Falsas creencias que tienen algunos hombres sobre la intimidad

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Redacción Internacional, 16 septiembre 2014.- Según una leyenda urbana, los hombres pensamos una vez cada siete segundos en el sexo, por lo que deberíamos ser auténticos expertos.

Pero lo cierto es que, aunque la mayoría de nuestra vida gira en torno al sexo, durante nuestra adolescencia y durante la vida adulta, algunos de los mitos más ridículos persisten cuando maduramos.

Y eso a pesar de tener muchas evidencias de lo contrario. Parte de la solución pasa por admitir que no lo sabemos todo, lo que no es precisamente fácil para un hombre. Y más aún si estamos hablando de los escenarios con más testosterona: el deporte y el sexo.

Cuando somos adolescentes no nos sentimos cómodos preguntando a nuestros padres y profesores, y nuestro colega de turno no tiene mucha más idea que nosotros.

En un entorno como éste es fácil que proliferen los mitos. Al final, con el paso de los años, nos las arreglamos para separar el grano de la paja, pero siguen persistiendo algunas falsas creencias.

Los hombres quieren más sexo que las mujeres Falso

 Puede que nosotros queramos más veces que las chicas, pero siendo honestos no estamos dispuestos a tener sexo cada minuto de cada hora los siete días de la semana. Nos gusta pensar así porque de alguna manera nos parece muy masculino.

Nuestras parejas piensan diferente por culpa de sus hormonas, que les hacen desear mantener relaciones sexuales en determinados momentos, en vez de tener el impulso sexual equitativamente distribuido durante los 31 días del mes (como nos pasa a nosotros). También es muy importante para ellas el estado de ánimo.

Un buen amante puede complacer a cualquiera

Una persona con conocimiento y experiencia será, probablemente, más hábil en la cama que alguien con poca experiencia. Pero ten cuidado porque la línea que divide confiar en uno mismo con ser presuntuoso es muy delgada. Y la mayoría de las chicas se darán cuenta de ello con tanta seguridad como si hubieras caído en un campo de minas.

En cambio, sabemos que lo que llamamos ‘buen sexo’ tiene más que ver con tu cerebro que con tus habilidades. Esto significa que debe haber conexión entre los dos. Y también significa que no hay reglas rápidas y universales, porque lo que da en el blanco con una persona, puede ser un fallo con otra conquista.

Es tan fácil como “robarle un dulce a un niño”

El sexo es natural, por lo que el buen sexo llega de manera natural. Bueno, esto solo pasa en las películas, donde chico conoce chica, chica se mete en la cama con chico, y la acción continúa hasta el amanecer. En el mundo real la comunicación es imprescindible, y aprender a comunicarse puede llevar mucho tiempo. Pero esto es bueno. La voluntad de estar abierto a nuevas técnicas y posiciones, e intentar averiguar lo que más le gusta a la otra persona, hace que las cosas mejoren a medida que avanzan. Mucho mejor, de hecho, para que puedas desterrar los recuerdos de esa primera vez desastrosa.

Es una cosa de gente joven

¡Díselo a tus padres! Pensándolo bien, mejor no. Todos creemos que somos la generación que descubrió el sexo y, por razones obvias que no vienen al caso, la mayoría de nosotros preferimos pensar que nuestra propia concepción fue una especie de accidente en la que nuestros padres no tuvieron nada que ver.

Es posible que la gente joven lo practique más que la gente mayor, pero no siempre es así. Los jóvenes gastan más energía haciéndolo, y tal vez hagan más ruido, pero ninguna de estas razones son una prueba de que sean más expertos.

"El tamaño importa"

Sí y no. Es importante porque si te preocupa el tamaño puede tener un gran impacto en tu autoestima, lo que en general es algo malo. Físicamente el tamaño es irrelevante y no es un barómetro que sirva para medir la masculinidad.

Pregunta y las mismas chicas te dirán que un dedo puede obrar milagros (de hecho, puede). Además, en este campo (como en tantos otros) el entusiasmo puede compensar cualquier deficiencia física.

La viagra lo puede todo

Sin duda, es una droga milagrosa, no diremos lo contrario. Pero la creencia de que la medicación de cualquier tipo es la única cura para la disfunción eréctil es un mito. Las drogas sólo son una solución temporal. Tenemos la mala costumbre de tratar los síntomas y no las causas, lo que a largo plazo es insostenible. Si tienes un problema, o crees que lo tienes, ve al médico. Puede que te dé vergüenza, pero te estarás haciendo un favor.

Las ostras funcionan

Aunque algunos alimentos pueden ponerte de buen humor, no hay evidencias de que los afrodisíacos funcionen de verdad. Ni estos famosos moluscos, ni el chocolate negro, ni la canela. Lo que ocurre con estas comidas es que pueden ayudar a crear un ambiente adecuado y a meterte en situación. Pero, como con todo lo relacionado con el sexo, todo se reduce a las preferencias personales de cada uno.

El sexo oral es sexo seguro

Más seguro, tal vez, pero es cuestionable. Parte de la confusión viene de que para algunas personas (se nos ocurre algún presidente estadounidense) no tener sexo completo es como no tener sexo. Lo que, según la definición del propio sexo, es falso. Hazlo y siempre tendrás posibilidades de que ocurra algo malo.

Al igual que cualquier otra activividad sexual, el sexo oral conlleva el riesgo de transmitir alguna ETS, incluso el VIH. No es la práctica más arriesgada, pero hay riesgo.

La eyaculación precoz es sólo para principiantes

Hay una creencia popular que dice que sólo afecta a los más jóvenes e inexpertos. Desde luego, la gran mayoría lo supera cuando alcanza la madurez sexual. Pero, como la depresión, es mucho más frecuente de lo que pensamos: cerca de un 30% de los hombres la ha experimentado alguna vez en su vida.

En cualquier momento significa cualquier momento. Muchas veces no es nada importante, pero no lo ves de esta manera si te pasa a ti. La buena noticia es que raramente se remonta a un problema físico o médico, y la mayoría de los afectados sólo lo son de forma temporal.

Fantasear con otra persona es ser infiel

Ni por un momento pienses que tu pareja se va a alegrar de saber que cuando estás en la cama tu mente imagina que estás acostándote con Cheryl Cole o Eva Mendes. Pero es muy probable que ella también lo haga, porque fantasear con otra persona no siempre es malo. Si ambos están comprometidos en la relación, y el objeto de tu pensamiento es alguien famoso e inalcanzable (y no la mejor amiga de tu novia), no pasa nada (aunque mejor no se lo digas).

 

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