el perdón y en la justicia transicional. Espero que sus buenos oficios puedan facilitar los canales políticos necesarios para resolver esta crisis con consecuencias regionales obvias.

@rubenlimas

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