Los eunucos de la justicia (2134789)

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“El comunismo no es amor. El comunismo es un martillo que utilizamos para aplastar al enemigo”. Mao Tse Tung (1893-1976), fundador del Partido Comunista, gobern? China durante 25 a?os, durante los cuales perdieron la vida millones de chinos.

Qu? dif?cil escribir con serenidad cuando a esta hora las bombas lacrim?genas son regadas indiscriminadamente en perjuicio de ancianos y ni?os que sacan asfixiados. Cuando estudiantes acompa?ados por la sociedad civil se baten en las calles para demostrar que mientras m?s represi?n haya, m?s protestas alzar?n su voz en las ciudades venezolanas.

A esta hora una familia en Margarita reza mientras su hijo lucha por su vida en un quir?fano: otro joven estudiante baleado, como casi todos, en la cabeza. Certeros tiradores que apuntan a matar para callar las voces que les gritan que la teta que exprimen a cambio de sus mercenarios servicios, est? por extinguirse por voluntad de un pueblo cansado de tanto abuso, de tanta mentira, de tanta maldad.

Una semana m?s en la vida de un pa?s que se agita convulsivamente sin que su gobierno haga el menor caso del grito que desde hace a?os le llama la atenci?n. El problema de uno ya se convirti? en el problema de todos sin que el color pol?tico impida la inmensa arrechera de saberse due?os de un gran charco de petr?leo del cual disfruta solo un grupete de desalmados mientras la inmensa mayor?a muere de mengua.

Aunque el fanatismo pol?tico, la cortedad intelectual o tal vez una limosna en forma de misi?n impida decirlo en voz alta, el chavismo hace las mismas colas o tal vez peores que la oposici?n para comprar los alimentos, gas, son atracado por lo menos dos veces al mes por malandros en la buseta y encima tener que dar gracias a Dios porque no te mataron. El sueldo no alcanza, la mayor?a est? condenada a vivir alquilada porque pueden salir ra?ces si esperas por la misi?n Vivienda; imposible comprar un carro. Las vacaciones son un lujo cada vez m?s raro y la inseguridad encierra a todo el mundo al atardecer. Se han acabado las fiestas, ya nadie est? para eso. La calidad de vida del venezolano viene arrastr?ndose desde hace a?os en este fango revolucionario que tiene las almas contaminadas de una pesadumbre y un rencor que eran ajenos al esp?ritu festivo y amiguero de los venezolanos. La desconfianza se ha instalado en las sombr?as existencias.

Los venezolanos perdimos nuestro pa?s desde que una parte decidi? con sus votos que quer?an ser gobernados por un militar golpista, sin educaci?n, modales ni academia. No sigo hablando de los atributos que le adornaban porque no se debe hablar mal de los muertos. Pero el finado dej? lo que llamamos una tronco de herencia: un heredero incapaz de guindarse derecha la banda presidencial, un rico pa?s hecho una ruina, un tutelaje castro comunista ahora empoderado y como dijo el capit?n de la AN, unos locos que ya no tienen quien los controle, porque el loquero -pese a la gritadera de que vive- se muri?, est? enterrado no sabemos d?nde, pero no volver?. Ese s? que no volver?.

El pa?s est? militarizado, los actos del gobierno son militares, los uniformados son los due?os del pa?s, disfrutan el mando mientras los revolucionarios tratan de gobernar divididos por sus intereses y sus miedos, vigilantes de sus parcelas, dispuestos a sacrificar la vida de miles de venezolanos para perpetuarse. As? lo hizo Fidel, as? lo hizo Gadafi, as? lo hacen todos los que quieren estar para siempre en el poder, no solo como un ejercicio autoritario sino para reservar sus bienes e impedir investigaciones sobre su proceder.

Venezuela ya es una copia de Cuba. Todo sigue la misma f?rmula: 1) Fuerza Armada a favor, engullendo las prebendas vorazmente a cambio de sus servicios 2) Poderes c?mplices de cuanta fechor?a sea necesaria para tener bien sujeto el pa?s. 3) Delincuentes, mercenarios, sapos, francotiradores, bien pagados y con garant?a de inmunidad, para que aterroricen a quien se alce. 4) Econom?a destruida y empresa privada minimizada, para que los ciudadanos vivan mendigando del gobierno, como ?nico proveedor de sus necesidades.

El modelo castrocomunista adopta leyes que obligan a los ciudadanos a cumplir patrones que lo hacen esclavo del r?gimen: 1) Sus hijos son ideologizados con libros, canaimitas, canticos y publicidad que los hace adoradores del finado, como hilo conductor del sometimiento. 2) Los ciudadanos son quebrados por hambre y necesidad: si apoyas al r?gimen est?s bien. Si no, ni agua. 3) Las leyes revolucionarias bloquean las libertades b?sicas: expresi?n, circulaci?n, actividades econ?micas. 4) Las universidades son arrinconadas para que se sometan a lo que es el opuesto de su raz?n de ser: el pensamiento ?nico. 5) Los medios de comunicaci?n independientes son colapsados para luego cerrarlos o comprarlos para hacerlos entrar en la l?nea oficial; la procreaci?n de multitud de radios, televisoras y peri?dicos mal llamados “comunitarios” y apoderarse de la l?nea editorial de la red de medios estatales, fue desde el inicio de la era revolucionaria, prioridad absoluta, a sabiendas que una voz ?nica, un mensaje ?nico, lograr?an adoctrinar a quienes se dejaran.

Durante a?os hemos advertido sin cesar sobre la aplicaci?n de la camisa de fuerza castro comunista a nuestro hermoso pa?s. El da?o que se ha hecho a Venezuela en estos 15 a?os no es s?lo econ?mico (cuando se tiene petr?leo las econom?as se recuperan) ni siquiera pol?tico, pues el pa?s ya sabe lo que no quiere y el regreso a la democracia ser? un proceso af?n a la naturaleza del venezolano. El da?o que se le ha hecho a Venezuela es emocional, es en sus sentimientos, es en su confianza, es en su hermandad, es en su sonrisa.

Me pregunto sin cesar de d?nde salieron estos venezolanos resentidos, llenos de odio y malas palabras, agresivos e intolerantes, incapaces de escuchar razones. Son los radicales de los extremos pol?ticos, esos que deben bajar el tono, dejar de acusarse con palabras duras y escuchar a su propia gente, ya que en estos momentos es imposible que escuchen a los contrarios. A los cabecillas revolucionarios les digo que deben escuchar a sus camaradas del pueblo, ese que hace colas de 8 horas para comprar una bombona de gas, que lo marcan como ganado para obtener un paquete de harina o un pote de mantequilla. Ellos no est?n contentos con el curso de la revoluci?n y ya entienden lo que dicen sus compatriotas de la acera de enfrente: que es intolerable tanta miseria mientras los boliburgueses disfrutan con arrogancia la prosperidad robada.

El pueblo llano ha comprendido mejor las razones de la lucha que algunos radicales entregados a implosionar la Mesa de la Unidad ( que es el ?nico instrumento que ha logrado unir la variopinta oposici?n), a Henrique Capriles (un flaco que dejo el pellejo en los caminos de Venezuela pero que tiene el horroroso pecado de no creer en barricadas y no le gusta que maten a la gente en la calle), a Primero Justicia, a Julio Borges, a Henry Falc?n y a cualquiera que emita una opini?n menos radical que la suya.

La realidad es que aqu? la pol?tica poco importa, hay un deseo com?n, que es vivir mejor, tener un pa?s seguro, libre, con un gobierno que no est? dedicado a jorobarle la paciencia y acosar a los ciudadanos. Eso es lo que queremos TODOS los venezolanos, pero para lograr ese fin hay que sumar, jam?s restar. Unir a quienes desean lo mismo, mostrar el camino hacia la libertad, ense?ar la v?a de la protesta pac?fica, coherente, permanente, persistente, hasta lograr los fines planteados.

Ning?n gobierno que se diga democr?tico hace en momentos tan dif?ciles como ?ste, un alarde de arbitrariedad que m?s que fortalecerlo, demuestra la debilidad que corroe sus bases. Un gobierno que est? acusado de violar los derechos humanos no sigue cay?ndoles a bombas, tiros y perdigonazos a los manifestantes. No sigue engordando la lista de detenidos, heridos y muertos. No sigue echando la culpa a los estudiantes cuando el planeta entero ve las filmaciones de la colaboraci?n agresiva entre los GNB y los colectivos armados. No sigue con la pantalla de la paz y el di?logo mientras agrede, insulta y pisotea el estado de derecho.

Estas jornadas nos han servido para comprobar ante quienes lo dudaban, el agavillamiento inconstitucional de los poderes p?blicos en contra de los ciudadanos. El TSJ, eunuco de la justicia, ha anulado el derecho fundamental de una democracia que es el de votar por alguien y que ese voto sea respetado. De un plumazo ha defenestrado a dos alcaldes electos por voto masivo, a la diputada m?s votada. La Defensora ha defendido esto, el CNE corri? a convocar nuevas elecciones y el capit?n de la AN, que es quien marca el paso de este tango, exclama con descaro: “?El TSJ ratific? lo que yo dije!”.

El temple de los venezolanos y su seguridad de estar en el lado correcto de la historia deben mover a la lucha hasta lograr los objetivos por los cuales han muerto tantos venezolanos, est?n en la c?rcel Leopoldo y Simonovis, sacrificados los alcaldes Scarano y Ceballos. El ejemplo de lucha firme de Mar?a Corina Machado y de nuestros estudiantes, que est?n dando una batalla campal sin titubeos, es la salida de esta ignominia que vivimos.

La iniquidad de los malvados debe terminar. La mentira y la difamaci?n tambi?n. El bien siempre triunfa sobre el mal y esa confianza debe regresar a la vida de los venezolanos.

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Twitter:@charitorojas

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