"Gobierno Nacional debe declarar la emergencia por brote de chikungunya"

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El Dr. José Alejandro Corado, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Carabobo, plantea que el Gobierno Nacional debe reconocer  la epidemia del chikungunya en el país, por considerar que existen criterios clínicos y epidemiológicos que se evidencian en el desarrollo actual de la infección. 
El Decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UC presenta además el planteamiento basado en pautas de la Organización Mundial de la Salud,  que señala el abordaje de cinco elementos fundamentales para evitar la diseminación en la población. 
"Cuando pedimos que se declare la emergencia es porque tenemos evidencias desde el punto de vista clínico y epidemiológico de que estamos en el escenario número 3, que es cuando hay un brote de chikungunya con presencia a la endemia de dengue, pero el Gobierno parece actuar como si estuviésemos en el escenario 1, tratando de detectar chikungunya y de vigilar los casos febriles". 
Entre las acciones, propone que el Gobierno Nacional, las comunidades y otras instituciones encargadas de la salud pública trabajen de manera mancomunada. "En la Universidad de Carabobo estamos en disposición de colaborar con estudiantes y personal docente en la parte educativa e informativa, al igual que en el trabajo de diagnóstico en nuestros laboratorios  y  en campañas de abatización y eliminación de vectores", propuso en el siguiente foro del Desayuno en la Redacción, donde estuvieron presentes Laurentzi Odriozola, director de Notitarde; Humberto Torres, editor-jefe; Daniela Chirinos, Marlene Piña y el reportero gráfico Jorge Cera.
El Dr. José Alejandro Corado quiso describir cuál es la situación sanitaria del país en algunos aspectos, y presentar una serie de recomendaciones sobre la infección por  chikungunya que, en el caso de Venezuela, según declaraciones de la ministra para la Salud, Nancy Pérez, se contabilizan 398 casos. 
Antes de iniciar sus planteamientos,  hizo referencia a cifras oficiales del Ministerio para la Salud en relación al último boletín epidemiológico, correspondiente a la semana N° 36, que va desde el 31 de agosto al 6 de septiembre, emanado del organismo rector de la salud. En este reporte, se informa que en 2014 hay un acumulado de 45.600 casos de dengue, lo que representa con respecto al año 2013 aproximadamente 12 mil casos más.  Además presentó las cifras de malaria que tiene un acumulado de 58.082 casos en el año 2014, pero si se establece una comparación con el año 2013 hay 2.400 casos más en el mismo período analizado. Sin embargo, reconoció que en Carabobo hay un control, ya que no se reportan casos en 2014 ni en 2013. "Quiero llamar la atención sobre dengue y la malaria, porque son enfermedades donde existe un vector particular como es el mosquito".
Citó que el mismo informe epidemiológico dice que durante esa semana N° 36 se atendieron 104.405 casos febriles, lo que representa casi cuatro veces más que el número de casos observados para ese mismo período del año 2013. "Nunca se había presentado una situación de esta manera. La curva febril del país es absolutamente atípica, lo cual llama poderosamente la atención. Cuando se habla de casos febriles son pacientes con fiebre que son de notificación obligatoria y reportados en los boletines epidemiológicos semanales, publicados por parte del organismo rector de la salud, independientemente de la causa", explicó.  
"Los casos de dengue y de malaria, además del reporte sobre los casos de fiebre con un aumento importante de un año a otro,  lo que representan es una legítima preocupación del pueblo venezolano y de las instituciones encargadas de la salud pública, sin necesidad de alarmar ni de crear caos", aclaró.  
En relación a la aparición del chikungunya en el país, recordó que desde diciembre de 2013 se está alertando por parte de la Organización Mundial de la Salud y de la Organización Panamericana de la Salud sobre esta infección, luego de presentarse brotes epidémicos en los países del Caribe y de América Latina, sobre todo en la República Dominicana,  al igual que el llamado a adoptar medidas para evitar la diseminación y el desarrollo de casos autóctonos.
-¿Podría explicar cuándo se trata de un caso autóctono?
-Un caso autóctono es cuando se producen la transmisión y diseminación en la misma región. El primer caso se origina cuando llega una persona infectada a un país y es picado por un mosquito que se infecta y pica a otra persona. Hay un mecanismo de reproducción muy rápido. El otro elemento es que ya la directora de la Organización Mundial de la Salud, Margaret Chan, expresó públicamente hace poco tiempo que la situación del chikungunya en América Latina era grave. Ese contexto se asocia además a una escasez de insumos médicos, lo que agrava el cuadro sanitario del país para contrarrestar la diseminación de esta infección. 
Sin embargo, explicó que la infección por chikungunya es de curso benigno, a pesar de ser muy sintomática, ya que produce fiebre muy alta, dolores articulares, malestar general y problemas en la piel con cuadros eruptivos. "La infección tiene una baja mortalidad, y las estadísticas reportadas muestran una muerte por cada mil casos. Hay menos mortalidad reportada por esta enfermedad  que por dengue, pero la infección por chikungunya pudiera afectar enormemente la productividad en el país, ya que produce mucho ausentismo laboral, y porque si bien el número de casos que tienen una evolución grave es bajo, de todas maneras hay que estar pendiente, pues existe el riesgo de que se produzca en las personas una infección combinada de dengue con chikungunya, ya que es el mismo vector, y si un paciente tiene una coinfección de los dos virus, no tenemos evidencias científicas claras de cuál será la evolución de esos pacientes".
"Lo primero que uno se pregunta es qué se debe hacer luego del alerta de las autoridades de salud y sobre todo visto el incremento de los casos febriles en el país. Hay pautas de la Organización Mundial de la Salud con el nombre Estrategia de Gerencia Integral de Infección  que consta de cinco aspectos: Atención del paciente, manejo de los vectores, diagnóstico de la infección por parte de los laboratorios, vigilancia epidemiológica y la información".
-¿Qué está pasando en Venezuela con relación a estas pautas?
-En el aspecto de vigilancia epidemiológica lo que normalmente se debe hacer es constituir una sala situacional que defina de manera muy precisa el escenario actual y en función de esa definición tomar las medidas necesarias para neutralizar o eliminar los casos, o evitar la diseminación. ¿Cuáles son esos escenarios potenciales de esa sala situacional? El escenario número 1 se caracteriza porque no hay casos de chikungunya, pero sí hay casos de dengue, ya que ambos son transmitidos por el mismo vector, por lo que las medidas a tomar son las mismas. El escenario 2 es que haya evidencias de chikungunya, y que exista tal como existe el dengue, y el escenario 3 es que haya un brote epidémico de chikungunya con presencia de dengue. En función de esos escenarios se deben establecer las políticas de salud. 
-¿En qué escenario estamos actualmente en el país? 
-Yo creo poder decir con toda responsabilidad que estamos en el escenario número 3. Creo que el Gobierno tiene que declarar una epidemia de chikungunya. Lo primero a constatar es que estando en este escenario, el Gobierno parece actuar como que si estuviésemos en el escenario 1, es decir, tratando de detectar chikungunya y de vigilar los casos febriles, sin tomar en cuenta que está ocurriendo un fenómeno y es que la gente se está autodiagnosticando y automedicando, lo cual hace que no acuda al centro de salud, y si no lo hace, no hay notificación, ni tomas de muestras para que se analice. Cuando en cualquier centro de salud llegue un paciente con fiebre muy alta, dolores articulares generalizados muy intensos y manifestaciones cutáneas, el médico está en el deber de pensar que es una infección por chikungunya hasta que se demuestre con un nivel de certeza de 85%. Las pautas de la Organización Mundial de la Salud dicen que aun cuando no se tenga confirmada la sospecha, es suficiente para tomar acciones, desde el punto de vista personal tanto en la atención inmediata al paciente como en la implementación de medidas desde el punto epidemiológico y sanitario para evitar su diseminación. 
"Esta situación es lo que hace que nosotros, yo particularmente, como responsable de una facultad que se encarga de la formación de profesionales de toda índole, solicitemos al Gobierno que declare la epidemia de chikungunya en el país, porque va a permitir que nos coordinemos mejor para atacar la infección y evitar la diseminación. Es nuestro deber y responsabilidad ponernos a disposición de los Gobiernos Nacional y Regional para coadyuvar en la lucha contra esta infección, y pedirle al Gobierno Nacional que de manera inmediata baje los recursos en personal, transporte, insumos médicos y presupuesto a cada una de las regiones del país, en primer lugar a aquellas que están más afectadas como Carabobo, Aragua y Miranda, donde se tienen más del 75% de los casos sospechosos de la infección. 
-¿Autoridades sanitarias han hecho énfasis en las medidas de prevención?
-Desde el punto de vista informativo hay diferentes estrategias que el Gobierno Nacional debe adoptar, aunque ha adoptado algunas de manera muy insuficiente. Como por ejemplo, educación y orientación con diferentes campañas a través de los medios audiovisuales e impresos, volanteo, avisos y vallas publicitarias. El reporte fiel de la situación sanitaria del país. Sin embargo, sí se observa que en el reporte epidemiológico aparece de manera tangencial la infección.  Solo se pone un texto sobre las medidas preventivas y algunas definiciones que vienen de la Organización Mundial de la Salud. La situación da a pensar que el Gobierno no conoce la infección o no la quiere reconocer públicamente por motivos de orden político. Es absolutamente fundamental en el ataque de esta infección que el Gobierno, las comunidades y otras instituciones que se encargan de la salud trabajen mancomunadamente. Al Gobierno le interesa reconocer la situación e informarla para que las otras instituciones, personas y comunidades, con conocimiento de causa, coadyuven  en el ataque o en la eliminación de la infección, y es de interés fundamental del Gobierno informar adecuada, precisa, clara y oportunamente.
 -¿Qué implicaría declarar una epidemia?
-Implica una identificación de la evolución epidemiológica precisa de la infección. Tiene que haber gente experta en los sitios donde se supone están los epicentros de la infección, que en el país, según mis sospechas, inicialmente deben estar en Carabobo, Aragua y Miranda, porque es donde hay más casos. Tiene que haber una vigilancia de la dispersión geográfica de la infección para poder atacarla, para poder saber dónde implementar el manejo de vectores, dónde primero hay que fumigar, cómo es que hay que fumigar, abatizar y cómo informar a la población, decirle: "Esto es chikungunya". Ésa es la manera de evitarla. Además hay medidas personales que están en el boletín epidemiológico, tales como poner mosquiteros, acudir al centro cuando la persona sienta los síntomas, no automedicarse ni autodiagnosticarse, ofrecer las condiciones de atención primaria, secundaria o terciaria mínimas para que la gente no vaya a los hospitales. Hay una demanda importante, porque el aumento es brusco y demasiado significativo. Como dije anteriormente,  nunca visto en el país, un aumento de este tipo de los casos febriles, que hacen precisamente sospechar fuertemente que estamos ante una epidemia de chikungunya y evidentemente hay una especie de centralización de acciones de la información,  que afecta enormemente la implementación de políticas. Hay un solo centro como es el Instituto Nacional de Higiene "Rafael Rangel", en Caracas, que se encarga de los diagnósticos y de la confirmación de los casos sospechosos. Creo que se le puede pedir al Gobierno al menos tratar aquí las pruebas que llaman serológicas que son las más fáciles y menos costosas, antes se preparaban en muchos de los estados. Creo que nosotros en la Universidad de Carabobo podemos ayudar. Y en la etapa epidémica hay que hacer un monitoreo de casos.  Sí existen operaciones de fumigación y abatización, pero en unos estados más que en otros. Sin embargo, he escuchado por parte de algunos personeros de nuestra universidad que se están realizando en algunas zonas importantes del estado Carabobo operaciones de abatización y fumigación, pero es necesario que el Gobierno Regional informe sobre ese aspecto. Incluso, nosotros estamos muy pendientes de poder colaborar, al menos, en la abatización con nuestros estudiantes. 

UC puede ejercer un papel importantísimo 
El Dr. Corado ratificó que se  ponen a la orden de la Gobernación y de las Alcaldías, a objeto de coadyuvar en la parte educativa e informativa. "Nuestros estudiantes y profesores pueden ejercer un papel importantísimo. Incluso, en el diagnóstico, ponemos nuestro recurso humano y laboratorios a disposición de los Gobiernos Nacional y Regional para contribuir en la detección de casos de chikungunya, por lo menos en las pruebas más sencillas". 
"Yo no sugiero decirle a la población que si tiene tales síntomas tome determinado medicamento. Lo único que podemos decir es que si hay fiebre y dolores  articulares muy intensos con erupciones en la piel, que acudan a los centros de atención primaria para que sean debidamente orientados y que en todo caso, si hay fiebre, que no tomen otro medicamento que no sea Acetaminofén. La Ministra de Salud dijo que distribuiría 450 mil tabletas, yo lamento decir que no debe alcanzar ni para un día o dos de tratamiento. No va a solucionar el problema de la sintomatología de los pacientes y el malestar producto de la infección, es necesario que se satisfaga la demanda real de los casos febriles y de los de chikungunya.
-¿Cuál es su opinión en relación al caso de las muertes ocurridas en el Hospital Central de Maracay? ¿El Gobierno niega que sea una enfermedad desconocida? 
-Yo prefiero no pronunciarme, porque todavía no hay confirmación por parte del Instituto Nacional de Higiene de cuál fue la causa. Lo único que podemos decir es lo que aparece, formalmente, como diagnóstico, que es un síndrome febril hemorrágico, pero no es un diagnóstico preciso, porque no informa sobre las causas, solo que todos tenían fiebre, problemas cutáneos y casi todos hemorragias generalizadas. El Instituto Nacional de Higiene está obligado a emitir un diagnóstico y nosotros estamos pendientes.

 

Ventana

"Nuestras mejores mentes se están yendo"

Daniela Chirinos Arrieta

José Alejandro Corado Ramírez se presenta como un hombre profundamente académico, apolítico y reticente. Sí, es de los que prefieren mantenerse de bajo perfil, pero si las circunstancias lo obligan a fijar posición sobre un asunto como el que lo trajo al Desayuno en la Redacción de hoy -sobre todo, teniendo en cuenta que desde hace 5 años es decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Carabobo- recurre a sus bases catedráticas y a su formación profesional para pronunciarse, y aun así, de cuando en vez afinca: "No soy político".
Llegó puntual a la cita. Con carpetas en mano -llenas de reportes epidemiológicos y otros apuntes que usó de soportes- se dispuso a "dictar una clase" sobre dengue, chikungunya y brotes de fiebre en el país. No podía ser de otra forma, pues desde 1980 es docente de la UC.  Minutos antes de iniciar la entrevista soltó: "La salud y la vida son lo más preciado que puede tener cualquier ser humano".  Ésta es su máxima, que sumada a su vocación para ayudar a los demás, fue lo que lo motivó a hacerse médico.
Se graduó en la UC en 1980. Luego, se hizo magister y doctor en inmunología, títulos que obtuvo en  el Instituto Pasteur de Francia. Pero elegir esta carrera ameritó una seria conversación con su padre, don Daniel Corado, reconocido abogado del estado Guárico -donde también nació nuestro invitado-, quien le había manifestado su deseo de que estudiara abogacía. Esto lo puso a pensar porque también le gusta el derecho, pero su espíritu de solidaridad, generosidad y humanismo le ayudó a escoger. "No veía una profesión mejor para desarrollar que la medicina. Y no me equivoqué, soy muy feliz siendo médico".
De la misma forma revela que le gustan los niños, por eso también se graduó de pediatra, pero la necesidad de continuar estudiando volvió a tocar a su puerta. Esta vez eligió la inmunología, que escogió tras leerse un texto sobre esta área. "Como no entendí nada, cosa que me gustó, me motivé para tratar de entenderlo". Y dejándose llevar por su interés hacia lo desconocido y lo difícil, solicitó una Beca a la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho para irse a Francia a estudiar; ahí vivió ocho años.
Luego regresó a Venezuela. "Nunca planteé quedarme en el exterior". Esta convicción es lo que lo diferencia de los jóvenes venezolanos de ahora, quienes prefieren emigrar y buscar oportunidades en otras tierras, las mismas que quizá habrían preferido conseguir en su nación.
"Todas las semanas firmo una gran cantidad de solicitudes (entre 5 y 10 casos semanales) para validar papeles de jóvenes de nuestra Facultad listos para emigrar. Esto también afecta la salud en el país porque necesitamos profesionales preparados aquí. Nuestras mejores mentes se están yendo".
Y precisa que EE.UU., España, Canadá y México son los países preferidos por nuestros médicos jóvenes para emigrar, donde son bien recibidos, "particularmente los de la UC, que son los que más conozco". Un caso cercano es su yerno, el Dr. Dao, quien ejerce en el Hospital de Boston.
Además, es un hombre familiar. Está casado con Elda Montenegro de Corado, cirujana plástica, quien ejerce en Venezuela, pero sus dos hijas, Henneth y Charmian Corado, viven en el exterior. La primera es médica internista del Hospital de Boston y se fue hace 8 años; la segunda es periodista (trabajó en Televen y canales regionales) y madre de sus tres nietos, primero emigró a España a hacer una maestría, luego viajó a EE.UU. a seguir estudiando.
"Es lamentable que nuestros hijos vean la necesidad de ejercer su profesión en el exterior y no puedan retribuir al país todo lo que éste les ha dado. Sin embargo, no puedo darles sino un mensaje de esperanza de expectación, porque aquí hay suficiente talento y recurso humano, y espero que los jóvenes que se han ido o piensan irse algún día tengan la necesidad de regresar".

 

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